Carta abierta a Biden y Harris

Bogotá D.C., 20 de enero de 2021.

Señor
Joseph R. Biden Jr.
Presidente de los Estados Unidos de América

Señora
Kamala Devis Harris
Vicepresidenta de los Estados Unidos de América

Washington D. C.

Apreciados señor Presidente y señora Vicepresidenta:

En el día de hoy, cuando ustedes asumen la conducción del destino del pueblo de los Estados Unidos, el movimiento colombiano Defendamos la Paz quiere desearles muchos éxitos y aciertos en sus tareas de gobierno y de Estado. De igual forma, queremos expresarles nuestra solidaridad para que su país pueda, cuanto antes, superar la pandemia del COVID 19.

El gobierno del presidente Barack Obama contribuyó significativamente al éxito del proceso de diálogos que, en 2016, condujo a la firma del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera . Hoy queremos reconocer ese acompañamiento del cual hizo parte Usted, presidente Biden, junto al entonces secretario de Estado, John Kerry, y al enviado especial a esos diálogos, Bernard Aronson.

Lamentablemente, el proceso de paz y la ejecución del Acuerdo han encontrado numerosos obstáculos en los tiempos de las administraciones del presidente Iván Duque en Colombia, y del expresidente Donald Trump en Estados Unidos. Gran parte de lo pactado no se ha implementado, mientras que la puesta en obra de otros aspectos se está llevando a cabo con lentitud, pocos recursos, o incluso en medio de objeciones presidenciales, como es el caso del sistema para garantizar los derechos de las víctimas y la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. Por otra parte, nos preocupa que el último informe de la Misión de Paz de las Naciones Unidas reporta que, entre 2016 y 2020, han sido asesinados 248 excombatientes que estaban cumpliendo su compromiso con la paz, y que distintas fuentes autorizadas documentan el asesinato de más de 1000 líderes y lideresas comunitarios principalmente en los territorios donde el Estado debería estar haciendo presencia con programas de paz.

Al asumir ustedes el gobierno de los Estados Unidos, queremos manifestarles nuestra esperanza de que esta nueva administración fortalecerá el apoyo a la implementación integral del Acuerdo de Paz, a la protección de la vida de los excombatientes y de quienes defienden los derechos humanos y trabajan por la paz especialmente en la Colombia rural, al respeto de las instituciones que velan por los derechos de las víctimas del conflicto armado y de los pueblos étnicos, a un cambio en la política de drogas acorde a las obligaciones que genera el punto cuarto del Acuerdo.

Del movimiento Defendamos la Paz hacemos parte quienes negociamos y firmamos el Acuerdo de Paz en La Habana, Cuba, así como quienes representamos sectores sociales y políticos que trabajamos unidos por la terminación de la violencia en Colombia. Desde esta plataforma diversa, les trasmitimos a ustedes nuestra entera disposición a desarrollar una relación constructiva entre su gobierno y la sociedad civil colombiana orientada al desarrollo de la paz, la democracia, los derechos humanos en el país y en sus territorios.

Con la mayor consideración y aprecio,
Movimiento Defendamos la Paz

Equipo Negociador del Gobierno Nacional en los Diálogos por la Paz
• Juan Fernando Cristo Bustos
Exnegociador de paz con las Farc, Exnegociador de paz con el ELN y exministro del interior
• Rafael Pardo
Exnegociador de paz y exministro
Equipo Negociador de FARC en los Diálogos por la Paz
• Rodrigo Londoño Echeverri
Presidente del partido FARC
• Pablo Catatumbo
Exnegociador de paz y senador del partido FARC
• Pastor Alape
Representante de FARC ante el Consejo Nacional de Reincorporación
• Julián Gallo Cubillos
Exnegociador de paz y senador partido FARC
• Victoria Sandino
Exnegociadora de paz y senadora del partido FARC
• Marcos Calarcá
Exnegociador de paz y representante del partido FARC
• Rodrigo Granda Escobar
Exnegociador de paz y dirigente partido FARC
• Sergio Marín
Exnegociador de paz y dirigente partido FARC
Negociadores en los Diálogos de Paz con el ELN
• Mauricio Rodríguez Múnera
Exjefe negociador con el ELN (agosto – octubre de 2016) profesor universitario y periodista
• José Noé Ríos Muñoz
Exnegociador de paz con el ELN y exviceministro
• Socorro Ramírez
Exnegociadora con el ELN, exprofesora de la Nacional y una maestra para nosotros internacionalistas
• Juan Mayr Maldonado
Ecologista, exministro de Medio Ambiente y exembajador en Alemania. Miembro de la Comisión Nacional de Conciliación. Ex negociadores con el ELN en el gobierno Santos.
Facilitadores en los diálogos de paz
• Henry Acosta Patiño
Facilitador de diálogos de paz en el proceso con FARC
• Iván Cepeda Castro
Facilitador del proceso de paz con FARC Exfacilitador de paz con el ELN y senador del Polo Democrático Alternativo

