Regalo Musical Jazz Sin Fronteras 2020

Estimados amigos y amigas,

Reciban un cordial saludo y un regalo musical de navidad y fin de año 2020: he seleccionado para ustedes 10 temas musicales(1)  que traje este año al programa Festivales Jazz del Mundo, espacio cultural en donde convergen el jazz y los géneros musicales del mundo(2).

Pueden escuchar esta bella selección, deleitarse y sorprenderse, en el siguiente enlace: Jazz Sin Fronteras 2020

Agradezco a la LAUD, emisora de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, a la Academia Luis A. Calvo, a la Facultad de Artes y al ingeniero de sonido Jairo Buitrago, su interés y colaboración en la realización de este programa radial que dirijo, libreteo y conduzco.

Pueden sintonizarlo los domingos 10AM en la 90.4 FM en Bogotá y por Internet en: http://laud.udistrital.edu.co/content/audio-en-vivo-pop  En el 2021 a partir de febrero (en enero vacaciones universitarias 🙂 ) También pueden escuchar los audios de los programas 2019 y 2020 en: http://laud.udistrital.edu.co/station/archives/64771

Felices días de navidad y fin de año, un 2021 con salud y entusiasmo.

Mauricio Trujillo Uribe
24 de diciembre de 2020

(1) Título-Intérprete.
01- Bello Amor-Niño Joseles & Chano Domingo
02- Sorella Mia-Sergio Cammariere & Alex Britti
03- Brother Hubbard-Kenny Garret
04- And I Love Her-Brad Mehldau
05- Tierra-Arrabalero
06- Ingoma-Thandiswa
07- Montuno Caliente-Chocolate
08- Smile-Jean Chamorro & Andrea Motis
09- Mash-Bille Evans
10- On My Mind-Brian Culberston

(2) http://laud.udistrital.edu.co/programa/festivales-jazz-del-mundo

 

Francisco Trujillo ha partido

Bogotá, 14 agosto 2014 – Bogotá, 09 diciembre 2020
Se ha escrito el presente texto a partir de documentos del archivo personal de Francisco Trujillo, de entrevistas que le fueron realizadas y de aportes de su esposa, Tila Uribe, y sus hijos Mauricio, Esperanza, Pilar y Francisco.

Por: Pilar Trujillo Uribe

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Francisco José Trujillo Trujillo nació el 14 de agosto de 1924 en Bogotá, Colombia. Fue hijo de Matilde Trujillo Buendía, se casó con María Tila Uribe Jiménez en 1949, y tuvieron cuatro hijos, Mauricio, Esperanza, Pilar y Francisco Trujillo Uribe.

La madre, una dulce señora proveniente de un hogar rural acomodado del municipio de Gigante, Huila, contaba con la fortuna de haber estudiado durante 4 años en una escuela para señoritas de la época, lo que le dio la oportunidad de ser maestra rural. Pero la mayoría de su familia la rechazó por el pecado de haber tenido un “hijo natural”: Francisco nunca conoció ni quiso conocer a su padre y de hecho sus apellidos corresponden al primer apellido de su madre.

Matilde llegó a Bogotá para el nacimiento de Francisco y vivió por años en enormes y azarosas casas de inquilinato, habitadas por gentes humildes: campesinos llegados de provincia probando sustento, trabajadoras domésticas, prostitutas, ladronzuelos, obreros y estudiantes. Obtenía ingresos haciendo costuras caseras para ese pauperizado y en su mayoría analfabeta público, en el que tenía un sitio de respeto y cariño de la gente.  El niño creció ayudando a su madre, llevaba las costuras a los clientes, calentaba la plancha de carbón y hacía las compras diarias. Entre los 8 y los 10 años se empleó por temporadas en un taller de carpintería, en un almacén entregando mercados a domicilio y en “… el más bonito de todos, una fábrica de pólvora ayudando a hacer y empacar triquitraques, totes, buscaniguas, luces de bengala, mechas y voladores”, recuerda Francisco.

Matilde enseñó al niño a leer y escribir y le transmitió sus conocimientos de ávida lectora: lo ponía a leerle poemas y pasajes a su alcance y en 1935 se fue de maestra a las veredas de Cunday y Villarrica, Tolima, para que Francisco, ya de casi 11 años, pudiese estudiar interno en el Oratorio Festivo de San Juan Bosco, pues su sueño era que su hijo llegara algún día a ser sacerdote.

Esa institución educativa era regida por sacerdotes extranjeros que castigaban con reglazos, golpes y expulsión la más mínima rebeldía de los alumnos y celebraban jubilosos los avances de Franco y Mussolini, con la clara desaprobación de algunos profesores laicos y sacerdotes colombianos que allí laboraban. En la vecindad del colegio estaba ubicada la Fábrica Bavaria, en donde estalló la famosa huelga de 1936. Francisco recuerda: “Los trabajadores se tomaron las instalaciones y se atrincheraron en ella. Muchos muchachos nos aliamos con los huelguistas: tomábamos las mogollas y la panela de nuestra comida y sacábamos de la huerta zanahorias y remolachas, que poníamos en las canastas que ellos descolgaban desde las torres. Los obreros nos saludaban y para nosotros aquello fue inolvidable. Años más tarde me enteré que Teótimo Nieto (esposo de una prima de mi madre) había sido uno de los líderes de aquella huelga”. Así, haciendo sus primeros pinitos de líder, se estrenó Francisco en la rebeldía y la solidaridad.

Tres años más tarde ingresaría al Colegio Salesiano de Mosquera, de donde pasaría al preparatorio sacerdotal para llegar finalmente al Seminario. Este paso constituyó para el niño la certeza de que llegaría a ser sacerdote porque el estatus era de “aspirantado” y los chicos usaban sotana. En aquel ambiente de recogimiento, conversaciones bajas, y trabajo en las labores agrícolas, Francisco fue extraído del anonimato cuando los sacerdotes descubrieron sus dotes de lector: leía en voz alta en el comedor y en el dormitorio, en el catecismo y en clase. Sus inclinaciones a discutir de política, precedidas por algún conocimiento de sus escarceos en San Juan Bosco, llamaron la atención de algunos sacerdotes que lo acogieron con cierto respeto y confianza, mientras otros lo sintieron como peligroso para el colegio. Aquellos años de enseñanza fueron suficientes para desarrollar lo que sería su gran pasión por la lectura, el conocimiento y su férrea disciplina autodidacta.

JUVENTUD E INGRESO A LA MILITANCIA POLÍTICA

Un tío político de Francisco, Fabriciano Díaz, quien jugaba desde hacía algún tiempo un cierto rol paterno, fue el encargado de que colgara los hábitos sin haberse recibido como sacerdote. Francisco recuerda: “Se presentó en el colegio para aconsejarme: que yo era hijo único y ante la pobreza y sacrificio de mi madre pasando penalidades en el campo, era preciso que aprendiera un oficio, que me convirtiera en técnico”. Fabriciano era un líder sindical liberal integrante de la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, que tuvo sobre el joven Francisco enorme influencia.

Matilde recibió la noticia del retiro de Francisco con dolor y estoicismo, pues veía a su hijo con sotana y sustento asegurados. Él relata: “Guiado por el tío Fabriciano trabajé 9 meses en un taller de mecánica perteneciente a un señor judío rico, mecenas y organizador de actos musicales en el Teatro Colón y a la vez protector de correligionarios antinazis venidos de Europa. Tres de ellos fueron mis primeros maestros en el trabajo y en la explicación de las penurias de los refugiados políticos”.

Francisco y su madre habían regresado a casas de inquilinato en Bogotá y pronto se hizo amigo de dos inquietos obreros. Uno de ellos, en particular, que se declaraba “ateo y darwinista”, lo invitó a las primeras reuniones y fiestas sabatinas del Partido Comunista y allí entabló pronta relación con viejos españoles refugiados de la Guerra Civil. Esta intensa vida social y laboral empezó a tornarse en vida política y los temas obligados de conversación, aprendizaje y asombro para Francisco fueron el fascismo, la guerra y la paz, el comunismo.

Él mismo era ya un obrero en la Fábrica Nacional de Chocolates: su jefe de turno lo alimentaba con periódicos y boletines, y fue quien organizó el primer efímero sindicato de la empresa en 1941, “del que fui nombrado Secretario Auxiliar, por la simple razón de ser uno de los pocos que sabían leer fluidamente y se atrevía a garrapatear líneas”. Simultáneamente frecuentaba las oficinas de la CTC para visitar a Fabriciano, conocer a sus amigos y disfrutar de sus historias.

Fue la invasión nazi a la URSS la que decidió su inclinación política; amplió su círculo de amigos, militantes entusiastas, con quienes seguía la guerra paso a paso. La ruptura del cerco de Stalingrado fue motivo de gran celebración en 1943. Ávido por aprender, cuenta: “Me volví lector incansable de la literatura marxista de la que entonces se disponía, reducida a unas cuantas revistas, folletos de Lenin y Stalin, boletines y periódicos viejos que venían de México, La Habana y Chile y el Manifiesto Comunista se volvió mi libro de cabecera. Leía además economía, cuestiones filosóficas y sociológicas que no entendía muy bien y cuanto libro caía en mis manos, en indigesto atracón”.

En 1943 abandonó la fábrica para trabajar en una editorial y dos años más tarde se hizo funcionario permanente del Partido Socialista Democrático, PSD (en 1944 el PCC cambió de nombre por el de PSD): se sentía plenamente seguro de que la construcción socialista y democrática, y de que la lucha política y revolucionaria por un cambio del país, sería en adelante la razón de su vida.

LOS CONVULSIONADOS AÑOS 40

“El virus del militantismo político me había invadido temprana y rápidamente -escribió Francisco-. Se me convirtió en una necesidad cuasi-religiosa -¡cuánto pesaba el pasado en el seminario!-: organizar actos, mítines, manifestaciones, asambleas del partido, sindicatos, fuerzas políticas; leer cuanto periódico, hoja y libro se relacionaba con el tema; visitar barrios y fábricas, apoyar con tareas en los locales sindicales, llevar boletines y periódicos a los camaradas artesanos, promover rifas, organizar círculos de estudio. ¡Y para todo ello necesitaba tiempo!”.

El PSD crecía cuantitativamente en el país, tenía senadores, representantes, diputados y concejales, y habiendo tenido “activa participación en la reelección de López Pumarejo en el 42[1], había hecho causa común con éste “en el escenario antifascista, con abierta simpatía por las potencias aliadas y “los cuatro grandes”: Stalin, De Gaulle, Roosevelt y Churchill”, narra Francisco. Los parlamentarios comunistas exigían la declaratoria de guerra al fascismo y defendían en el Congreso al Presidente ante la amenaza de fortalecimiento del Partido Conservador, a pesar del desprestigio causado por los turbios y millonarios negocios que enriquecieron a su hijo, Alfonso López Michelsen, como el de la Trilladora del Tolima y el Negociado Handel en la Cervecería Bavaria[2], de la cual era fuerte accionista la familia presidencial, oscuros sucesos que contribuirían a su renuncia en 1945.

En ese año el triunfo de las fuerzas aliadas y fin de la Segunda Guerra Mundial fue celebrado ampliamente en las calles bogotanas. Francisco recuerda a sus amigos republicanos españoles felices por el desenlace global, pero dolidos por el futuro de su país: “¡En esta hora de victoria, acordaos de España!”, decían.

Por aquel entonces Francisco desarrolló otro rasgo que le acompañaría toda su vida: la construcción de iniciativas visionarias, siempre al lado de gentes comprometidas. Dentro de estos proyectos estuvo “Colombia Necesita” un programa radial y periodístico “al servicio del pueblo y de la democracia”. También en 1945 participó en la Universidad Obrera, orientada por Diego Montaña Cuéllar y Renato Arango y apoyada efímeramente por los Concejos Municipales de Bogotá, Barranca y Barranquilla: dentro de los profesores que allí aportaban Francisco destaca a una mujer, Paulina Ceballos, estudiante de medicina “quien por su propia decisión enseñaba educación sexual a los alumnos con gran regocijo de la mayoría de éstos y con escándalo de algunos, pues el tema era por completo tabú. Por mi parte, creía dentro del más craso conservatismo que era absoluta pornografía”.

Y en Barranca, donde Francisco viajó para apoyar la huelga de los trabajadores del río Magdalena, fue testigo directo del golpe brutal propinado por el transitorio gobierno de Lleras Camargo a la Federación Nacional de Transporte Fluvial, FEDENAL, columna vertebral de la CTC, aliada poderosa de las demás federaciones sindicales que desarrollaba su acción en Barranquilla, Cartagena y a lo largo del río Magdalena, formando sindicatos y federaciones departamentales; en sus luchas se habían conquistado reivindicaciones para los trabajadores. Nadie esperaba la toma de las embarcaciones, la militarización del puerto, ni la captura de los dirigentes a lo largo del río. Refiere Francisco: “El pretexto de Lleras fue “No puede haber en Colombia dos gobiernos: uno en el Río Magdalena y otro en el Palacio de los Presidentes”; pero se trataba del reagrupamiento de la burguesía, finalizada ya la segunda guerra mundial, para golpear y desembarazarse del movimiento sindical, vigorizado desde 1936. Allí comenzó la violencia contra los trabajadores que en los años siguientes haría carrera, siendo parte de la pavorosa “Violencia” de aquella época”.

Para Matilde la lucha partidaria de su hijo era un viacrucis: no comprendía cómo había abandonado sus estudios en el seminario y luego su trabajo –y a ella- para vivir en medio de privaciones, y de alguna manera se alegró cuando Francisco se vio obligado a entrar en el cuartel: al menos tendría alimento, vestuario y un sueldo que, aunque mínimo, era mejor que nada.

Lo que no podía sospechar era que su hijo haría del cuartel otro frente de militancia política. “¿Por qué no actuar dentro del ejército en la misma forma que lo hacíamos en los sindicatos, las universidades, los sectores indígenas y campesinos? ¿No eran gentes del pueblo, particularmente campesinos, los reclutados como soldados?”.  Y con esta reflexión Francisco vivió una vida militar en la que desarrolló gran liderazgo y capacidad organizadora; fue conocido y castigado por repartir boletines y folletos, y por organizar círculos de estudio.

Redactó un Proyecto de Ley contemplando “… aumento de sueldos para soldados y suboficiales –los soldados ganábamos 4 pesos mensuales-, dotación gratuita de betún, pomada brilladora, jabones, cremas dentales y demás implementos de aseo personal, pasajes libres en buses y entrada libre a espectáculos. Envié el proyecto a Augusto Durán, senador del Partido a quien había tratado con cierta asiduidad. Pero Julio César Turbay Ayala, congresista y vocero de oficio de los militares, incluyó amplios beneficios para la oficialidad y recortó drásticamente los de soldados y suboficiales. No obstante, se aprobaron aumentos para todos, los suboficiales quedaron con 30 pesos y nosotros los soldados con 15 pesos”, recuerda Francisco.

Este hecho fue divulgado en el cuartel y le evitó la expulsión del ejército por su negativa a obedecer las órdenes de represión de la huelga de la CTC, en 1947 en Villavicencio. Con la copa rebozada, un futuro Ministro de Rojas Pinilla y a la sazón Director de la Escuela Motorizada donde estaba Francisco, informó sobre “la infiltración moscovita a la que se pondría coto inmediatamente”, para lo cual confiscó las lecturas que reposaban debajo de las almohadas de muchos soldados. A cambio, se distribuyeron en adelante las revistas “Selecciones” del Reader Digest.

La salida de Francisco del cuartel se produjo una semana antes de la realización del IV Congreso del PSD, en Bucaramanga en 1947, por lo que no participó. Las agudas contradicciones internas de años atrás estallaron en dos grandes grupos que se identificaban con los nombres de sus líderes, “vieiristas” y “duranistas”[3], y el PSD se dividió: la mayoría quedó con Vieira y retomó su nombre original, Partido Comunista Colombiano; Francisco optó por el Partido Comunista Obrero -PCO, nombre que tomó el otro sector del partido, dadas su afinidad con Durán, sus desavenencias con los métodos de trabajo, el sectarismo y el dogmatismo, las posturas políticas contra Jorge Eliecer Gaitán, y porque prefería concentrarse en la realidad colombiana y latinoamericana “en donde lo esencial era superar el atraso económico”.

La división fue manejada políticamente de manera lamentable, allí donde el PCC tenía influencia se desató una guerra sin cuartel contra los miembros del PCO: “Fuimos enjuiciados como agentes pagos de la burguesía, luego agentes pagos del gobierno y más tarde del imperialismo”. Decenas de personas en el país recibieron similar tratamiento por parte del PCC.

En el PCO Francisco fue gerente y jefe de redacción del periódico Clase Obrera. El trabajo político continuó en sindicatos, organizaciones campesinas y centros fabriles. Francisco cuenta: “En Bogotá, varios sindicatos nos facilitaron oficinas y modestos recursos para nuestro trabajo diario. Participando en estas labores conocería a mi compañera de siempre, María Tila Uribe Jiménez. Varios de sus hermanos habían militado por años en el Partido Comunista y la madre, Enriqueta Jiménez, tenía vínculos con el PCO”. Además el padre de Tila, Tomás Uribe Márquez, cofundador y Secretario General del Partido Socialista Revolucionario en la década del Veinte, y su madre, Enriqueta Jiménez Gaitán, eran todavía citados como referentes en los círculos de izquierda.

Francisco indica lo inevitable: “Retrocedíamos en conjunto, los dos partidos, abandonados por muchos camaradas asqueados por las luchas internas y las ambiciones personales a las que se atribuía la división. En ambos lados otros muchos prefirieron regresar cuando llegara la reunificación. Esta tremenda orfandad se comprobó dramáticamente el nueve de abril de 1948, cuando fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán”.

En sus memorias de aquellos años, “Recuerdos del 9 de abril”, Francisco relata lo vivido, sucesos en los que participó en la toma de la Radio Nacional en Bogotá. Con un tono que parecería revivir el dolor de cada minuto y que las generaciones posteriores escuchamos a sobrevivientes de aquellas trágicas jornadas, afirmaba que el bogotazo partió en dos el Siglo XX; dedica páginas enteras al análisis de la situación y el papel jugado por el gobierno y los partidos tradicionales, el PPC y el PCO, el ejército y la policía, y la iglesia. Destaca en todo ello la desazonada desorientación del pueblo colombiano, la convulsión en la ciudad y en el país, y especialmente la profundización posterior de aquella “Violencia”. En el año 49 se llevó a cabo el Congreso Unitario en el que triunfó la línea mayoritaria: Durán y otros dirigentes quedaron por fuera y “…poco a poco fuimos expulsados la mayoría de quienes habíamos pertenecido al PCO”.