Otras personalidades que suscriben:
• Adam Isacson, Director de seguridad y defensa en WOLA.
• Adolfo Rivas,
• Adriana Herrera Botta, Empresario
• Adriana Hinestrosa, Secretaria general de la Comisión de Paz del Senado de la República.
• Adriana Rodríguez
• Albeiro Torres Viloria
• Alberto Yepes, Defensor de derechos humanos.
• Alejo Vargas Velásquez, Director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz – UN
• Alirio Uribe, Defensor de derechos humanos, miembro del Colectivo de Abogados ‘José Alvear Restrepo’ y exrepresentante a la Cámara
• Álvaro Jiménez Millán, Politólogo – columnista Director Campaña Colombiana Contra Minas Antipersonal
• Alvaro Restrepo, Colegio del Cuerpo
• Álvaro Villarraga Sarmiento, Exintegrante Comision Especial Legislativa y directivo Fundación Cultura Democrática
• Ana María Almario, Defensora de derechos de las mujeres y ex directora de participación en la Unidad de Víctimas
• Ana Teresa Bernal, Concejala de Bogotá
• Andrea Arboleda
• Andrei Gómez Suárez, Investigador asociado de la Universidad de Bristol, el Instituto de las Américas de UCL (Reino Unido) y cofundador de Rodeemos el Diálogo
• Andrés Argel
• Andrés Chica Durango, Fundación Cordoberxia, Red de Derechos Humanos del Sur de Córdoba.
• Ángel María Gaitán, Representante a la Cámara. PLC
• Ángela María Escobar Vázquez, Coordinadora Red de Mujeres Víctimas y Profesionales
• Ángela María Robledo Gómez, Académica y politica. Representante a la Cámara
• Angelo Cardona, International Peace Bureau – IPB
• Antonio Sanguino Páez, Copresidente Comisión de Paz. Senado.
• Arlene Tickner, Profesora de la Universidad del Rosario.
• Armando Benedetti, Senador del Partido de la U
• Armando Novoa García, Abogado constitucionalista y ex magistrado del CNE
• Aura Amelia Pareja Benítez, Licenciada en Ciencias Sociales defensora de derechos Humanos, integrante del observatorio de la red de mujeres del Atlántico.
• Bernardo González, Editor, Ex Viva y ex director de la Caja de Herramientas.
• Bibiana Peñaranda, Instancia de género en la Paz
• Blanca María de los Reyes, Periodista
• Camilo González Posso, exministro de Estado, presidente Indepaz
• Carlos Alberto Benavides Mora, Profesor universidad externado de Colombia. Área economía, trabajo y sociedad.
• Carlos Alfonso Velásquez, Coronel (r) del Ejército.
• Carlos Arcesio Paz, Empresario
• Carlos Eduardo Caicedo Omar, Gobernador del Magdalena
• Carlos Julio Díaz, Director Escuela Nacional Sindical
• Carlos Satizábal, Escritor, actor y director teatral. Profesor asociado Universidad Nacional de Colombia.
• Carolina Albornoz, Coordinadora Nacional de PAX FOR PEACE
• César Augusto Manrique Soacha
• Claudia Mejía Duque, Feminista, defensora de DDHH, Red Nacional de Mujeres
• Consuelo Cepeda, Periodista
• Cristina Espinel, Colombia Human Rights Committee, Washington, DC
• Dadis Gómez Machacón, Ceprod.
• Daniel García-Peña, Ex Alto comisionado para la paz y columnista de opinión
• Daniel Poveda, Vicepresidente del Capítulo de egresados de Economía de la universidad de los Andes
• Danilo Rueda, Defensor de derechos humanos, director Comisión de Justicia y Paz
• Darío Villamizar, Escritor e investigador
• David Jiménez, Profesor de ciencias sociales y constructor de paz
• David Flórez, Abogado Defensor De Derechos humanos y activista por la paz
• Diana Castro, Economista e historiadora
• Diana Lucía Matallana Eslava, Hija del general Matallana, también nuero-científica que quiere aportar desde la Academia
• Diego Cancino, Concejal de Bogotá
• Diego Garzón Plazas
• Diego Herrera, Defensor de Derechos Humanos
• Dorys Ardila, abogada.
• Edgar Mojica Vanegas, Secretario General CUT
• Edna Cristina Bonilla Sebá, Profesora de la Universidad Nacional
• Eduardo Díaz Uribe, Exministro de salud y Exdirector de la Agencia para la Sustitución de Cultivos Ilícitos.
• Elizabeth Ungar Bleier, Columnista de El Espectador, Exdirectora de Transparencia por Colombia, Politóloga, docente e investigadora Uniandes
• Ernesto Parra, Director Corfas
• Esmeralda Vargas Vallejo, Psicóloga defensora de derechos de niños, niñas y adolescentes.
• Esperanza Hernández Delgado, Investigadora para la paz, académica y defensora de la Paz
• Fabián Acosta, Profesor e investigador universitario.
• Fabio Arias, Dirigente CUT, Central Unitaria de Trabajadores
• Fabio Gómez Ricardo
• Fabio Velásquez, Asesor de presidencia de Foro Nacional Por Colombia
• Fabiola Rodríguez López, Encargada de colección en la biblioteca nacional de Francia
• Francisco Leal Buitrago, profesor Honorario de la UNal y U de Los Andes.
• Francisco Villegas Tascón, Empresario
• Franklin Donado Buelvas, Mesa Sucreña por La Paz
• Fredy Alexánder Chaverra Colorado, Profesor en la UdeA y colaborador del portal Las2orillas.
• Fredy Miguel Socarrás Reales, Exalcalde de Valledupar y Exviceministro de Trabajo
• Gabriel Cifuentes, La Paz no es solo un anhelo nacional, es el derecho de nuestra sociedad
• Gabriela Parra, Periodista
• Gerardo Ardila, Antropólogo
• Germán Castro Caycedo, Escritor, investigador y periodista
• Gimena Sánchez, Directora de los Andes Washington Office on Latín América-WOLA
• Gloria Amparo Alzate, Directora Corporación Conciudadanía
• Gloria Arias, Columnista y Defensora de la paz
• Gloria Cuartas Montoya, Defensora DH
• Gloria Flórez, Defensora de derechos humanos
• Gloria Moreno, Periodista
• Gloria Rosero, socióloga.
• Gonzalo Arcila Ramirez, Sicólogo.DEMHOY
• Gonzalo Sánchez Gómez, Exdirector del Centro de Memoria Histórica e investigador universitario
• Guillermo García Realpe, Senador Partido Liberal Colombiano
• Gustavo Gabina Angarita
• Harold A. Vargas Hortua, Abogado y defensor de Derechos Humanos
• Héctor Fabio Cardona, Periodista y asesor asuntos públicos.
• Helena Mallarino, Actriz
• Horacio Garnica Diaz
• Hugo Buitrago, Director de la Unidad Especial de Paz de la Universidad de Antioquia
• Hugo César Arrieta Ruiz
• Imelda Daza, Exvocera de Paz
• Irma A. Perilla Piñeros, Directora Pensamiento y Acción Social – PAS
• Isabel Sepúlveda, Directora de la Corporación Región
• Iván Orozco Abad, Profesor Universidad de los Andes, Asesor externo de la oficina del alto comisionado para la paz en las negociaciones de La Habana.
• Jaime Caycedo, Secretario General del Partido Comunista Colombiano
• Jaime Díaz, Director Corporación Podion
• Jaime Dussan, Exsenador de la República y dirigente político
• Jaime Navarro Wolff, Secretario general de Alianza Verde
• Jairo Hernán Ortiz, profesor Programa de Ciencia Política Universidad del Cauca
• Javier Felizzola, Director Académico Corporación Escenarios para La Paz (E-PAZ) y Coordinador Colegiado de REDEPAZ ATLANTICO
• Jesús Abad Colorado López, Periodista y fotógrafo documental
• Joaquín Mayorga Fonseca, Sacerdote colombiano, artesano de paz, misionero en Puerto Rico
• John Sudarsky, Investigador del Capital Social y Ex senador del partido verde
• Jorge Diego Acosta C., Médico anestesiólogo, Vicepresidente del Colegio Médico Colombiano.
• Jorge Enrique Rojas, Exsecretario de Integración Social
• José Aristizabal, ambientalista.
• José Fredy Aguilera Garavito, Fundimur
• José Luciano Sanín Vásquez, Director de la Corporación Viva la Ciudadanía, Abogado
• Juan Guillermo Hernández
• Juan Manuel Osorio, Abogado defensor de derechos humanos
• Julian Alhach, Empresario
• Julián Ramírez, Sicólogo, Constructor de Paz y Democracia
• Karolina Guerrero Obregón, Activista, Defensora de DH, Abogada, Esp en Derecho Penal, Mgt en DH y Cultura de Paz
• Katherine Miranda Peña, Representante a la Cámara Partido Alianza Verde
• Laura Gil, internacionalista, directora de La Línea del Medio
• León Fredy Muñoz Lopera, Representante a la Cámara Partido Alianza Verde
• León Valencia Agudelo, Director Fundación Paz y Reconciliación
• Libardo Ballesteros
• Lida Nuñez, Coordinadora de Incidencia política de Viva la Ciudadanía
• Liliana Camargo, socióloga.
• Liliana Estupiñán Achury, Red de mujeres constitucionalistas de América Latina, vicepresidenta Red Rinde y profesora investigadora de la Universidad Libre.
• Liliana Galindo Ramírez, Doctora en Ciencias Políticas, Ciudadanías por la Paz de Colombia
• Luis Carlos Avellaneda,
• Luis Eduardo Celis, Analista en temas de paz y conflicto armado
• Luis Emil Sanabria Durán, Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la GuerraREDEPAZ
• Luis Guillermo Guerrero, Director CINEP
• Luis Humberto Montejo B.Ex-gobernador de Boyacá. Presidente fundación F.E.N.
• Luis Ignacio Sandoval Moreno, Asociación Democracia Hoy DEMHOY.
• Luis Torres, Presidente del POLO en Bucaramanga,
• Luisa Fernanda Jaramillo, Representante étnico del partido Farc
• Luz Helena Sarmiento, Ex miembro de la delegación del gobierno en la negociacion con el ELN
• Luz Marina Bernal, Líder de las familias de las víctimas de los ‘falsos positivos’
• Luz Marina Turga
• Luz Nely Osorno Ospina, Presidenta Instituto Popular de Capacitación – IPC
• Mafe Carrascal, Activista política Corporación El País Primero
• Magda Gonzalez Medina, Abogada y Ex funcionaria ONU
• Marcela Restrepo Hung, Presidenta Foro Nacional por Colombia
• Marco Romero, Director de Codhes y Profesor de la Universidad Nacional de Colombia
• Margarita Martínez, Cineasta y Directora de La Negociación
• María Camila Arias, Defensora de derechos humanos
• María Clara Mondragón, Economista –DLP
• María Claudia Cortés, Psicóloga y defensora de La Paz
• María del Pilar Gaitán, Exvicecanciller
• María Eugenia Sánchez Gómez, Casa de la Mujer, feminista, defensora de derechos de las mujeres y de los derechos humanos.
• María Isabel Amore, Historiadora, investigadora y educadora
• Mariana Garcés Córdoba, Exministra de Cultura
• Maricela Londoño, DDHH y Paz, Comunicadora Social y Periodista. Comisión Etnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales.
• Marina Avendaño, Instancia de género en la Paz, Plataforma LGBTI por la Paz
• Marina Gallego, Feminista, coordinadora nacional de Ruta Pacífica de las mujeres
• Marino Córdoba Berrio, Presidente Afrodes
• Martín Nates, Director de Justapaz
• Maureén Maya, Escritora, periodista, productora cultural y defensora de Derechos Humanos.
• Mauricio Betancourt, profesor universitario.
• Mauricio Cabrera, Economista
• Mauricio Trujillo Uribe
• Medófilo Medina, Profesor
• Miguel Morantes, Presidente de la CTC
• Mónica Arias Fernández, Observatorio de Seguimiento a la Implementación del Acuerdo de PazOIAP
• Nelson Socha, Defensor de ddhh
• Néstor Garrido Mendoza
• Nixon Londoño Flórez
• Nohora Parra, Periodista, defensora de la paz
• Olga Amparo Sánchez Gómez, Casa de la Mujer, activista feminista, defensora de la paz
• Orlando Castillo, Espacio humanitario de Puente Nayero CORHAPEP
• Paola Fernández, Periodista
• Patricia Ariza, Dramaturga, directora del Teatro La Candelaria y activista cultural por La Paz
• Patricia Camacho, Economista y magíster en educación
• Patricia Lara Salive, Periodistas y escritora
• Paulo Molina
• Pedro Arenas, Miembro del Observatorio de cultivos y cultivadores declarados ilícitos y cofundador de la Corporación Viso Mutop
• Pedro Pablo Salas, Líder social de Boyacá, promotor de paz y reconciliación, Coordinador de movilización por la paz, capítulo Boyacá
• Piero De Benedictis, Artista, cantautor y defensor de la paz
• Pilar Trujillo, Socióloga, ambientalista y defensora de la Paz
• Rafael Ballen, abogado, escritor.
• Ricardo Coral, Director de cine y constructor de paz.
• Ricardo López
• Roberto Yances Torre
• Rodney Castro, Ex candidato a la gobernación del Atlántico
• Rodrigo Quintero, Corporación Consorcio para el Desarrollo Comunitario.
• Rodrigo Uprimny, Profesor de la Universidad Nacional
• Roosvelt Rodríguez, Senador Partido de la U
• Rudolf Hommes, Exministro de Hacienda y exrector de la Universidad de los Andes.
• Sandra Ramírez, Senadora Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común
• Sara Tufano, Socióloga y columnista de El Tiempo
• Sebastián Méndez Cubillos, activista #ElPaisPrimero
• Silvia Delgado Maldonado, Abogada de la Universidad Javeriana y Master en Derecho Internacional de la Universidad de Nueva York
• Sonia Eljach, Ex Consejera Presidencial para los derechos humanos.
• Sonia Martínez, Abogada, profesora universitaria y luchadora incansable por la paz
• Soraya Bayuelo, Premio Nacional de Paz y Coordinadora del Colectivo de Comunicaciones Montes de María
• Soraya Gutiérrez A., Defensora de derechos humanos y Vicepresidenta del Colectivo de Abogados ‘José Alvear Restrepo’
• Temistocles Ortega, Senador de Cambio Radical y exgobernador
• Víctor de Currea-Lugo, Periodista y profesor universitario
• Viviana Barbarena, Coordinadora de la Red de Iniciativas para la Gobernabilidad, Democracia y Desarrollo Territorial RINDE y Coordinadora del Centro de Estudios Regionales de la Federación Nacional de Departamentos.
• Vladimir Rodríguez Valencia, Alto Consejero para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación. Alcaldía Mayor de Bogotá
• Wilfredo Cañizares, Lider social
• Wilson Alfonso Borja Díaz, Exrepresentante a la Cámara y dirigente político
• Wilson Arias, Senador Polo Democrático Alternativo
• Wilson Castañeda Castro, Defensor de DDHH- Director de Caribe Afirmativo
• Wilson Madrid Feria
• Witney Chavez
• Yiya Gómez, Activista por la Paz – Comunicaciones Viva la Ciudadanía

Organizaciones
• Casa de la Mujer
• CINEP
• Ciudadanías por la Paz de Colombia
• Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales
• Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
• Conciudadanía
• Corporación Corfas
• Corporación Podion
• Corporación Región
• CTC
• ENS – Escuela Nacional Sindical
• Foro Nacional por Colombia
• IEANPE
• Justapaz
• ONIC
• Ruta Pacífica de Mujeres
• Viva la Ciudadanía

Regalo musical Jazz Sin Fronteras 2020

Jazz Sin Fronteras

Estimados amigos y amigas,

PARA USTEDES UN REGALO MUSICAL DE NAVIDAD,
DIEZ TEMAS PARA DELEITARSE EN ESTE ENLACE:
Jazz Sin Fronteras 2020

Deseándoles un 2021 con salud y entusiasmo.

Mauricio Trujillo Uribe

Dirección, libreto y conducción
Programa radial Festivales Jazz del Mundo(1)

(1) LAUD 90.4 FM
Emisora de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Domingos 10 am

Francisco Trujillo ha partido

La presente biografía de Francisco Trujillo  (14 de agosto 1924-09 diciembre 2020) fue escrita a partir de documentos de su archivo personal, de entrevistas que le fueron realizadas y de aportes de su esposa, Tila Uribe, y sus hijos.
Mauricio Trujillo Uribe
13 de diciembre de 2020


Pilar Trujillo Uribe
Bogotá, abril de 2018

INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Francisco José Trujillo Trujillo nació el 14 de agosto de 1924 en Bogotá, Colombia. Fue hijo de Matilde Trujillo Buendía, se casó con María Tila Uribe Jiménez en 1949, y tuvieron cuatro hijos, Mauricio, Esperanza, Pilar y Francisco Trujillo Uribe.

La madre, una dulce señora proveniente de un hogar rural acomodado del municipio de Gigante, Huila, contaba con la fortuna de haber estudiado durante 4 años en una escuela para señoritas de la época, lo que le dio la oportunidad de ser maestra rural. Pero la mayoría de su familia la rechazó por el pecado de haber tenido un “hijo natural”: Francisco nunca conoció ni quiso conocer a su padre y de hecho sus apellidos corresponden al primer apellido de su madre.

Matilde llegó a Bogotá para el nacimiento de Francisco y vivió por años en enormes y azarosas casas de inquilinato, habitadas por gentes humildes: campesinos llegados de provincia probando sustento, trabajadoras domésticas, prostitutas, ladronzuelos, obreros y estudiantes. Obtenía ingresos haciendo costuras caseras para ese pauperizado y en su mayoría analfabeta público, en el que tenía un sitio de respeto y cariño de la gente.  El niño creció ayudando a su madre, llevaba las costuras a los clientes, calentaba la plancha de carbón y hacía las compras diarias. Entre los 8 y los 10 años se empleó por temporadas en un taller de carpintería, en un almacén entregando mercados a domicilio y en “… el más bonito de todos, una fábrica de pólvora ayudando a hacer y empacar triquitraques, totes, buscaniguas, luces de bengala, mechas y voladores”, recuerda Francisco.

Matilde enseñó al niño a leer y escribir y le transmitió sus conocimientos de ávida lectora: lo ponía a leerle poemas y pasajes a su alcance y en 1935 se fue de maestra a las veredas de Cunday y Villarrica, Tolima, para que Francisco, ya de casi 11 años, pudiese estudiar interno en el Oratorio Festivo de San Juan Bosco, pues su sueño era que su hijo llegara algún día a ser sacerdote.

Esa institución educativa era regida por sacerdotes extranjeros que castigaban con reglazos, golpes y expulsión la más mínima rebeldía de los alumnos y celebraban jubilosos los avances de Franco y Mussolini, con la clara desaprobación de algunos profesores laicos y sacerdotes colombianos que allí laboraban. En la vecindad del colegio estaba ubicada la Fábrica Bavaria, en donde estalló la famosa huelga de 1936. Francisco recuerda: “Los trabajadores se tomaron las instalaciones y se atrincheraron en ella. Muchos muchachos nos aliamos con los huelguistas: tomábamos las mogollas y la panela de nuestra comida y sacábamos de la huerta zanahorias y remolachas, que poníamos en las canastas que ellos descolgaban desde las torres. Los obreros nos saludaban y para nosotros aquello fue inolvidable. Años más tarde me enteré que Teótimo Nieto (esposo de una prima de mi madre) había sido uno de los líderes de aquella huelga”. Así, haciendo sus primeros pinitos de líder, se estrenó Francisco en la rebeldía y la solidaridad.

Tres años más tarde ingresaría al Colegio Salesiano de Mosquera, de donde pasaría al preparatorio sacerdotal para llegar finalmente al Seminario. Este paso constituyó para el niño la certeza de que llegaría a ser sacerdote porque el estatus era de “aspirantado” y los chicos usaban sotana. En aquel ambiente de recogimiento, conversaciones bajas, y trabajo en las labores agrícolas, Francisco fue extraído del anonimato cuando los sacerdotes descubrieron sus dotes de lector: leía en voz alta en el comedor y en el dormitorio, en el catecismo y en clase. Sus inclinaciones a discutir de política, precedidas por algún conocimiento de sus escarceos en San Juan Bosco, llamaron la atención de algunos sacerdotes que lo acogieron con cierto respeto y confianza, mientras otros lo sintieron como peligroso para el colegio. Aquellos años de enseñanza fueron suficientes para desarrollar lo que sería su gran pasión por la lectura, el conocimiento y su férrea disciplina autodidacta.

JUVENTUD E INGRESO A LA MILITANCIA POLÍTICA
Un tío político de Francisco, Fabriciano Díaz, quien jugaba desde hacía algún tiempo un cierto rol paterno, fue el encargado de que colgara los hábitos sin haberse recibido como sacerdote. Francisco recuerda: “Se presentó en el colegio para aconsejarme: que yo era hijo único y ante la pobreza y sacrificio de mi madre pasando penalidades en el campo, era preciso que aprendiera un oficio, que me convirtiera en técnico”. Fabriciano era un líder sindical liberal integrante de la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, que tuvo sobre el joven Francisco enorme influencia.

Matilde recibió la noticia del retiro de Francisco con dolor y estoicismo, pues veía a su hijo con sotana y sustento asegurados. Él relata: “Guiado por el tío Fabriciano trabajé 9 meses en un taller de mecánica perteneciente a un señor judío rico, mecenas y organizador de actos musicales en el Teatro Colón y a la vez protector de correligionarios antinazis venidos de Europa. Tres de ellos fueron mis primeros maestros en el trabajo y en la explicación de las penurias de los refugiados políticos”.

Francisco y su madre habían regresado a casas de inquilinato en Bogotá y pronto se hizo amigo de dos inquietos obreros. Uno de ellos, en particular, que se declaraba “ateo y darwinista”, lo invitó a las primeras reuniones y fiestas sabatinas del Partido Comunista y allí entabló pronta relación con viejos españoles refugiados de la Guerra Civil. Esta intensa vida social y laboral empezó a tornarse en vida política y los temas obligados de conversación, aprendizaje y asombro para Francisco fueron el fascismo, la guerra y la paz, el comunismo.

Él mismo era ya un obrero en la Fábrica Nacional de Chocolates: su jefe de turno lo alimentaba con periódicos y boletines, y fue quien organizó el primer efímero sindicato de la empresa en 1941, “del que fui nombrado Secretario Auxiliar, por la simple razón de ser uno de los pocos que sabían leer fluidamente y se atrevía a garrapatear líneas”. Simultáneamente frecuentaba las oficinas de la CTC para visitar a Fabriciano, conocer a sus amigos y disfrutar de sus historias.