LA INCURSIÓN EN EL MUNDO DEL TRABAJO

Francisco estaba ahora casado con Tila, con quien empezaba una vida de lucha por el sustento diario y de convicciones compartidas. En aquellos años 50 nacieron los cuatro hijos y murió Matilde. Se hizo fotógrafo y Tila retocaba las fotos en un improvisado taller en la casa, además de dedicarse a la crianza de los hijos. Siguiendo sus pasiones, Francisco se dedicó a estudiar y desentrañar cuanto podía sobre la técnica y el arte de la fotografía y a “organizar organizaciones”: promovió y participó en la conformación de la Asociación Nacional de Fotógrafos –de la que fue su primer fiscal- y de la Cooperativa Nacional de Fotógrafos.

Bajo el Estado de Sitio se desató la conocida y brutal persecución contra el partido liberal, cuya respuesta fue la creación de las guerrillas liberales, en una suerte de guerra civil. Destinatarios menos visibles de la represión fueron el movimiento sindical, el campesino y las fuerzas políticas de izquierda. Las asambleas de la Asociación se hacían con permiso y bajo vigilancia policial. Los cuerpos secretos vigilaban el modesto taller fotográfico, que fue allanado y destruido dos veces. Por esa misma época montaron también un taller de tamigrafía para imprimir afiches.

En 1953 un excompañero de la Escuela de Transmisiones, entonces Comandante de la Estación Central de Bomberos de Bogotá, solicitó a Francisco sacar la revista “Alarma” del Cuerpo de Bomberos. ¡Cómo imaginar que aquello cambiaría su vida! Se estrenó entonces como editor, y más allá de eso “…me adentré en un mundo completamente nuevo. Para responder con responsabilidad a la revista, me dediqué a estudiar todo lo relacionado con incendios e inundaciones. Conseguí revistas, artículos, libros, acudí a expertos de compañías de seguros. Al estudiar lo relacionado con la protección de las plantas industriales frente a esos riesgos, asocié estos programas a otros necesarios, como la protección de los trabajadores, las campañas de prevención de accidentes y las enfermedades provenientes del trabajo. Recordé entonces cómo en mis primeros años de actividad sindical con frecuencia se presentaban quejas de los trabajadores por enfermedades y lesiones profesionales, mutilaciones y pérdidas de órganos vitales, ambientes ruidosos y desorganizados de empresas y talleres. Y sobre todo, recordé cómo la FEDENAL había creado RIOCAJA en 1943, precisamente para compensar a sus afiliados en casos de accidentes y enfermedades”.

En 1955 fundó la revista “Protección y Seguridad”, buscando apoyo de ingenieros y químicos industriales, médicos del trabajo, abogados laboralistas, arquitectos, técnicos, con quienes constituyó el Comité Nacional de Prevención de Accidentes, CONALPRA, al que también se unieron fabricantes y vendedores de equipos técnicos y especializados. En el año 56, recién llegada la televisión al país –durante el gobierno de Rojas Pinilla- Francisco fundó un programa que se transmitía cada día por 5 minutos, llamado “Prevenir es vivir”, convirtiéndose en referente del tema para el país entero. Ya se desarrollaban en Colombia algunas labores preventivas empresariales y siempre encontró Francisco gentes genuinamente interesadas que se sumaron al Comité.

Francisco fue el primer Presidente de CONALPRA y Tila la primera secretaria, sin remuneración. En el taller de tamigrafía hicieron folletos, carteles y materiales educativos para la labor preventiva y seguridad en el trabajo, lo que les dio una fuente de ingresos. En 1989 Francisco recordaría: “Los siguientes 35 años de mi vida de trabajo, estuvieron ligados total o parcialmente al estudio y conocimiento directo, tanto en Colombia como en el exterior, de cuestiones relacionadas con el complejo y rico campo de la Seguridad, Higiene y Medicina del Trabajo, de los sistemas de producción y organización de las empresas y más específicamente de la Economía Política del Trabajo. Durante años abandoné el activismo político para sumergirme en este apasionante mundo. Fue la Revolución Cubana la que me hizo retornar a él”.

Francisco pasó de relacionarse con trabajadores y gentes sencillas a hacerlo con profesionales, técnicos y pequeños industriales; vinculó antiguos dirigentes de la FEDENAL y compañeros del movimiento sindical o político. Inició una lucha que nunca ganó en el Comité: la participación directa de los sindicatos allí y en los programas preventivos dentro de las fábricas. Después, en 1956 “… los pliegos de peticiones de los trabajadores comenzaron a incluir estudios de las condiciones de trabajo, modificación de condiciones internas, equipos de protección personal, alimentación especial para ciertos oficios y primas por ruidos, calor, trabajo en calderas, en alturas o socavones.

Ganó Francisco una enorme cualificación en este trabajo pionero, gracias a su estudio y a las visitas a fábricas, laboratorios, centros mineros, ferrocarriles, bodegas, ingenios azucareros, en donde se relacionaba con las gerencias y los sindicatos. El Comité se había convertido en el “Consejo Colombiano de Seguridad Industrial” y Francisco fue su primer Director Ejecutivo, siendo parte también de su Junta Directiva. Las Sociedades de Medicina del Trabajo en Colombia y Argentina, así como instituciones extranjeras de Ingeniería Industrial, lo adscribieron como “Miembro Honorífico”. Viajó a varios países del continente y en 1959 organizó en Bogotá el Primer Congreso Latinoamericano de Higiene y Seguridad Industrial, creando la Asociación Americana de Seguridad Social, en cuya representación viajó a varios países de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

Entre más conocía la situación empresarial del país, más insistía en la responsabilidad patronal en la falta de aplicación de medidas de prevención y protección y en el desprecio por la vida. “En Colombia se amasan fortunas con sangre humana”, señalaba en las reuniones del Consejo, de donde poco a poco le fueron retirando el respaldo. Renunció a la Dirección Ejecutiva y luego a su Junta Directiva, dejando constancia escrita de que el Consejo se había transformado en un apéndice de las empresas industriales y de los vendedores de equipos. Este acto le valió ser borrado de la historia oficial de ese organismo.

LA REVOLUCIÓN CUBANA

Francisco había conocido en México al Comandante Bayo, famoso militar republicano español que a la sazón entrenaba a los revolucionarios cubanos encabezados por Fidel Castro en aquel país; igual había acontecido en Washington con Antonio Suárez, cubano, traductor en el Consejo Inter-Americano de Seguridad Social, integrante del Movimiento 26 de Julio. Fueron ellos, Bayo y Suarez, quienes le mostraron los avances, posturas políticas y aspiraciones de la Revolución Cubana; ellos lo apoyaron en sus posteriores viajes a la isla. En el Primer Congreso de Unidad Latinoamericana -México, 1960- convocado por Lázaro Cárdenas, Francisco fue nombrado vicepresidente y recibió invitación del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos para visitar la isla.

A su regreso a Colombia, junto a otras muchas personas de diversas vertientes, fundaron el FUAR, Frente Unido de Acción Revolucionaria, que de inmediato fue calificado de procastrista. Era la época del Frente Nacional entre conservadores y liberales que marcaba el fin del período de la violencia bipartidista pero abría el de la exclusión política e institucional a quienes no se inscribieran en alguna de esas dos colectividades. Simultáneamente, Francisco aceptó la invitación de un grupo de médicos para gerenciar una semi-cooperativa creada por la Federación Médica Colombiana, llamada Seguros Médicos Voluntarios. Era un organismo de servicio social sin ánimo de lucro que prefiguró lo que décadas después sería la medicina pre-pagada.

En el FUAR hizo parte de la Comisión Política y fue cofundador del periódico Unidad Popular. Allí convergieron gaitanistas liderados por Gloria Gaitán y Luis Emiro Valencia;  integrantes del Bloque Sindical Independiente en Cali, orientados por Marina Goenaga y Andrés Almarales; pequeños grupos socialistas de Cali, Medellín, Bucaramanga, Barranquilla; antiguos comunistas; médicos agrupados en “Bisturí”, liderados por Julio César Cortés y Hermías Ruiz; sindicatos; organizaciones campesinas; agrupaciones tabacaleras; estudiantes, profesionales e intelectuales. El FUAR declaró la defensa de la Revolución Cubana, la abstención electoral y la organización del pueblo por la base.

En 1963 viajó a Polonia a la Primera Reunión Mundial de Prevención de Riesgos Profesionales de la AISS (Asociación Internacional de Seguridad Social).  El gobierno cubano no tenía membresía en este organismo y pidió a Francisco representarlo. La participación en Varsovia fue seguida de invitaciones a Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Hungría y la URSS, visitando centrales sindicales, federaciones, fábricas e instalaciones agroindustriales de muchas ciudades.  Aprendió y aportó mucho, tanto en lo profesional como en lo político, aunque su paso por la RDA le dejó el amargo sabor del impacto del Muro de Berlín en sus habitantes. A su regreso a la Habana presentó el informe completo de su viaje al Che Guevara, Ministro de Industrias, con quien compartió jornadas de análisis de la política latinoamericana y colombiana. De regreso a Bogotá, realizó en la televisión el programa semanal “Accidentes en el Hogar” que tuvo gran audiencia nacional.

CAMILO Y EL FRENTE UNIDO DEL PUEBLO

Los compañeros integrantes de la FUN (Federación Universitaria Nacional) decidieron, de común acuerdo con el sacerdote Camilo Torres, revivir un organismo que éste había fundado años atrás, el Movimiento Universitario Pro-Desarrollo de la Comunidad, MUNIPROC. Las primeras labores fueron los seminarios sobre Desarrollo de la Comunidad y Formación de Líderes: Francisco fue uno de los instructores al lado de Camilo en la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, las Universidades del Valle, de Antioquia, en barrios y sindicatos, en organizaciones campesinas, en ciudades y pueblos.