Fue la invasión nazi a la URSS la que decidió su inclinación política; amplió su círculo de amigos, militantes entusiastas, con quienes seguía la guerra paso a paso. La ruptura del cerco de Stalingrado fue motivo de gran celebración en 1943. Ávido por aprender, cuenta: “Me volví lector incansable de la literatura marxista de la que entonces se disponía, reducida a unas cuantas revistas, folletos de Lenin y Stalin, boletines y periódicos viejos que venían de México, La Habana y Chile y el Manifiesto Comunista se volvió mi libro de cabecera. Leía además economía, cuestiones filosóficas y sociológicas que no entendía muy bien y cuanto libro caía en mis manos, en indigesto atracón”.

En 1943 abandonó la fábrica para trabajar en una editorial y dos años más tarde se hizo funcionario permanente del Partido Socialista Democrático, PSD (en 1944 el PCC cambió de nombre por el de PSD): se sentía plenamente seguro de que la construcción socialista y democrática, y de que la lucha política y revolucionaria por un cambio del país, sería en adelante la razón de su vida.

LOS CONVULSIONADOS AÑOS 40
“El virus del militantismo político me había invadido temprana y rápidamente -escribió Francisco-. Se me convirtió en una necesidad cuasi-religiosa -¡cuánto pesaba el pasado en el seminario!-: organizar actos, mítines, manifestaciones, asambleas del partido, sindicatos, fuerzas políticas; leer cuanto periódico, hoja y libro se relacionaba con el tema; visitar barrios y fábricas, apoyar con tareas en los locales sindicales, llevar boletines y periódicos a los camaradas artesanos, promover rifas, organizar círculos de estudio. ¡Y para todo ello necesitaba tiempo!”.

El PSD crecía cuantitativamente en el país, tenía senadores, representantes, diputados y concejales, y habiendo tenido “activa participación en la reelección de López Pumarejo en el 42[1], había hecho causa común con éste “en el escenario antifascista, con abierta simpatía por las potencias aliadas y “los cuatro grandes”: Stalin, De Gaulle, Roosevelt y Churchill”, narra Francisco. Los parlamentarios comunistas exigían la declaratoria de guerra al fascismo y defendían en el Congreso al Presidente ante la amenaza de fortalecimiento del Partido Conservador, a pesar del desprestigio causado por los turbios y millonarios negocios que enriquecieron a su hijo, Alfonso López Michelsen, como el de la Trilladora del Tolima y el Negociado Handel en la Cervecería Bavaria[2], de la cual era fuerte accionista la familia presidencial, oscuros sucesos que contribuirían a su renuncia en 1945.

En ese año el triunfo de las fuerzas aliadas y fin de la Segunda Guerra Mundial fue celebrado ampliamente en las calles bogotanas. Francisco recuerda a sus amigos republicanos españoles felices por el desenlace global, pero dolidos por el futuro de su país: “¡En esta hora de victoria, acordaos de España!”, decían.

Por aquel entonces Francisco desarrolló otro rasgo que le acompañaría toda su vida: la construcción de iniciativas visionarias, siempre al lado de gentes comprometidas. Dentro de estos proyectos estuvo “Colombia Necesita” un programa radial y periodístico “al servicio del pueblo y de la democracia”. También en 1945 participó en la Universidad Obrera, orientada por Diego Montaña Cuéllar y Renato Arango y apoyada efímeramente por los Concejos Municipales de Bogotá, Barranca y Barranquilla: dentro de los profesores que allí aportaban Francisco destaca a una mujer, Paulina Ceballos, estudiante de medicina “quien por su propia decisión enseñaba educación sexual a los alumnos con gran regocijo de la mayoría de éstos y con escándalo de algunos, pues el tema era por completo tabú. Por mi parte, creía dentro del más craso conservatismo que era absoluta pornografía”.

Y en Barranca, donde Francisco viajó para apoyar la huelga de los trabajadores del río Magdalena, fue testigo directo del golpe brutal propinado por el transitorio gobierno de Lleras Camargo a la Federación Nacional de Transporte Fluvial, FEDENAL, columna vertebral de la CTC, aliada poderosa de las demás federaciones sindicales que desarrollaba su acción en Barranquilla, Cartagena y a lo largo del río Magdalena, formando sindicatos y federaciones departamentales; en sus luchas se habían conquistado reivindicaciones para los trabajadores. Nadie esperaba la toma de las embarcaciones, la militarización del puerto, ni la captura de los dirigentes a lo largo del río. Refiere Francisco: “El pretexto de Lleras fue “No puede haber en Colombia dos gobiernos: uno en el Río Magdalena y otro en el Palacio de los Presidentes”; pero se trataba del reagrupamiento de la burguesía, finalizada ya la segunda guerra mundial, para golpear y desembarazarse del movimiento sindical, vigorizado desde 1936. Allí comenzó la violencia contra los trabajadores que en los años siguientes haría carrera, siendo parte de la pavorosa “Violencia” de aquella época”.

Para Matilde la lucha partidaria de su hijo era un viacrucis: no comprendía cómo había abandonado sus estudios en el seminario y luego su trabajo –y a ella- para vivir en medio de privaciones, y de alguna manera se alegró cuando Francisco se vio obligado a entrar en el cuartel: al menos tendría alimento, vestuario y un sueldo que, aunque mínimo, era mejor que nada.

Lo que no podía sospechar era que su hijo haría del cuartel otro frente de militancia política. “¿Por qué no actuar dentro del ejército en la misma forma que lo hacíamos en los sindicatos, las universidades, los sectores indígenas y campesinos? ¿No eran gentes del pueblo, particularmente campesinos, los reclutados como soldados?”.  Y con esta reflexión Francisco vivió una vida militar en la que desarrolló gran liderazgo y capacidad organizadora; fue conocido y castigado por repartir boletines y folletos, y por organizar círculos de estudio.

Redactó un Proyecto de Ley contemplando “… aumento de sueldos para soldados y suboficiales –los soldados ganábamos 4 pesos mensuales-, dotación gratuita de betún, pomada brilladora, jabones, cremas dentales y demás implementos de aseo personal, pasajes libres en buses y entrada libre a espectáculos. Envié el proyecto a Augusto Durán, senador del Partido a quien había tratado con cierta asiduidad. Pero Julio César Turbay Ayala, congresista y vocero de oficio de los militares, incluyó amplios beneficios para la oficialidad y recortó drásticamente los de soldados y suboficiales. No obstante, se aprobaron aumentos para todos, los suboficiales quedaron con 30 pesos y nosotros los soldados con 15 pesos”, recuerda Francisco.

Este hecho fue divulgado en el cuartel y le evitó la expulsión del ejército por su negativa a obedecer las órdenes de represión de la huelga de la CTC, en 1947 en Villavicencio. Con la copa rebozada, un futuro Ministro de Rojas Pinilla y a la sazón Director de la Escuela Motorizada donde estaba Francisco, informó sobre “la infiltración moscovita a la que se pondría coto inmediatamente”, para lo cual confiscó las lecturas que reposaban debajo de las almohadas de muchos soldados. A cambio, se distribuyeron en adelante las revistas “Selecciones” del Reader Digest.

La salida de Francisco del cuartel se produjo una semana antes de la realización del IV Congreso del PSD, en Bucaramanga en 1947, por lo que no participó. Las agudas contradicciones internas de años atrás estallaron en dos grandes grupos que se identificaban con los nombres de sus líderes, “vieiristas” y “duranistas”[3], y el PSD se dividió: la mayoría quedó con Vieira y retomó su nombre original, Partido Comunista Colombiano; Francisco optó por el Partido Comunista Obrero -PCO, nombre que tomó el otro sector del partido, dadas su afinidad con Durán, sus desavenencias con los métodos de trabajo, el sectarismo y el dogmatismo, las posturas políticas contra Jorge Eliecer Gaitán, y porque prefería concentrarse en la realidad colombiana y latinoamericana “en donde lo esencial era superar el atraso económico”.

La división fue manejada políticamente de manera lamentable, allí donde el PCC tenía influencia se desató una guerra sin cuartel contra los miembros del PCO: “Fuimos enjuiciados como agentes pagos de la burguesía, luego agentes pagos del gobierno y más tarde del imperialismo”. Decenas de personas en el país recibieron similar tratamiento por parte del PCC.

En el PCO Francisco fue gerente y jefe de redacción del periódico Clase Obrera. El trabajo político continuó en sindicatos, organizaciones campesinas y centros fabriles. Francisco cuenta: “En Bogotá, varios sindicatos nos facilitaron oficinas y modestos recursos para nuestro trabajo diario. Participando en estas labores conocería a mi compañera de siempre, María Tila Uribe Jiménez. Varios de sus hermanos habían militado por años en el Partido Comunista y la madre, Enriqueta Jiménez, tenía vínculos con el PCO”. Además el padre de Tila, Tomás Uribe Márquez, cofundador y Secretario General del Partido Socialista Revolucionario en la década del Veinte, y su madre, Enriqueta Jiménez Gaitán, eran todavía citados como referentes en los círculos de izquierda.

Francisco indica lo inevitable: “Retrocedíamos en conjunto, los dos partidos, abandonados por muchos camaradas asqueados por las luchas internas y las ambiciones personales a las que se atribuía la división. En ambos lados otros muchos prefirieron regresar cuando llegara la reunificación. Esta tremenda orfandad se comprobó dramáticamente el nueve de abril de 1948, cuando fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán”.