En Camilo rondaba la idea de conformar una especie de “Frente Nacional Popular” en que se comprometieran “la inteligencia, las organizaciones gremiales y los movimientos revolucionarios”, así como los sacerdotes y en general los cristianos movidos por un auténtico amor al pueblo. Apenas un poco antes de ingresar a la guerrilla del ELN, Camilo todavía creía genuinamente que podría encontrar aliados en este empeño en las filas de la burguesía, en el ejército nacional o en la jerarquía eclesiástica. Llegaba a todas las fuerzas políticas con su propuesta unitaria, sin atizar diferencias ni parcializarse. “Tenemos que lograr la unión revolucionaria por encima de las ideologías que nos separan”, dijo en su Conferencia del 22 de mayo de 1964 en la Universidad Nacional. Elaboró un programa con el ánimo de que se convirtiera en herramienta de estudio y trabajo, que incluía el análisis de los puntos de mayor interés y las soluciones que él creía aconsejables y alcanzables para una inmensa mayoría nacional, que fue conocido como la “Plataforma del Padre Camilo”, que Francisco contribuyó a difundir.

Dice Francisco: “Camilo encarnaba el tipo de líder que el pueblo colombiano había buscado… y aunque él era consciente de las tendencias caudillistas del pueblo colombiano, creyó que serían superables en la medida en que hubiese organización por la base. Camilo aparecía como un hombre aislado de los centros de poder, limpio, capaz, preparado, conocedor de la realidad colombiana y además, aspecto de gran importancia en el país, sacerdote católico del pueblo”.

Camilo había tomado partido por la “abstención beligerante”, convocando a la conformación del Frente Unido del Pueblo. Francisco hizo parte desde la primera hora de su Comité Coordinador y acompañaba a Camilo en sus giras. Había establecido con él un sincero compañerismo y amistad, contribuía con la elaboración de documentos y especialmente del Periódico Frente Unido. Fue Camilo radicalizando su lenguaje en la medida en que la jerarquía católica le fue quitando respaldo, hasta cuando lo aisló del sacerdocio, hecho que aprovechó el gobierno para reprimir brutalmente sus giras en Viotá y Girardot. En esos finales de 1965 empezaba seriamente a temerse por su vida, cuando ya Camilo había tomado la decisión de vincularse al ELN; en el último encuentro de Francisco con él, al lado de Jaime Arenas, Julio César Cortés y Enrique Valencia, realizaron un largo análisis de la situación, hicieron propuestas y recibieron tareas de Camilo. A Francisco le pidió que pusiera en marcha “Soluciones Colombianas”, proyecto de estudio y producción documental de iniciativas políticas, tarea que Francisco realizó entre 1966 y 1969, cuando ya Camilo había muerto.

LA CÁRCEL. VIAJE A EUROPA

A comienzos de los años 70 Francisco fundó el “Instituto de Capacitación y Asesoría Técnica, ICAT” en el que se impartía formación en diversas temáticas tanto a profesionales como a integrantes del movimiento sindical, campesino y comunitario. Por años el ICAT fue escenario de encuentros y tertulias de análisis político sobre América Latina y Colombia, y en medio de este trabajo fue detenido por el Ejército, en marzo de 1976, junto con su esposa, Tila, y al año siguiente, en septiembre de 1977, en el Paro Cívico Nacional, su hijo mayor, Mauricio. Se les llevó ante la justicia penal militar acusados de ser miembros del ELN. Hay que recordar que en esa época muchos veían a los rebeldes como idealistas y ese movimiento guerrillero tenía cierta simpatía entre estudiantes y docentes, sindicatos, comunidades religiosas e intelectuales. Escribe Francisco: “Duré encarcelado 55 m. Este proceso estuvo precedido por un Consejo de Guerra Verbal al que fuimos llevados los tres junto con 18 personas más[4]. Como abogados defensores actuaron el Maestro Eduardo Umaña Luna y su hijo Eduardo Umaña Mendoza –éste asesinado años después-, como antes lo había sido otro de nuestros defensores, Alberto Álava Montenegro; Ciro Quiroz, Eduardo Carreño y Miguel Sornoza Falla, entre otros, completaron el calificado equipo de defensores”.

Fue en esta dura etapa de la vida que Francisco escribió su “Diccionario Socio-Político Elemental”, apoyándose en libros llevados por muchas gentes, cuya inmensa solidaridad se manifestó siempre. Sin embargo, vivió gran dolor por sus hijas Esperanza y Pilar, por Francisco el menor, y por sus cuñados Sofía, Juan Francisco, Carlos, Miguel, Alfredo, y toda la familia de Tila, cuya presencia y apoyo nunca faltó: “Fueron los familiares las víctimas principales: desde la solicitud semanal de la boleta de visita y luego el trato denigrante y despótico de los guardianes; acentuado esto cuando la detención se desarrolló en El Barne, en Boyacá, cárcel que contaba con escasa agua y unas instalaciones lamentables”. Allí estuvo con Mauricio y Tila, ella en la sección de mujeres. No se perdía el tiempo: los presos políticos, que llenaban las cárceles del país, eran tratados con respeto por parte de los presos y de algunos guardianes: “… en general, tuvimos buena convivencia con los otros presos políticos y con presos comunes; hacíamos tertulias, deporte y constituimos círculos de estudio”.

Una vez puesto en libertad, a finales de los 80, cuando su proceso pasó a la justicia ordinaria, viajó al Ecuador y allí consiguió, a través de Amnistía Internacional, la “reunificación familiar” con Tila, quien había recobrado su libertad un año antes y se hallaba ya en París asistida por Amnistía Internacional. Realizaron una gira de denuncia en toda Europa, invitados por organizaciones amigas afligidas por la situación que se vivía en Colombia, los métodos de tortura y lo que significó el Estatuto de Seguridad del gobierno de Turbay Ayala. La compañía y apoyo de Mario Calderón –exsacerdote jesuita asesinado años después en Bogotá- fue un aliciente para la pareja, y gracias a él se obtuvo financiación para escribir un libro con sus memorias. Luego viajaron a Managua.

OTRA VEZ EN LA BREGA

Llegó Francisco a Nicaragua a mediados de 1982, época de la Revolución Popular Sandinista, y desde allí participó en las reflexiones y debates de los internacionalistas latinoamericanos y en las actividades políticas a las que era invitado por el FSLN. La tensión de la guerra se sentía por doquier y el bloqueo económico se manifestaba en la escasez de alimentos y el desabastecimiento de tiendas y mercados, pero nada frenaba su entusiasmo por las tareas de la revolución, apoyando iniciativas del Centro Ecuménico Antonio Valdivieso, donde conocían su cercanía con Camilo Torres.

Se vinculó al Ministerio del Trabajo, dirigido por el comandante Tomás Borge: lo invitaron a trabajar en el campo de la seguridad industrial, la prevención de riesgos y protección de los trabajadores. Fue enviado por el Ministerio a Europa, a realizar gestiones oficiales y a México, donde gestionó la solidaridad de las Editoriales Siglo XXI, Era y el Fondo de Cultura Económica, regresando a Managua cargado de libros que nutrieron las bibliotecas de algunos Ministerios. Además dedicó su tiempo a escribir sus memorias con Tila, quien había viajado a Nicaragua invitada por el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, las cuales plasmaron posteriormente en el libro “Desde Adentro”.

Regresó con Tila a Colombia en 1985 y fundaron, junto con su hija Pilar, el Centro de Estudios e Investigaciones del Trabajo, CESTRA, cuya dirección asumió. Institución a la que también se unió su hija Esperanza, desarrollando una investigación con los indígenas y un trabajo en alfabetización, entre otras actividades. Su hijo Francisco colaboró igualmente con Cestra en el plano artístico.

Desde allí participó en importantes jornadas de educación de organizaciones sindicales de Bogotá y el país y formó parte de la fundación de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, en 1986, de la cual fue Presidente Honorario, y fue invitado a integrar su Tribunal de Garantías, además de contribuir a la creación del Departamento de Salud de los Trabajadores, en donde formó varias promociones; desde allí también cofundó otra organización: el Centro Nacional Salud y Trabajo, CENSAT.

Viajó a Francia con Tila gracias a una beca otorgada por la Fundación Norte-Sur y financiada por el Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo, CCFD.  Y Tila por invitación de la Fundación Mitterand, que dirigía Madame Mitterrand, esposa del presidente de Francia en esos años. Allí se reunieron con sus hijos: Mauricio había llegado a París en diciembre de 1985, el gobierno francés le había otorgado refugio político. Había recobrado su libertad a comienzos de 1983 mediante la ley de amnistía de Belisario Betancur y pocos meses después, a mediados del mismo año, fue electo Diputado de la Asamblea de Cundinamarca para el período 1984-1988. Fue el primer beneficiario de la ley de amnistía en haber sido electo a una corporación pública por voto popular. A finales de 1985, estando en pleno ejercicio de diputado, tuvo que salir del país por amenazas a su vida. En Francia, Mauricio se vincularía al Centro Nacional de Investigación Científica. En París también estaba radicado su hijo menor, Francisco, pintor y artista plástico, había salido del país como miles de colombianos lo hicieron en la época del Estatuto de Seguridad del Presidente Turbay.

Francisco padre fue acogido por la Confederación Francesa Democrática de Trabajadores, CFDT, para intercambiar sobre el trabajo y la salud de los trabajadores colombianos y conocer lo nuevo de la organización productiva en la Europa del momento. En París se conmemoraron por ese tiempo los 200 años de “La Declaración de los Derechos del Hombre” y con tal motivo una editorial escogió 17 títulos de denuncia latinoamericanos, entre ellos “Desde Adentro”.  Viajaron los dos, Francisco y Tila, a Barcelona para adaptar los textos y el libro fue editado en francés con el título de “La Colombie derrière les barreaux”. Tiempo después Francisco viajó a Inglaterra, en donde estableció lazos con organizaciones que brindaron, por muchos años, apoyo solidario al trabajo realizado por CESTRA.

Vino el regreso definitivo a Bogotá en 1991 donde continuó trabajando en CESTRA, vinculado a la Central Unitaria de Trabajadores y a otros movimientos sociales. Fue ésta la etapa en que junto a Tila comenzaron el trabajo relacionado con los derechos de las Personas Mayores, desarrollando proyectos sociales y publicando numerosos artículos, folletos y cartillas en este campo.

Francisco ha escrito diversas biografías, publicadas para divulgación popular, entre ellas “Francisco Miranda, Precursor de nuestra independencia”, “Simón Bolívar, El Libertador”, “General José María Córdoba”, “Artesanos e ideas socialistas, el General Melo”, “Rafael Urdaneta, el General ambicioso”, “Galán el comunero, Camilo el guerrillero”, “Vida de Carlos Marx”, “Socialistas y Anarquistas en Colombia”, “Sandino, General de hombres libres”, “A propósito del Ché Guevara”, “Camilo y el Frente Unido”, “El maestro Eduardo Umaña Luna”. Igualmente, ha escrito ensayos tales como “Escuelas filosóficas, filósofos, pensadores”, “Problemática de América Latina y Economía Solidaria”, “El desplazamiento en Colombia”, “Neoliberalismo y la Apertura”, “Otra América es posible”, “Qué significa ser socialista en el siglo XX”, “Momentos en la vida de América Latina”, “La dura ruta del trabajo”, entre otros. Su última publicación se titula “Versos y Utopías”[5], una recopilación de notas y referencias sobre 130 poetas y poetisas de origen latinoamericano y español.

Francisco va llegando a los 94 años de vida sin dolores físicos, aún lee, juega ajedrez y está pendiente de las noticias, recibe los cuidados diarios, especialmente de Tila, su esposa, y su vida transcurre en medio de una vejez digna y del cariño de hijos, familiares y amigos.

Pilar Trujillo Uribe
Bogotá, abril de 2018

[1] Era éste el segundo período de López Pumarejo. En el primero había impulsado la llamada “Revolución en Marcha”, con reformas importantes que contrastaban con las políticas retardatarias y represivas de la Hegemonía Conservadora.

[2] Confiscación por parte del Estado de bienes pertenecientes a alemanes nazis, en cuya venta a particulares se benefició el llamado “Hijo del Ejecutivo”.

[3] Unos respondiendo al liderazgo de Gilberto Vieira, de la llamada línea oficial pro-soviética, y otros a Augusto Durán, defensor de las tesis de Earl Browder, intelectual norteamericano, defensor de la “coexistencia pacífica”, lo que fue interpretado como la supresión de la lucha de clases.

Se agregan los siguientes enlaces a esta biografía (12 diciembre 2020):

[4] Una Historia Para La Paz. Entrevista a Mauricio Trujillo Uribe, Comisión de la Verdad.

[5]  https://agoradeldomingo.com/2017/03/01/versos-y-utopias-antologia-de-130-poetas-y-poetisas-de-francisco-trujillo

 

Artículo tomado del Revista Sur, 17 diciembre de 2020 , Bogotá Colombia: https://www.sur.org.co/francisco-jose-trujillo

El Exilio

El exilio político siempre ha estado presente en la sorprendente eternidad de la violencia en Colombia, desde la independencia hasta nuestros días. Sin embargo, en las últimas dos décadas cerca de medio millón de colombianos ha salido del país en busca de refugio. Para quienes viven o hemos vivido el exilio, es un hecho muy importante y un bálsamo para el espíritu, ver que en el Encuentro El Retorno de Nuestras Voces, convocado por la Comisión de la Verdad el pasado 13 de noviembre, se hizo un reconocimiento público y oficial de los exiliados, mujeres y hombres, niños y niñas, como población víctima del conflicto interno armado y del Exilio como componente de la verdad de dicho conflicto.

Por Mauricio Trujillo Uribe (1)

El viernes pasado, 13 de noviembre de 2020, asistí con mi madre, Tila Uribe, al encuentro «El Retorno de Nuestras Voces: reconocimiento al exilio, las víctimas en el exterior y la población retornada», convocado por la Comisión de la Verdad (2).

Se realizó en el antiguo Coliseo El Campin, ahora Movistar Arena. Por y con las debidas medidas de bioseguridad, asistimos sólo veinte invitados en nuestra condición de antiguos exilados retornados al país. Nos recibió el padre Francisco De Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, el comisionado Saúl Franco que acompañó el evento, y el equipo de colaboradores de la Comisión, que se encargó de que el acto saliera impecable, como en efecto lo fue. También vino el embajador de Alemania, país que respalda decididamente el proceso de paz.

Lo más importante, sin duda, fue la presencia de decenas de exilados, de manera virtual, conectados simultáneamente y proyectados sobre las pantallas del escenario donde estábamos reunidos, muchos en familia, de 23 países de América y Europa, acompañados por el comisionado Carlos Beristain, quien desde el país Vasco, España, coordinó el encuentro en el exterior.

Más de mil testimonios de exilados colombianos fueron previamente recogidos por voluntarios que conformaron nodos de la Comisión de la Verdad en el exterior, con la asesoría del comisionado español. En los 25 años que viví en Francia, los primeros 5 como exiliado, conocí algunas iniciativas para recoger la memoria de refugiados políticos, pero nunca antes como ahora se había logrado alcanzar tal cobertura, tal participación y tal resultado. Esta meritoria labor de escucha ha permitido recabar un acervo fundamental para que El Exilio ocupe el lugar que le corresponde en el informe final que la Comisión debe presentar en septiembre del año próximo.

Durante el encuentro, que duró medio día, se presentaron en vivo diez testimonios, muy diversos y representativos de la diáspora colombiana en condición de exilio. Entre ellos, en el momento en que tuvieron que irse del país, un dirigente sindical de Barranquilla, una diputada de Antioquia de la Unión Patriótica, un funcionario del Estado negociador de paz, un defensor de Derechos Humanos, una juez de la República, una fiscal afrodescendiente del Pacífico, un coronel retirado de la Policía, una campesina lideresa social, un asesor de consejos regionales indígenas y un poeta, fotógrafo y periodista que con versos contó cómo fue su salida de Colombia.

También habló una joven hija de exiliados nacida en el exilio, en Suiza, que me impactó porque me pareció ver a mis dos hijas reflejadas en su figura, condición y forma de hablar. Y por sus significativas palabras que han vivido chicos y chicas de la segunda generación: «Tuve que vivir con una enorme crisis de identidad durante mi infancia y adolescencia. En casa era salsa, vallenato y música folclórica colombiana; por otro lado, en la escuela la cultura era completamente diferente”.

El testimonio de la población exiliada que ha retornado al país estuvo a cargo de Tila Uribe, que a su avanzada edad se refirió con emoción a lo vivido en la época del Estatuto de Seguridad, años 78 a 82, bajo el gobierno de Turbay Ayala. «Quiero decir a los jóvenes que la verdad de lo ocurrido durante décadas de conflicto interno armado en Colombia, del que hace parte el exilio de miles de colombianas y colombianos, deja enseñanzas profundas, como la solidez de los principios por los que debemos regirnos en nuestra vida, el no albergar odios, el defender las ideas de manera democrática y ¡el propender por una Colombia en paz!», manifestó (3).

Según cifras del Registro Único de Víctimas y la Comisión de la Verdad (4), cerca de 550 mil colombianos se han exiliado en los últimos veinte años. Es decir, cerca del 10% de la diáspora colombiana en todo el mundo. Han salido del país por amenazas a su vida, muertes de familiares y colegas, despojo y desplazamiento, entre otras causas. Y según la misma fuente, los actores responsables de ese exilio son, entre otros, 33% los grupos paramilitares, 23% la fuerza pública, 19% la guerrilla, 8% otros agentes del Estado, 5% terceros civiles y 3% otros grupos armados.

El exilio no se desea, se asume por necesidad. No es un paseo. Trunca la vida construida, separa familias, frustra sueños y proyectos, deja atrás todo, casi siempre de manera urgente. El exilio es un salto a lo desconocido. Comienza entonces una nueva etapa de la vida, nada fácil para el recién llegado a otro país, a otra cultura, a otro universo, lejos de todo. Empezando por la incomunicación cuando no se habla la lengua del nuevo mundo. Y aparecen los momentos difíciles, resultado de tener la cabeza en el país de origen y los pies en el de acogida, de conocimientos subutilizados y empleo precario, de los mea culpa y los reproches familiares, del desarraigo y la añoranza.

Pero también hay que decir que con el paso del tiempo la población exiliada sale adelante y logra dar a sus hijos una vida digna en el país real, que también, de alguna manera, se va volviendo el suyo. Y es justo recordar que muchos países con tradición democrática protegen el derecho de asilo político, brindan ayudas a los demandantes y dan por cierto tiempo apoyos a los que han obtenido el estatuto de refugiado político. Eso es clave para el arranque, más si se llega con familia.

El exilio político siempre ha estado presente en la sorprendente eternidad de la violencia en Colombia. Desde la independencia hasta nuestros días. Sin embargo, hoy ese exilio ha pasado del goteo de las primeras décadas del conflicto a la salida de cientos de colombianos por año en busca de refugio. Para quienes viven o hemos vivido el exilio, es un hecho muy importante y un bálsamo para el espíritu, ver que a través de este acto, El Retorno de Nuestras Voces, se hace un reconocimiento público y oficial de los exiliados, mujeres y hombres, niños y niñas, como una población víctima del conflicto interno armado, al tiempo que se visibiliza el Exilio como un componente insoslayable de dicho conflicto.