En sus memorias de aquellos años, “Recuerdos del 9 de abril”, Francisco relata lo vivido, sucesos en los que participó en la toma de la Radio Nacional en Bogotá. Con un tono que parecería revivir el dolor de cada minuto y que las generaciones posteriores escuchamos a sobrevivientes de aquellas trágicas jornadas, afirmaba que el bogotazo partió en dos el Siglo XX; dedica páginas enteras al análisis de la situación y el papel jugado por el gobierno y los partidos tradicionales, el PPC y el PCO, el ejército y la policía, y la iglesia. Destaca en todo ello la desazonada desorientación del pueblo colombiano, la convulsión en la ciudad y en el país, y especialmente la profundización posterior de aquella “Violencia”. En el año 49 se llevó a cabo el Congreso Unitario en el que triunfó la línea mayoritaria: Durán y otros dirigentes quedaron por fuera y “…poco a poco fuimos expulsados la mayoría de quienes habíamos pertenecido al PCO”.

LA INCURSIÓN EN EL MUNDO DEL TRABAJO
Francisco estaba ahora casado con Tila, con quien empezaba una vida de lucha por el sustento diario y de convicciones compartidas. En aquellos años 50 nacieron los cuatro hijos y murió Matilde. Se hizo fotógrafo y Tila retocaba las fotos en un improvisado taller en la casa, además de dedicarse a la crianza de los hijos. Siguiendo sus pasiones, Francisco se dedicó a estudiar y desentrañar cuanto podía sobre la técnica y el arte de la fotografía y a “organizar organizaciones”: promovió y participó en la conformación de la Asociación Nacional de Fotógrafos –de la que fue su primer fiscal- y de la Cooperativa Nacional de Fotógrafos.

Bajo el Estado de Sitio se desató la conocida y brutal persecución contra el partido liberal, cuya respuesta fue la creación de las guerrillas liberales, en una suerte de guerra civil. Destinatarios menos visibles de la represión fueron el movimiento sindical, el campesino y las fuerzas políticas de izquierda. Las asambleas de la Asociación se hacían con permiso y bajo vigilancia policial. Los cuerpos secretos vigilaban el modesto taller fotográfico, que fue allanado y destruido dos veces. Por esa misma época montaron también un taller de tamigrafía para imprimir afiches.

En 1953 un excompañero de la Escuela de Transmisiones, entonces Comandante de la Estación Central de Bomberos de Bogotá, solicitó a Francisco sacar la revista “Alarma” del Cuerpo de Bomberos. ¡Cómo imaginar que aquello cambiaría su vida! Se estrenó entonces como editor, y más allá de eso “…me adentré en un mundo completamente nuevo. Para responder con responsabilidad a la revista, me dediqué a estudiar todo lo relacionado con incendios e inundaciones. Conseguí revistas, artículos, libros, acudí a expertos de compañías de seguros. Al estudiar lo relacionado con la protección de las plantas industriales frente a esos riesgos, asocié estos programas a otros necesarios, como la protección de los trabajadores, las campañas de prevención de accidentes y las enfermedades provenientes del trabajo. Recordé entonces cómo en mis primeros años de actividad sindical con frecuencia se presentaban quejas de los trabajadores por enfermedades y lesiones profesionales, mutilaciones y pérdidas de órganos vitales, ambientes ruidosos y desorganizados de empresas y talleres. Y sobre todo, recordé cómo la FEDENAL había creado RIOCAJA en 1943, precisamente para compensar a sus afiliados en casos de accidentes y enfermedades”.

En 1955 fundó la revista “Protección y Seguridad”, buscando apoyo de ingenieros y químicos industriales, médicos del trabajo, abogados laboralistas, arquitectos, técnicos, con quienes constituyó el Comité Nacional de Prevención de Accidentes, CONALPRA, al que también se unieron fabricantes y vendedores de equipos técnicos y especializados. En el año 56, recién llegada la televisión al país –durante el gobierno de Rojas Pinilla- Francisco fundó un programa que se transmitía cada día por 5 minutos, llamado “Prevenir es vivir”, convirtiéndose en referente del tema para el país entero. Ya se desarrollaban en Colombia algunas labores preventivas empresariales y siempre encontró Francisco gentes genuinamente interesadas que se sumaron al Comité.

Francisco fue el primer Presidente de CONALPRA y Tila la primera secretaria, sin remuneración. En el taller de tamigrafía hicieron folletos, carteles y materiales educativos para la labor preventiva y seguridad en el trabajo, lo que les dio una fuente de ingresos. En 1989 Francisco recordaría: “Los siguientes 35 años de mi vida de trabajo, estuvieron ligados total o parcialmente al estudio y conocimiento directo, tanto en Colombia como en el exterior, de cuestiones relacionadas con el complejo y rico campo de la Seguridad, Higiene y Medicina del Trabajo, de los sistemas de producción y organización de las empresas y más específicamente de la Economía Política del Trabajo. Durante años abandoné el activismo político para sumergirme en este apasionante mundo. Fue la Revolución Cubana la que me hizo retornar a él”.

Francisco pasó de relacionarse con trabajadores y gentes sencillas a hacerlo con profesionales, técnicos y pequeños industriales; vinculó antiguos dirigentes de la FEDENAL y compañeros del movimiento sindical o político. Inició una lucha que nunca ganó en el Comité: la participación directa de los sindicatos allí y en los programas preventivos dentro de las fábricas. Después, en 1956 “… los pliegos de peticiones de los trabajadores comenzaron a incluir estudios de las condiciones de trabajo, modificación de condiciones internas, equipos de protección personal, alimentación especial para ciertos oficios y primas por ruidos, calor, trabajo en calderas, en alturas o socavones.

Ganó Francisco una enorme cualificación en este trabajo pionero, gracias a su estudio y a las visitas a fábricas, laboratorios, centros mineros, ferrocarriles, bodegas, ingenios azucareros, en donde se relacionaba con las gerencias y los sindicatos. El Comité se había convertido en el “Consejo Colombiano de Seguridad Industrial” y Francisco fue su primer Director Ejecutivo, siendo parte también de su Junta Directiva. Las Sociedades de Medicina del Trabajo en Colombia y Argentina, así como instituciones extranjeras de Ingeniería Industrial, lo adscribieron como “Miembro Honorífico”. Viajó a varios países del continente y en 1959 organizó en Bogotá el Primer Congreso Latinoamericano de Higiene y Seguridad Industrial, creando la Asociación Americana de Seguridad Social, en cuya representación viajó a varios países de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

Entre más conocía la situación empresarial del país, más insistía en la responsabilidad patronal en la falta de aplicación de medidas de prevención y protección y en el desprecio por la vida. “En Colombia se amasan fortunas con sangre humana”, señalaba en las reuniones del Consejo, de donde poco a poco le fueron retirando el respaldo. Renunció a la Dirección Ejecutiva y luego a su Junta Directiva, dejando constancia escrita de que el Consejo se había transformado en un apéndice de las empresas industriales y de los vendedores de equipos. Este acto le valió ser borrado de la historia oficial de ese organismo.

LA REVOLUCIÓN CUBANA
Francisco había conocido en México al Comandante Bayo, famoso militar republicano español que a la sazón entrenaba a los revolucionarios cubanos encabezados por Fidel Castro en aquel país; igual había acontecido en Washington con Antonio Suárez, cubano, traductor en el Consejo Inter-Americano de Seguridad Social, integrante del Movimiento 26 de Julio. Fueron ellos, Bayo y Suarez, quienes le mostraron los avances, posturas políticas y aspiraciones de la Revolución Cubana; ellos lo apoyaron en sus posteriores viajes a la isla. En el Primer Congreso de Unidad Latinoamericana -México, 1960- convocado por Lázaro Cárdenas, Francisco fue nombrado vicepresidente y recibió invitación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos para visitar la isla.

A su regreso a Colombia, junto a otras muchas personas de diversas vertientes, fundaron el FUAR, Frente Unido de Acción Revolucionaria, que de inmediato fue calificado de procastrista. Era la época del Frente Nacional entre conservadores y liberales que marcaba el fin del período de la violencia bipartidista pero abría el de la exclusión política e institucional a quienes no se inscribieran en alguna de esas dos colectividades. Simultáneamente, Francisco aceptó la invitación de un grupo de médicos para gerenciar una semi-cooperativa creada por la Federación Médica Colombiana, llamada Seguros Médicos Voluntarios. Era un organismo de servicio social sin ánimo de lucro que prefiguró lo que décadas después sería la medicina pre-pagada.

En el FUAR hizo parte de la Comisión Política y fue cofundador del periódico Unidad Popular. Allí convergieron gaitanistas liderados por Gloria Gaitán y Luis Emiro Valencia;  integrantes del Bloque Sindical Independiente en Cali, orientados por Marina Goenaga y Andrés Almarales; pequeños grupos socialistas de Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla; antiguos comunistas; médicos agrupados en “Bisturí”, liderados por Julio César Cortés y Hermías Ruiz; sindicatos; organizaciones campesinas; agrupaciones tabacaleras; estudiantes, profesionales e intelectuales. El FUAR declaró la defensa de la Revolución Cubana, la abstención electoral y la organización del pueblo por la base.

En 1963 viajó a Polonia a la Primera Reunión Mundial de Prevención de Riesgos Profesionales de la AISS (Asociación Internacional de Seguridad Social).  El gobierno cubano no tenía membresía en este organismo y pidió a Francisco representarlo. La participación en Varsovia fue seguida de invitaciones a Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Hungría y la URSS, visitando centrales sindicales, federaciones, fábricas e instalaciones agroindustriales de muchas ciudades.  Aprendió y aportó mucho, tanto en lo profesional como en lo político, aunque su paso por la RDA le dejó el amargo sabor del impacto del Muro de Berlín en sus habitantes. A su regreso a la Habana presentó el informe completo de su viaje al Che Guevara, Ministro de Industrias, con quien compartió jornadas de análisis de la política latinoamericana y colombiana. De regreso a Bogotá, realizó en la televisión el programa semanal “Accidentes en el Hogar” que tuvo gran audiencia nacional.