Se trata entonces de un proceso de reconocimiento esencial para la construcción de la verdad, la memoria histórica y la paz, que conlleva un enorme desafío metodológico y práctico para la Comisión de la Verdad.

Bogotá, 16 de noviembre de 2020.

(1) Consultor en proyectos de Ciudad Inteligente.
Blog: https://agoradeldomingo.com

(2) El Retorno de Nuestras Voces. Comisión de la Verdad. Bogotá, 13 de noviembre de 2020: https://comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/verdad-sin-fornteras-encuentro-verdad-exilio-comision-verdad

(3) Video palabras de María Tila Uribe. La validez histórica de reconocer el exilio: https://my.pcloud.com/publink/show?code=XZPiNzXZB1Oplf5XEPSejoMbihcU8mu0k31y

(4) https://my.pcloud.com/publink/show?code=XZbNNzXZBPouHzNDMiLQf8MQSQCGN0EGJ7qV

Fuente: Artículo publicado en https://www.sur.org.co/el-exilio/
Foto del autor de este artículo.

Articulo de libre reproducción citando la fuente y el autor.

Analítica de Datos ¡Un paso importante para Bogotá-Región!

Foto tomada de: https://www.elespectador.com/

Por Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, junio 2020

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Todos los días circulan en las grandes ciudades millones de datos generados por las instituciones públicas, empresas privadas, organizaciones sociales y culturales, comunidades y ciudadanos, en un mundo cada vez más interconectado e interactivo en el que somos consumidores de datos y también productores. Prosumidores.

Son datos que se producen no sólo en formato numérico, sino en audios, imágenes y videos, que pueden tener información geo-referenciada, con valor agregado, que se colectan mediante las redes de comunicación, los sensores y dispositivos conectados y en general a través de numerosas fuentes. Primarias y secundarias.

La incorporación en el Plan de Desarrollo de Bogotá 2020-2024 de la alcaldía de Claudia López, aprobado por el Concejo de la ciudad el pasado 31 de mayo, de un artículo que autoriza la creación de la Agencia de Analítica de Datos del Distrito, constituye un paso importante para que el territorio de la sabana de Bogotá, en donde viven más de diez millones de habitantes, se proyecte como una ciudad-región inteligente.

Esta Agencia se suma a otras iniciativas anteriores en la misma dirección, como la creación en el 2013 de la Alta Consejería Distrital de Tecnologías de la Información y la Comunicación –TIC- en el gobierno de Petro; los nuevos mapas de Infraestructura de Datos Espaciales de Bogotá de la administración Peñalosa; y la reciente adopción por Colombia de los principios de la Tecnologías Blockchain del Foro Económico Mundial. Entre otros hechos.

La convergencia de las TIC, la Computación en la Nube y la Inteligencia Artificial, habilita recoger, almacenar y tratar los datos de las metrópolis en tiempo real, y en tiempo útil procesarlos, analizarlos y multiplicar el conocimiento. La analítica de datos arroja información relevante para múltiples fines: en lo social, urbano, ambiental, económico, cultural y educativo, y demás aspectos vitales de las grandes ciudades.

Sin embargo, la utilización de la analítica de datos en el ejercicio de gobernar y en otros asuntos, también trae sus desafíos: garantizar el uso legal de los datos, el derecho a la vida privada y el acceso de toda la sociedad a los datos abiertos. También es clave garantizar la sostenibilidad comercial de la Agencia sin perder su condición pública.

Imagen tomada de www.realoviedo.es

De cualquier forma, ante la complejidad de la sociedad contemporánea y frente al tamaño de los desafíos de una ciudad como Bogotá, la analítica de datos de grandes volúmenes, o Big Data, constituye una poderosa herramienta para la predicción de situaciones, la toma de decisiones y la resolución de problemas. Aunque, ciertamente, es rol del cerebro y lo seguirá siendo el interpretar los datos, la analítica de datos masivos, que incorpora cada vez más Inteligencia Artificial, para bien o para mal de la humanidad, provee nuevos y enriquecidos elementos para la interpretación de los datos y las acciones a seguir.

De hecho, la estrategia de los gobiernos en el mundo, incluido el de Colombia, para limitar la propagación de la pandemia del Coronavirus y asegurar una mejor gestión hospitalaria, ha contado en lo fundamental con la analítica de datos. El Ministerio de Hacienda acude a la analítica de datos para prever las tendencias macroeconómicas; el DANE para determinar el índice de precios al consumidor; la DIAN para la identificación de transacciones atípicas; y la Policía Nacional para la predicción de sitios en donde se comentan cierto tipo de delitos, entre otros potenciales usos.

Las alcaldías de las capitales más grandes del país ya incluyen la analítica de datos de manera sistemática a fin de mejorar la movilidad. Y recientemente el presidente de la ANDI se refirió al uso de la analítica de datos para el proyecto de Transporte Limpio de Carga Bogotá-Cundinamarca. En el mundo empresarial y de los negocios, las empresas introducen cada vez más la analítica de datos para diseñar su estrategia comercial, los riesgos financieros y el manejo de existencias. Entre otras aplicaciones.

En hora buena para la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá –ETB-, el liderazgo que se le ha encomendado para llevar a cabo el proceso de conformación de la Sociedad Agencia Analítica de Datos, cuando hasta hace poco la administración de Peñalosa pregonaba la necesidad de vender este importante patrimonio de la ciudad. La tarea asignada es una oportunidad para el fortalecimiento de la empresa, necesariamente asociado al desarrollo inteligente de Bogotá-Región, aprovechando las ventajas de tener la red urbana de fibra óptica más extensa y una oferta asociada de servicios de comunicación y transformación digital. La ETB tiene allí nuevos nichos de gran potencial, sin perder de vista que en su condición de empresa de la ciudad de Bogotá, no sólo debe generar utilidades y dividendos sino también debe mantener su vocación social. El retorno social de inversión.

La aplicación intensiva de la analítica de datos por todas las entidades del Distrito Capital, debe ser un objetivo a corto-mediano plazo para la toma de decisiones sobre los problemas urbanos, la planeación de las políticas públicas y el desarrollo sostenible de la ciudad-región.

Las universidades e instituciones de educación superior, y los centros de educación técnica y tecnológica, tienen en la Analítica de Datos, una amplia oferta de estudios a desarrollar. Promover y fortalecer esa oferta, hará parte de la misión de la Agencia Distrital para la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología, cuya creación también fue incluida en el nuevo Plan de Desarrollo de Bogotá. La articulación de esta oferta educativa con la demanda laboral del sector público y sector privado, y de las organizaciones sociales y culturales, será fundamental para el desarrollo y progreso de la ciudad-región y del país.

* Alto Consejero Distrital de TIC de Bogotá (2013-2014). Ex-Ingeniero del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Ex-Director de proyectos Software & Ingeniería de Datos en Europa y América Latina. Consultor en políticas de Ciudad Inteligente.

Artículo publicado por Revista Sur – 08 junio 2020

Análisis Mundial con Mauricio Trujillo y la transformación de las comunicaciones en la pandemia

En Análisis Mundial hablamos sobre las comunicaciones en época de pandemia, cuál es el rol que jugamos los periodistas, cómo hemos tenido que transformarnos y cuál será nuestro futuro, pero también por parte de los gobernantes cómo han manejado las comunicaciones a su favor y cómo esto ha impactado positivamente y negativamente en la sociedad. Acompáñenos a analizar este tema junto a Mauricio Trujillo Uribe por Cable Noticias TV, 30 y 31 de mayo 2020, 4:00 pm, Colombia.

Festivales Jazz del Mundo

Disfruta los domingos el programa radial
FESTIVALES JAZZ DEL MUNDO
Música diferente para una escucha atenta: un espacio cultural en donde convergen el jazz y los géneros del mundo.

Los domingos 10 a.m. por:
📻 Laud 90.4 FM en Bogotá
🌐 A la misma hora: https://is.gd/RmJntv

🎙️ Mauricio Trujillo Uribe
🔈 Jairo Buitrago

Escríbenos: foro@festivalesjazzmundo.com
Facebook: JazzFestivales
Twitter: @JazzFestivales

Producido con la colaboración de la Academia Luis A. Calvo y la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital de Bogotá.


 

La Gran Paradoja

Artículo tomado de
LE MONDE DIPLOMATIQUE
Edición Colombia – Versión digital – Año XVIII – N° 199
Mayo 2020 – Informe especial

Oscar Pinto Pineda, Boa abierta, ilustraciones del libro «El Principito»

Las tecnologías digitales se han convertido en un soporte fundamental para enfrentar la pandemia del Covid-19 y dar continuidad a las actividades de los ciudadanos, empresas, organizaciones y gobiernos. Lo que no parará ahí. Todo parece indicar que pasada la crisis tendremos una sociedad y una economía más digitalizadas y eficientes, como resultado del aprendizaje, adaptación y reinvención por el que el mundo ha tenido que pasar para poder sortear el confinamiento y el distanciamiento social. Está en curso una de las transformaciones más rápidas de la historia. Es la gran paradoja.

Por Mauricio Trujillo Uribe*
Bogotá, mayo 2020

En un mundo globalizado como el nuestro, en el que millones de personas se desplazan todos los días de una región a otra, de un país a otro, la propagación del coronavirus, o más precisamente del Covid-19, se convirtió rápidamente, en apenas cuatro meses desde su origen en diciembre pasado en China, en una pandemia. Para finales de abril ésta ha infectado cerca de tres millones de mujeres y hombres de todas las edades y condiciones, ha causado la muerte a más de 200.000 y hoy tiene a la humanidad «detenida en el tiempo» con gran parte de sus 7.500 millones de habitantes resguardados en sus casas o alberges.

Nunca imaginamos que como humanidad nos tocara presenciar lo que estamos viviendo: calles desiertas, comercios cerrados, aulas vacías, carreteras intransitadas, aeropuertos parados, en fin, la vida como hasta ahora la conocimos suspendida o fuertemente alterada. Dada la naturaleza altamente transmisible del virus, el aislamiento y el «distanciamiento social» aparecen como la única estrategia de prevención o mitigación de su propagación y de manejo del número de personas infectadas para evitar el colapso de los servicios sanitarios. Entre tanto médicos, biólogos, químicos, matemáticos, científicos y especialistas buscan afanosamente crear la vacuna que permita ganarle la batalla a la enfermedad.

Pero en medio de esta crisis sanitaria, que ha acelerado una crisis económica y social de escala mundial dado el riesgo para la vida humana de entrar en contacto físico o próximo con personas portadoras del «enemigo invisible», las tecnologías digitales, en particular las de la información y la comunicación (TIC), se han convertido en un soporte fundamental para frenar o ralentizar la pandemia en curso y dar continuidad a las actividades de los ciudadanos, las empresas, las organizaciones y los gobiernos.

Mientras que las actividades presenciales se han parado y sólo se mantienen aquellas indispensables para el funcionamiento básico de las instituciones, de ciertos servicios esenciales y de las cadenas prioritarias de producción y distribución, el mundo digital ha conocido un extraordinario dinamismo e incremento, permitiendo por medios virtuales realizar a distancia numerosas actividades, remplazando la presencia física. Dichas tecnologías, utilizadas principalmente en ciertos ámbitos, hoy son el eje sobre el cual el mundo sigue andando: desde clases, conversatorios, conferencias, asistencia, reuniones laborales, gestiones administrativas, compra de alimentos y entregas a domicilio, hasta los eventos políticos, culturales y religiosos, entre otras actividades, se realizan ahora a través de plataformas digitales, permitiendo que la vida siga su curso.

Esta nueva dinámica conlleva el desarrollo y fortalecimiento de habilidades comunicativas, de autonomía, responsabilidad, manejo del tiempo, autogestión, resolución de dificultades y otras. Pasada la crisis del coronavirus tendremos una sociedad y una economía más digitalizadas y posiblemente más eficientes a corto o mediano plazo, como resultado del aprendizaje, adaptación y reinvención por el que el mundo ha tenido que pasar para poder sortear el confinamiento y el distanciamiento. El cambio que está generando la apropiación social de las tecnologías digitales en estos tiempos, será profundo y perdurable. Está en curso una de las transformaciones más rápidas de la historia. Es la gran paradoja.

El rebusque diario
Sin embargo, así como la cuarentena resalta, de manera particular, el drama que viven millones de familias sumidas en la pobreza o pobreza extrema, cuya posibilidad de comer todos los días depende, ante la ausencia de un trabajo estable e ingresos seguros, del rebusque del día a día, también ha visibilizado la brecha digital existente entre los diversos sectores sociales, empresas y países.

La apropiación social de las tecnologías digitales, o sea, tener acceso a ellas, usarlas y contar con conocimientos para sacarles el mayor provecho, es muy distinta según el nivel económico y cultural de las familias. La Unctad advierte que la mitad de la población mundial no está conectada a la web y sólo una de cada cinco personas usa Internet en los países en desarrollo, mientras que en el mundo desarrollado nueve de cada diez.

En América Latina la principal dificultad que hoy tienen las alcaldías de las grandes ciudades para hacer llegar los precarios subsidios o ayudas a las familias menos favorecidas, no consiste tanto en disponer de los recursos públicos o de las campañas de solidaridad, sino en el hecho de que muchas de estas familias no tienen cuenta bancaria, tampoco están registradas en las bases de datos del Estado, ni manejan un correo electrónico, para poder contactarlas. Así mismo, millones de familias no disponen de un computador en su casa o de acceso a Internet para que sus hijos puedan asistir a las clases en línea, algunos indicadores señalan el 40% de la población.

En el mundo empresarial también asistimos a una transformación disruptiva en materia de dirección, organización y procesos, gracias al uso de las TIC. Pero la pandemia también ha puesto de presente la brecha digital entre las empresas tradicionales que están seriamente amenazadas por el confinamiento social, a punto de cerrar o en el rebusque diario, y las que por el contrario siguen operando e incluso han encontrado una oportunidad de crecer, favorecidas por el uso de plataformas digitales y recursos colaborativos en línea.

En nuestra región el cierre de la brecha digital es un factor determinante para la inclusión social y económica de las poblaciones menos favorecidas, al igual que para el desarrollo empresarial. Pasada la crisis, es responsabilidad de los gobiernos aprovechar el impulso ganado en el uso de las tecnologías digitales para redoblar esfuerzos en la inclusión digital de los sectores populares, mediante programas efectivos de apropiación social de las TIC en barrios y centros educativos. Merecen especial atención los jóvenes y adultos mayores. Y para respaldar con políticas públicas y créditos blandos la transformación digital de las empresas nacionales, sobre todo las pequeñas y medianas.

En estas condiciones, ojalá el próximo voto ciudadano, de Argentina a México, tenga en cuenta las propuestas de los candidatos en este campo. El acceso a Internet debe ser considerado un derecho público esencial y debería garantizarse un consumo básico para las poblaciones de pocos recursos, extendiendo para ello WiFi gratuito por todas las ciudades.

Nuevo paradigma laboral
Numerosos son los sectores de la economía en los que el teletrabajo se puede introducir. De hecho, esta modalidad de trabajo hace parte de la reglamentación laboral de los países andinos y de la mayoría de América Latina, y ya algunas empresas lo han puesto en práctica, principalmente de manera parcial y para cierto tipo de servicios.

Con la pandemia del Covid-19, se ha multiplicado exponencialmente el número de personas tele-trabajando desde sus casas, pudiendo apreciar las ventajas de bienestar que traería esta práctica en tiempos normales. No tendrían que madrugar a sus sitios de trabajo o regresar en las noches a sus hogares en los atiborrados medios de transporte masivo, ni gastar dos o tres horas diarias de lo más preciado que tiene el ser humano, su tiempo. Podrían organizar sus jornadas entre los horarios productivos, comer en casa y compartir con sus familias. El teletrabajo ofrece igualmente una oportunidad laboral a las personas en condición de discapacidad, y a las madres y padres que deben ocuparse de sus hijos. Sin embargo, la confusión entre vida laboral y familiar, tiempo de trabajo y de ocio, surge como una limitante del teletrabajo, así como la extensión de la jornada de trabajo por órdenes que llegan desde el centro de operaciones y no reparan en el límite de la jornada laboral.

En la economía de mercado las empresas están obligadas a transformarse e innovar. Las plataformas colaborativas de teletrabajo 4.0 permiten ahorrar costos, flexibilizar horarios laborales, ganar en productividad y eficiencia, y mejorar el clima laboral. La reducción de la jornada de trabajo, de 8 a 6 o menos horas diarias, deja de ser una utopía. De otro lado, el teletrabajo no debe ser una forma de precarizar el empleo y en ello los trabajadores y sus organizaciones deben estar vigilantes. Este paso laboral exige entonces un cambio de mentalidad. Avanzamos así, hacia un nuevo paradigma laboral.

Tsunami en la Educación
Salvo en centros educativos con programas específicos a distancia, la educación virtual como complemento de la educación presencial sigue siendo una meta a alcanzar en el sistema educativo de los países latinoamericanos, sin desconocer que el uso de recursos digitales ha ganado espacio en colegios y universidades, principalmente del sector privado. El debate no resuelto sobre la educación como proceso de socialización que va más allá del aula e implica la interrelación diaria en espacios públicos entre los actores del proceso educativo y de éstos con la sociedad en general, un aprendizaje que implica mucho más que leer o revisar escritos, gana nueva pertinencia.

En América Latina hay todavía un amplio trecho por recorrer: mejorar la infraestructura de conectividad de los centros educativos; garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a los monitores de sus instituciones y cuenten con computadores en sus casas; mayor capacitación de los educadores en las herramientas digitales; plataformas con contenidos interactivos ajustados a los pénsum académicos; y actualizar las políticas y programas de educación virtual. También es fundamental mejorar el nivel de inglés de docentes y estudiantes, sin lo cual están en desventaja para integrar los beneficios de la revolución 4.0.

No obstante, con ocasión del cierre forzoso de escuelas, colegios, institutos y universidades, y la continuación de las clases por medios digitales decretado por las autoridades, se está produciendo un verdadero «tsunami educativo». En Colombia, por ejemplo, la mayoría de los docentes ha tenido que preparar sus clases virtuales a marchas forzadas, adecuando su material pedagógico y sus espacios de trabajo en casa y algo similar ha pasado con los estudiantes. Así, unos y otros han ido adaptándose y tomando el ritmo.

El impacto que tendrá esta experiencia cuando alumnos y educadores regresen a las aulas permitirá que la educación virtual ocupe finalmente su espacio, rompiendo paradigmas. El debate sobre los programas de formación y el futuro de los establecimientos educativos estará servido. Y algo es seguro: La educación presencial no volverá a ser la misma.