CAMILO Y EL FRENTE UNIDO DEL PUEBLO
Los compañeros integrantes de la FUN (Federación Universitaria Nacional) decidieron, de común acuerdo con el sacerdote Camilo Torres, revivir un organismo que éste había fundado años atrás, el Movimiento Universitario Pro-Desarrollo de la Comunidad, MUNIPROC. Las primeras labores fueron los seminarios sobre Desarrollo de la Comunidad y Formación de Líderes: Francisco fue uno de los instructores al lado de Camilo en la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, las Universidades del Valle, de Antioquia, en barrios y sindicatos, en organizaciones campesinas, en ciudades y pueblos.

En Camilo rondaba la idea de conformar una especie de “Frente Nacional Popular” en que se comprometieran “la inteligencia, las organizaciones gremiales y los movimientos revolucionarios”, así como los sacerdotes y en general los cristianos movidos por un auténtico amor al pueblo. Apenas un poco antes de ingresar a la guerrilla del ELN, Camilo todavía creía genuinamente que podría encontrar aliados en este empeño en las filas de la burguesía, en el ejército nacional o en la jerarquía eclesiástica. Llegaba a todas las fuerzas políticas con su propuesta unitaria, sin atizar diferencias ni parcializarse. “Tenemos que lograr la unión revolucionaria por encima de las ideologías que nos separan”, dijo en su Conferencia del 22 de mayo de 1964 en la Universidad Nacional. Elaboró un programa con el ánimo de que se convirtiera en herramienta de estudio y trabajo, que incluía el análisis de los puntos de mayor interés y las soluciones que él creía aconsejables y alcanzables para una inmensa mayoría nacional, que fue conocido como la “Plataforma del Padre Camilo”, que Francisco contribuyó a difundir.

Dice Francisco: “Camilo encarnaba el tipo de líder que el pueblo colombiano había buscado… y aunque él era consciente de las tendencias caudillistas del pueblo colombiano, creyó que serían superables en la medida en que hubiese organización por la base. Camilo aparecía como un hombre aislado de los centros de poder, limpio, capaz, preparado, conocedor de la realidad colombiana y además, aspecto de gran importancia en el país, sacerdote católico del pueblo”.

Camilo había tomado partido por la “abstención beligerante”, convocando a la conformación del Frente Unido del Pueblo. Francisco hizo parte desde la primera hora de su Comité Coordinador y acompañaba a Camilo en sus giras. Había establecido con él un sincero compañerismo y amistad, contribuía con la elaboración de documentos y especialmente del Periódico Frente Unido. Fue Camilo radicalizando su lenguaje en la medida en que la jerarquía católica le fue quitando respaldo, hasta cuando lo aisló del sacerdocio, hecho que aprovechó el gobierno para reprimir brutalmente sus giras en Viotá y Girardot. En esos finales de 1965 empezaba seriamente a temerse por su vida, cuando ya Camilo había tomado la decisión de vincularse al ELN; en el último encuentro de Francisco con él, al lado de Jaime Arenas, Julio César Cortés y Enrique Valencia, realizaron un largo análisis de la situación, hicieron propuestas y recibieron tareas de Camilo. A Francisco le pidió que pusiera en marcha “Soluciones Colombianas”, proyecto de estudio y producción documental de iniciativas políticas, tarea que Francisco realizó entre 1966 y 1969, cuando ya Camilo había muerto.

LA CÁRCEL. VIAJE A EUROPA
A comienzos de los años 70 Francisco fundó el “Instituto de Capacitación y Asesoría Técnica, ICAT” en el que se impartía formación en diversas temáticas tanto a profesionales como a integrantes del movimiento sindical, campesino y comunitario. Por años el ICAT fue escenario de encuentros y tertulias de análisis político sobre América Latina y Colombia, y en medio de este trabajo fue detenido por el Ejército, en marzo de 1976, junto con su esposa, Tila, y al año siguiente, en septiembre de 1977, en el Paro Cívico Nacional, su hijo mayor, Mauricio. Se les llevó ante la justicia penal militar acusados de ser miembros del ELN. Hay que recordar que en esa época muchos veían a los rebeldes como idealistas y ese movimiento guerrillero tenía cierta simpatía entre estudiantes y docentes, sindicatos, comunidades religiosas e intelectuales. Escribe Francisco: “Duré encarcelado 55 m. Este proceso estuvo precedido por un Consejo de Guerra Verbal al que fuimos llevados los tres junto con 18 personas más[4]. Como abogados defensores actuaron el Maestro Eduardo Umaña Luna y su hijo Eduardo Umaña Mendoza –éste asesinado años después-, como antes lo había sido otro de nuestros defensores, Alberto Álava Montenegro; Ciro Quiroz, Eduardo Carreño y Miguel Sornoza Falla, entre otros, completaron el calificado equipo de defensores”.

Fue en esta dura etapa de la vida que Francisco escribió su “Diccionario Socio-Político Elemental”, apoyándose en libros llevados por muchas gentes, cuya inmensa solidaridad se manifestó siempre. Sin embargo, vivió gran dolor por sus hijas Esperanza y Pilar, por Francisco el menor, y por sus cuñados Sofía, Juan Francisco, Carlos, Miguel, Alfredo, y toda la familia de Tila, cuya presencia y apoyo nunca faltó: “Fueron los familiares las víctimas principales: desde la solicitud semanal de la boleta de visita y luego el trato denigrante y despótico de los guardianes; acentuado esto cuando la detención se desarrolló en El Barne, en Boyacá, cárcel que contaba con escasa agua y unas instalaciones lamentables”. Allí estuvo con Mauricio y Tila, ella en la sección de mujeres. No se perdía el tiempo: los presos políticos, que llenaban las cárceles del país, eran tratados con respeto por parte de los presos y de algunos guardianes: “… en general, tuvimos buena convivencia con los otros presos políticos y con presos comunes; hacíamos tertulias, deporte y constituimos círculos de estudio”.

Una vez puesto en libertad, a finales de los 80, cuando su proceso pasó a la justicia ordinaria, viajó al Ecuador y allí consiguió, a través de Amnistía Internacional, la “reunificación familiar” con Tila, quien había recobrado su libertad un año antes y se hallaba ya en París asistida por Amnistía Internacional. Realizaron una gira de denuncia en toda Europa, invitados por organizaciones amigas afligidas por la situación que se vivía en Colombia, los métodos de tortura y lo que significó el Estatuto de Seguridad del gobierno de Turbay Ayala. La compañía y apoyo de Mario Calderón –exsacerdote jesuita asesinado años después en Bogotá- fue un aliciente para la pareja, y gracias a él se obtuvo financiación para escribir un libro con sus memorias. Luego viajaron a Managua.

OTRA VEZ EN LA BREGA
Llegó Francisco a Nicaragua a mediados de 1982, época de la Revolución Popular Sandinista, y desde allí participó en las reflexiones y debates de los internacionalistas latinoamericanos y en las actividades políticas a las que era invitado por el FSLN. La tensión de la guerra se sentía por doquier y el bloqueo económico se manifestaba en la escasez de alimentos y el desabastecimiento de tiendas y mercados, pero nada frenaba su entusiasmo por las tareas de la revolución, apoyando iniciativas del Centro Ecuménico Antonio Valdivieso, donde conocían su cercanía con Camilo Torres.

Se vinculó al Ministerio del Trabajo, dirigido por el comandante Tomás Borge: lo invitaron a trabajar en el campo de la seguridad industrial, la prevención de riesgos y protección de los trabajadores. Fue enviado por el Ministerio a Europa, a realizar gestiones oficiales y a México, donde gestionó la solidaridad de las Editoriales Siglo XXI, Era y el Fondo de Cultura Económica, regresando a Managua cargado de libros que nutrieron las bibliotecas de algunos Ministerios. Además dedicó su tiempo a escribir sus memorias con Tila, quien había viajado a Nicaragua invitada por el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, las cuales plasmaron posteriormente en el libro “Desde Adentro”.

Regresó con Tila a Colombia en 1985 y fundaron, junto con su hija Pilar, el Centro de Estudios e Investigaciones del Trabajo, CESTRA, cuya dirección asumió. Institución a la que también se unió su hija Esperanza, desarrollando una investigación con los indígenas y un trabajo en alfabetización, entre otras actividades. Su hijo Francisco colaboró igualmente con Cestra en el plano artístico.

Desde allí participó en importantes jornadas de educación de organizaciones sindicales de Bogotá y el país y formó parte de la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, en 1986, de la cual fue Presidente Honorario, y fue invitado a integrar su Tribunal de Garantías, además de contribuir a la creación del Departamento de Salud de los Trabajadores, en donde formó varias promociones; desde allí también cofundó otra organización: el Centro Nacional Salud y Trabajo, CENSAT.

Viajó a Francia con Tila gracias a una beca otorgada por la Fundación Norte-Sur y financiada por el Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo, CCFD.  Y Tila por invitación de la Fundación Mitterand, que dirigía Madame Mitterrand, esposa del presidente de Francia en esos años. Allí se reunieron con sus hijos: Mauricio había llegado a París en diciembre de 1985, el gobierno francés le había otorgado refugio político. Había recobrado su libertad a comienzos de 1983 mediante la ley de amnistía de Belisario Betancur y pocos meses después, a mediados del mismo año, fue electo Diputado de la Asamblea de Cundinamarca para el período 1984-1988. Fue el primer beneficiario de la ley de amnistía en haber sido electo a una corporación pública por voto popular. A finales de 1985, estando en pleno ejercicio de diputado, tuvo que salir del país por amenazas a su vida. En Francia, Mauricio se vincularía al Centro Nacional de Investigación Científica. En París también estaba radicado su hijo menor, Francisco, pintor y artista plástico, había salido del país como miles de colombianos lo hicieron en la época del Estatuto de Seguridad del Presidente Turbay.

Francisco padre fue acogido por la Confederación Francesa Democrática de Trabajadores, CFDT, para intercambiar sobre el trabajo y la salud de los trabajadores colombianos y conocer lo nuevo de la organización productiva en la Europa del momento. En París se conmemoraron por ese tiempo los 200 años de “La Declaración de los Derechos del Hombre” y con tal motivo una editorial escogió 17 títulos de denuncia latinoamericanos, entre ellos “Desde Adentro”.  Viajaron los dos, Francisco y Tila, a Barcelona para adaptar los textos y el libro fue editado en francés con el título de “La Colombie derrière les barreaux”. Tiempo después Francisco viajó a Inglaterra, en donde estableció lazos con organizaciones que brindaron, por muchos años, apoyo solidario al trabajo realizado por CESTRA.

Vino el regreso definitivo a Bogotá en 1991 donde continuó trabajando en CESTRA, vinculado a la Central Unitaria de Trabajadores y a otros movimientos sociales. Fue ésta la etapa en que junto a Tila comenzaron el trabajo relacionado con los derechos de las Personas Mayores, desarrollando proyectos sociales y publicando numerosos artículos, folletos y cartillas en este campo.

Francisco ha escrito diversas biografías, publicadas para divulgación popular, entre ellas “Francisco Miranda, Precursor de nuestra independencia”, “Simón Bolívar, El Libertador”, “General José María Córdoba”, “Artesanos e ideas socialistas, el General Melo”, “Rafael Urdaneta, el General ambicioso”, “Galán el comunero, Camilo el guerrillero”, “Vida de Carlos Marx”, “Socialistas y Anarquistas en Colombia”, “Sandino, General de hombres libres”, “A propósito del Ché Guevara”, “Camilo y el Frente Unido”, “El maestro Eduardo Umaña Luna”. Igualmente, ha escrito ensayos tales como “Escuelas filosóficas, filósofos, pensadores”, “Problemática de América Latina y Economía Solidaria”, “El desplazamiento en Colombia”, “Neoliberalismo y la Apertura”, “Otra América es posible”, “Qué significa ser socialista en el siglo XX”, “Momentos en la vida de América Latina”, “La dura ruta del trabajo”, entre otros. Su última publicación se titula “Versos y Utopías”[5], una recopilación de notas y referencias sobre 130 poetas y poetisas de origen latinoamericano y español.

Francisco va llegando a los 94 años de vida sin dolores físicos, aún lee, juega ajedrez y está pendiente de las noticias, recibe los cuidados diarios, especialmente de Tila, su esposa, y su vida transcurre en medio de una vejez digna y del cariño de hijos, familiares y amigos.

Pilar Trujillo Uribe
Bogotá, abril de 2018

[1] Era éste el segundo período de López Pumarejo. En el primero había impulsado la llamada “Revolución en Marcha”, con reformas importantes que contrastaban con las políticas retardatarias y represivas de la Hegemonía Conservadora.

[2] Confiscación por parte del Estado de bienes pertenecientes a alemanes nazis, en cuya venta a particulares se benefició el llamado “Hijo del Ejecutivo”.

[3] Unos respondiendo al liderazgo de Gilberto Vieira, de la llamada línea oficial pro-soviética, y otros a Augusto Durán, defensor de las tesis de Earl Browder, intelectual norteamericano, defensor de la “coexistencia pacífica”, lo que fue interpretado como la supresión de la lucha de clases.

Se agregan los siguientes enlaces a esta biografía (12 diciembre 2020):

[4] Una Historia Para La Paz. Entrevista a Mauricio Trujillo Uribe, Comisión de la Verdad.

[5]  https://agoradeldomingo.com/2017/03/01/versos-y-utopias-antologia-de-130-poetas-y-poetisas-de-francisco-trujillo

Artículo tomado del Revista Sur, 17 diciembre de 2020 , Bogotá Colombia: https://www.sur.org.co/francisco-jose-trujillo

El Exilio

El exilio político siempre ha estado presente en la sorprendente eternidad de la violencia en Colombia, desde la independencia hasta nuestros días. Sin embargo, en las últimas dos décadas cerca de medio millón de colombianos ha salido del país en busca de refugio. Para quienes viven o hemos vivido el exilio, es muy importante y un bálsamo para el espíritu constatar que el Encuentro El Retorno de Nuestras Voces, convocado por la Comisión de la Verdad el pasado 13 de noviembre, hizo un reconocimiento público y oficial de los exiliados como población víctima del conflicto interno armado, y del Exilio como un componente mayor de este conflicto.

Mauricio Trujillo Uribe (1)
16 de noviembre de 2020.

El viernes pasado, 13 de noviembre de 2020, asistí con mi madre, Tila Uribe, al encuentro «El Retorno de Nuestras Voces: reconocimiento al exilio, las víctimas en el exterior y la población retornada», convocado por la Comisión de la Verdad (2).

Se realizó en el antiguo Coliseo El Campin, ahora Movistar Arena. Por y con las debidas medidas de bioseguridad, asistimos sólo veinte invitados en nuestra condición de antiguos exilados retornados al país. Nos recibió el padre Francisco De Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, el comisionado Saúl Franco que acompañó el evento, y el equipo de colaboradores de la Comisión, que se encargó de que el acto saliera impecable, como en efecto lo fue. También vino el embajador de Alemania, país que respalda decididamente el proceso de paz.

Lo más importante, sin duda, fue la presencia de decenas de exilados, de manera virtual, conectados simultáneamente y proyectados sobre las pantallas del escenario donde estábamos reunidos, muchos en familia, de 23 países de América y Europa, acompañados por el comisionado Carlos Beristain, quien desde el país Vasco, España, coordinó el encuentro en el exterior.

Más de mil testimonios de exilados colombianos fueron previamente recogidos por voluntarios que conformaron nodos de la Comisión de la Verdad en el exterior, con la asesoría del comisionado español. En los 25 años que viví en Francia, los primeros 5 como exiliado, conocí algunas iniciativas para recoger la memoria de refugiados políticos, pero nunca antes como ahora se había logrado alcanzar tal cobertura, tal participación y tal resultado. Esta meritoria labor de escucha ha permitido recabar un acervo fundamental para que El Exilio ocupe el lugar que le corresponde en el informe final que la Comisión debe presentar en septiembre del año próximo.

Durante el encuentro, que duró medio día, se presentaron en vivo diez testimonios, muy diversos y representativos de la diáspora colombiana en condición de exilio. Entre ellos, en el momento en que tuvieron que irse del país, un dirigente sindical de Barranquilla, una diputada de Antioquia de la Unión Patriótica, un funcionario del Estado negociador de paz, un defensor de Derechos Humanos, una juez de la República, una fiscal afrodescendiente del Pacífico, un coronel retirado de la Policía, una campesina lideresa social, un asesor de consejos regionales indígenas y un poeta, fotógrafo y periodista que con versos contó cómo fue su salida de Colombia.

También habló una joven hija de exiliados nacida en el exilio, en Suiza, que me impactó porque me pareció ver a mis dos hijas reflejadas en su figura, condición y forma de hablar. Y por sus significativas palabras que han vivido chicos y chicas de la segunda generación: «Tuve que vivir con una enorme crisis de identidad durante mi infancia y adolescencia. En casa era salsa, vallenato y música folclórica colombiana; por otro lado, en la escuela la cultura era completamente diferente”.

El testimonio de la población exiliada que ha retornado al país estuvo a cargo de Tila Uribe, que a su avanzada edad se refirió con emoción a lo vivido en la época del Estatuto de Seguridad, años 78 a 82, bajo el gobierno de Turbay Ayala. «Quiero decir a los jóvenes que la verdad de lo ocurrido durante décadas de conflicto interno armado en Colombia, del que hace parte el exilio de miles de colombianas y colombianos, deja enseñanzas profundas, como la solidez de los principios por los que debemos regirnos en nuestra vida, el no albergar odios, el defender las ideas de manera democrática y ¡el propender por una Colombia en paz!», manifestó (3).

Según cifras del Registro Único de Víctimas y la Comisión de la Verdad (4), cerca de 550 mil colombianos se han exiliado en los últimos veinte años. Es decir, cerca del 10% de la diáspora colombiana en todo el mundo. Han salido del país por amenazas a su vida, muertes de familiares y colegas, despojo y desplazamiento, entre otras causas. Y según la misma fuente, los actores responsables de ese exilio son, entre otros, 33% los grupos paramilitares, 23% la fuerza pública, 19% la guerrilla, 8% otros agentes del Estado, 5% terceros civiles y 3% otros grupos armados.