Lucha contra el coronavirus
Medios de comunicación, ciudadanos, gobiernos, autoridades sanitarias, servicios de salud, laboratorios, comunidad científica y organizaciones internacionales están utilizando de una u otra forma las tecnologías digitales en la prevención y lucha contra el Covid-19. A los medios de comunicación, que a diario informan sobre el avance y consecuencias del virus y las medidas sanitarias que la gente debe acatar, se suman las redes sociales en Internet, las cuales, aunque sirven de cloacas de noticias falsas, están facilitado el intercambio de conocimientos en salud, medidas preventivas y autoevaluación.

Las tecnologías digitales también permiten elaborar modelos epidemiológicos predictivos que están ayudando a los gobiernos y autoridades sanitarias a tomar decisiones sobre la gestión de la cuarentena y la reactivación de sectores productivos, para encontrar un equilibrio entre «aplanar la curva» de contagiados y paliar la recesión económica. En China, Corea del Sur y otros países han implementado aplicaciones en teléfonos móviles para monitorear las personas contagiadas. En Colombia, recientemente la Ministra TIC presentó la aplicación CoronApp. Sin embargo, en democracia política, es urgente que el gobierno aclare cuáles son las medidas de privacidad y seguridad de los datos que se colectan.

Otros ejemplos son las cámaras de alta resolución y termómetros infrarrojos que miden la fiebre de posibles infectados; drones y robots para esterilizar hospitales, sitios públicos y medios de transporte; computación de alto rendimiento con sistemas de Big Data e Inteligencia Artificial para comprender el coronavirus y obtener lo antes posible una vacuna; tele-asistencia sanitaria y plataformas en la nube con el historial clínico de recuperados.

En conclusión, el sector TIC se erige como gran aliado contra el coronavirus y futuras epidemias, poniendo de presente la importancia de las formaciones universitarias y tecnológicas asociadas a las tecnologías de la cuarta revolución industrial o industria 4.0.

Reinventar nuestra forma de vivir
Esta crisis mundial, como otras sucedidas en el pasado, y como la que ya empezamos a vivir debido al cambio climático, también provocada principalmente por los humanos, nos debe llevar a cuestionarnos como habitantes del planeta, nuestro único y espectacular hogar.

La pausa global nos debe conducir a reflexionar sobre nuestra condición de «especie dominante» y el futuro de la Tierra: es necesario modificar nuestro comportamiento personal y colectivo en aras del bienestar general y el uso responsable de los recursos comunes. Nos esperan nuevos desafíos como civilización, es imprescindible un cambio de mentalidad y una transformación de nuestros modelos de existencia.

Por Mauricio Trujillo Uribe*
Bogotá, 08 de mayo de 2020

* Ex-Alto Consejero Distrital de TIC de Bogotá, ex-Ingeniero de Investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Consultor en temas de Ciudad Inteligente.

Coronavirus ¿Protección Tóxica a las Personas Mayores?

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Por Mauricio Trujillo Uribe
Bogotá, 06 de mayo de 2020

«Quiero demostrar que esos seis millones de colombianos que estamos archivados desde hace dos meses, no digo confinados, archivados, con menos derechos que los animales, los abuelitos… métanlos allá los abuelitos, ya les diremos cuándo salgan… esos abuelitos tenemos muchas cosas qué decir, tenemos muchas cosas qué hacer», respondió Daniel Samper Pizano, intelectual, periodista y escritor colombiano, en una entrevista radial el pasado 30 de abril, refiriéndose a una de las razones por las que aceptó volver a escribir una columna, esta vez en «Los Danieles», plataforma digital creada por los periodistas Daniel Coronell y Daniel Samper Ospina.

La polémica sobre el tratamiento de las personas mayores durante la pandemia del coronavirus ha tomado fuerza en países de Europa y América Latina bajo el título «la rebelión de las canas». En Inglaterra la pretensión del gobierno de prolongar la cuarentena para las personas mayores hasta que haya una vacuna disponible al público, causó gran controversia. En España se levantaron masivamente voces de ira y protesta de los mayores ante la posibilidad de que se prolongue su confinamiento: «Creer que con la reclusión se nos cuida es un error, es mejor tomar un riesgo controlado para vivir con los demás que languidecer en una soledad desesperada», «Que no se les ocurra, le recuerdo al presidente que nosotros también votamos», «Nos quitarán años de vida si nos alargan la cuarentena», son algunas de las reacciones recogidas en la prensa.

En Francia, el anuncio del presidente de que los mayores de 65 años seguirían encerrados en sus casas después del 11 de mayo, fecha inicial del desconfinamiento, suscitó el rechazo de médicos, intelectuales y abogados, cuestionando la decisión desde el punto de vista médico, ético y jurídico. La Academia de Medicina se pronunció contra la cuarentena por grupos de edad: «La tentación simplista de gestionar este episodio por grupos de edad y de imponer a los ancianos, en nombre de su propia protección, que permanezcan confinados, no es satisfactoria». Y criticó la «amalgama» que hacen las autoridades entre los mayores y las personas con enfermedades crónicas.

En Argentina, el gobierno de Buenos Aires dispuso que las personas mayores de 70 años deberían pedir permiso para salir. «Son medidas que, además de incómodas, denigran a los mayores», «Esta restricción parece considerar a los mayores como un sector condenable de la sociedad, un sector que molesta», «Nunca las prohibiciones de este tipo son buena idea, ésta es una medida absurda e impracticable», fueron algunas de las reacciones de personalidades y organizaciones de derechos humanos. Entre tanto, tomó fuerza la consigna «Protección SI. Prisión domiciliaria NO».

En Colombia el presidente Iván Duque decretó el Aislamiento Preventivo Obligatorio en todo el país desde el 17 de marzo. Entre las excepciones, autorizó a los mayores de 18 años salir a comprar víveres, ir al banco y otras actividades, pero al mismo tiempo dispuso el confinamiento total de las personas mayores de 70 años, éstas simplemente no pueden salir a la calle salvo casos de urgencia o fuerza mayor. Luego, el 21 de abril el gobierno nacional prolongó la cuarentena hasta el 11 de mayo, sin embargo flexibilizó las medidas al permitir que las personas de 18 a 59 años puedan salir a realizar actividad física bajo ciertas condiciones. De nuevo, de un plumazo, las personas mayores quedaron por fuera, aunque esta vez la exclusión comienza a los 60 años. El 05 de mayo el presidente prolongó otra vez el aislamiento, hasta el 25 de mayo, y entre las nuevas medidas abrió la puerta a los niños y adolescentes de 6 a 17 años bajo ciertos protocolos, pero las personas mayores tendrán que seguir tiempo completo «en el closet».

Nadie duda que la cuarentena total de la población adulta mayor decretada por las autoridades, en medio de una crisis planetaria inédita, tiene el propósito de protegerla frente al Covid-19, dado que presenta el mayor número de fallecimientos, y además evitar la sobrecarga de los servicios sanitarios. Sin embargo, otras consideraciones deben ser tenidas en cuenta. Para los mayores permanecer encerrados tanto tiempo afecta sus articulaciones y su corazón en particular, y fragiliza su estado mental. Tanto más que no pocos de ellos viven la dura realidad de la soledad. Su confinamiento prolongado los debilita y deprime, más que a otros grupos poblacionales.

De otro lado, este tratamiento de encerrar a los mayores, léase enclaustrar, incuba en la sociedad un cierto ambiente de infantilización y subestimación hacia ellos, empezando por la expresión «los abuelitos» utilizada públicamente por algunos gobernantes, la cual fue retirada por las Naciones Unidas desde 2002[1] porque no todas las personas mayores son abuelos o abuelas, y porque nos devuelve a la mirada antigua de compasión y asistencialismo que hasta el siglo pasado se empleaba con la gente mayor. A diferencia de la mirada tradicional, como nos lo recordó Simone de Beauvoir cuando protestó contra la sociedad que trata a los viejos «como parias», hoy la mirada es de derechos, la comunidad mayor no sólo es beneficiaria de programas sino titular de derechos.

Además, en las últimas décadas en el país y en el mundo, se ha producido un hecho importante en relación con el envejecimiento: la esperanza de vida ha aumentado, las personas mayores son más activas que antes, hacen más ejercicio, se cuidan más, se cultivan más y se ocupan más. Incluso hoy se habla de tercera y cuarta edad. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) les facilitan, a su vez, desarrollar proyectos personales, reciclarse y trabajar nuevos temas, socializar y participar en grupos. Los tiempos han cambiado, «los viejos» del siglo XXI no son los de antes.

No es gratuito entonces que con la cuarentena total muchas personas mayores se sientan inútiles, estigmatizadas y discriminadas, al tiempo que van perdiendo su salud y ven afectada su dignidad. Afortunadamente hace pocos días Ángela Merkel declaró «Encerrar a nuestros mayores como estrategia de salida a la normalidad es inaceptable desde el punto de vista ético y moral». En Francia, Emmanuel Macron tuvo que rectificar, levantó la restricción. En Argentina las autoridades porteñas debieron retroceder, cambiaron la prohibición por recomendación. Y muchos gobiernos de los países más afectados por el coronavirus, como España, acaban de establecer horarios para que todos los grupos poblacionales, incluidos niños y mayores, puedan salir a la calle.

Mantener por un tiempo excesivo el encierro total de las personas mayores sin permitirles salir a la calle en ningún momento, tendrá consecuencias más negativas que positivas para su salud y autoestima. Por todas las razones anteriores, es de esperar que el presidente Duque y el gobierno nacional, al igual que los mandatarios regionales y locales, reflexionen e innoven en sus medidas, y encaucen su ánimo protector con un cambio de mirada hacia las personas mayores.

Por Mauricio Trujillo Uribe
Bogotá, 06 de mayo de 2020

Artículo de libre difusión citando la fuente

[1] En la Segunda Asamblea  Mundial sobre  envejecimiento y vejez en Madrid-España