El exilio no se desea, se asume por necesidad. No es un paseo. Trunca la vida construida, separa familias, frustra sueños y proyectos, deja atrás todo, casi siempre de manera urgente. El exilio es un salto a lo desconocido. Comienza entonces una nueva etapa de la vida, nada fácil para el recién llegado a otro país, a otra cultura, a otro universo, lejos de todo. Empezando por la incomunicación cuando no se habla la lengua del nuevo mundo. Y aparecen los momentos difíciles, resultado de tener la cabeza en el país de origen y los pies en el de acogida, de conocimientos subutilizados y empleo precario, de los mea culpa y los reproches familiares, del desarraigo y la añoranza.

Pero también hay que decir que con el paso del tiempo la población exiliada sale adelante y logra dar a sus hijos una vida digna en el país real, que también, de alguna manera, se va volviendo el suyo. Y es justo recordar que muchos países con tradición democrática protegen el derecho de asilo político, brindan ayudas a los demandantes y dan por cierto tiempo apoyos a los que han obtenido el estatuto de refugiado político. Eso es clave para el arranque, más si se llega con familia.

El exilio político siempre ha estado presente en la sorprendente eternidad de la violencia en Colombia, desde la independencia hasta nuestros días. Sin embargo, en las últimas dos décadas cerca de medio millón de colombianos ha salido del país en busca de refugio. Para quienes viven o hemos vivido el exilio, es muy importante y un bálsamo para el espíritu constatar que el Encuentro El Retorno de Nuestras Voces, convocado por la Comisión de la Verdad el pasado 13 de noviembre, hizo un reconocimiento público y oficial de los exiliados como población víctima del conflicto interno armado, y del Exilio como un componente mayor de este conflicto.

Se trata entonces de un proceso de reconocimiento esencial para la construcción de la verdad, la memoria histórica y la paz, que conlleva un enorme desafío metodológico y práctico para la Comisión de la Verdad.

Mauricio Trujillo Uribe (1)
16 de noviembre de 2020.

(1) Consultor en proyectos de Ciudad Inteligente.
Blog: https://agoradeldomingo.com

(2) El Retorno de Nuestras Voces. Comisión de la Verdad. Bogotá, 13 de noviembre de 2020: https://comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/verdad-sin-fornteras-encuentro-verdad-exilio-comision-verdad

(3) Video palabras de María Tila Uribe. La validez histórica de reconocer el exilio: https://my.pcloud.com/publink/show?code=XZPiNzXZB1Oplf5XEPSejoMbihcU8mu0k31y

(4) https://my.pcloud.com/publink/show?code=XZbNNzXZBPouHzNDMiLQf8MQSQCGN0EGJ7qV

Fuente: Artículo publicado en https://www.sur.org.co/el-exilio/
Foto del autor de este artículo.

Articulo de libre reproducción citando la fuente y el autor.

Analítica de Datos ¡Un paso importante para Bogotá-Región!

Foto tomada de: https://www.elespectador.com/

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, junio 2020

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Todos los días circulan en las grandes ciudades millones de datos generados por las instituciones públicas, empresas privadas, organizaciones sociales y culturales, comunidades y ciudadanos, en un mundo cada vez más interconectado e interactivo en el que somos consumidores de datos y también productores. Prosumidores.

Son datos que se producen no sólo en formato numérico, sino en audios, imágenes y videos, que pueden tener información geo-referenciada, con valor agregado, que se colectan mediante las redes de comunicación, los sensores y dispositivos conectados y en general a través de numerosas fuentes. Primarias y secundarias.

La incorporación en el Plan de Desarrollo de Bogotá 2020-2024 de la alcaldía de Claudia López, aprobado por el Concejo de la ciudad el pasado 31 de mayo, de un artículo que autoriza la creación de la Agencia de Analítica de Datos del Distrito, constituye un paso importante para que el territorio de la sabana de Bogotá, en donde viven más de diez millones de habitantes, se proyecte como una ciudad-región inteligente.

Esta Agencia se suma a otras iniciativas anteriores en la misma dirección, como la creación en el 2013 de la Alta Consejería Distrital de Tecnologías de la Información y la Comunicación –TIC- en el gobierno de Petro; los nuevos mapas de Infraestructura de Datos Espaciales de Bogotá de la administración Peñalosa; y la reciente adopción por Colombia de los principios de la Tecnologías Blockchain del Foro Económico Mundial. Entre otros hechos.

La convergencia de las TIC, la Computación en la Nube y la Inteligencia Artificial, habilita recoger, almacenar y tratar los datos de las metrópolis en tiempo real, y en tiempo útil procesarlos, analizarlos y multiplicar el conocimiento. La analítica de datos arroja información relevante para múltiples fines: en lo social, urbano, ambiental, económico, cultural y educativo, y demás aspectos vitales de las grandes ciudades.

Sin embargo, la utilización de la analítica de datos en el ejercicio de gobernar y en otros asuntos, también trae sus desafíos: garantizar el uso legal de los datos, el derecho a la vida privada y el acceso de toda la sociedad a los datos abiertos. También es clave garantizar la sostenibilidad comercial de la Agencia sin perder su condición pública.

Imagen tomada de www.realoviedo.es

De cualquier forma, ante la complejidad de la sociedad contemporánea y frente al tamaño de los desafíos de una ciudad como Bogotá, la analítica de datos de grandes volúmenes, o Big Data, constituye una poderosa herramienta para la predicción de situaciones, la toma de decisiones y la resolución de problemas. Aunque, ciertamente, es rol del cerebro y lo seguirá siendo el interpretar los datos, la analítica de datos masivos, que incorpora cada vez más Inteligencia Artificial, para bien o para mal de la humanidad, provee nuevos y enriquecidos elementos para la interpretación de los datos y las acciones a seguir.

De hecho, la estrategia de los gobiernos en el mundo, incluido el de Colombia, para limitar la propagación de la pandemia del Coronavirus y asegurar una mejor gestión hospitalaria, ha contado en lo fundamental con la analítica de datos. El Ministerio de Hacienda acude a la analítica de datos para prever las tendencias macroeconómicas; el DANE para determinar el índice de precios al consumidor; la DIAN para la identificación de transacciones atípicas; y la Policía Nacional para la predicción de sitios en donde se comentan cierto tipo de delitos, entre otros potenciales usos.

Las alcaldías de las capitales más grandes del país ya incluyen la analítica de datos de manera sistemática a fin de mejorar la movilidad. Y recientemente el presidente de la ANDI se refirió al uso de la analítica de datos para el proyecto de Transporte Limpio de Carga Bogotá-Cundinamarca. En el mundo empresarial y de los negocios, las empresas introducen cada vez más la analítica de datos para diseñar su estrategia comercial, los riesgos financieros y el manejo de existencias. Entre otras aplicaciones.

En hora buena para la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá –ETB-, el liderazgo que se le ha encomendado para llevar a cabo el proceso de conformación de la Sociedad Agencia Analítica de Datos, cuando hasta hace poco la administración de Peñalosa pregonaba la necesidad de vender este importante patrimonio de la ciudad. La tarea asignada es una oportunidad para el fortalecimiento de la empresa, necesariamente asociado al desarrollo inteligente de Bogotá-Región, aprovechando las ventajas de tener la red urbana de fibra óptica más extensa y una oferta asociada de servicios de comunicación y transformación digital. La ETB tiene allí nuevos nichos de gran potencial, sin perder de vista que en su condición de empresa de la ciudad de Bogotá, no sólo debe generar utilidades y dividendos sino también debe mantener su vocación social. El retorno social de inversión.

La aplicación intensiva de la analítica de datos por todas las entidades del Distrito Capital, debe ser un objetivo a corto-mediano plazo para la toma de decisiones sobre los problemas urbanos, la planeación de las políticas públicas y el desarrollo sostenible de la ciudad-región.

Las universidades e instituciones de educación superior, y los centros de educación técnica y tecnológica, tienen en la Analítica de Datos, una amplia oferta de estudios a desarrollar. Promover y fortalecer esa oferta, hará parte de la misión de la Agencia Distrital para la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología, cuya creación también fue incluida en el nuevo Plan de Desarrollo de Bogotá. La articulación de esta oferta educativa con la demanda laboral del sector público y sector privado, y de las organizaciones sociales y culturales, será fundamental para el desarrollo y progreso de la ciudad-región y del país.

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, junio 2020

* Alto Consejero Distrital de TIC de Bogotá (2013-2014). Ex-Ingeniero del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Ex-Director de proyectos Software & Ingeniería de Datos en Europa y América Latina. Consultor en políticas de Ciudad Inteligente.

Artículo publicado por Revista Sur – 08 junio 2020

Análisis Mundial con Mauricio Trujillo y la transformación de las comunicaciones en la pandemia

En Análisis Mundial hablamos sobre las comunicaciones en época de pandemia, cuál es el rol que jugamos los periodistas, cómo hemos tenido que transformarnos y cuál será nuestro futuro, pero también por parte de los gobernantes cómo han manejado las comunicaciones a su favor y cómo esto ha impactado positivamente y negativamente en la sociedad. Acompáñenos a analizar este tema junto a Mauricio Trujillo Uribe por Cable Noticias TV, 30 y 31 de mayo 2020, 4:00 pm, Colombia.

Programa radial Festivales Jazz del Mundo

FESTIVALES JAZZ DEL MUNDO
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Producido con la colaboración de la Academia Luis A. Calvo y la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital de Bogotá.