Tambores de Guerra Fría en Europa

La Unión Europea es hoy escenario de fuertes tensiones frente al nuevo orden mundial que se dibuja en el horizonte. Mientras el conflicto en Ucrania se prolonga, altos dirigentes de la Unión Europea han endurecido su discurso: señalan a Rusia como una amenaza para el continente. A su vez, un sentimiento de desconfianza hacia Washington se ha instalado entre los líderes europeos: bajo el gobierno de Donald Trump ven emerger un actor impredecible dispuesto a imponer su agenda. Europa se descubre hoy vulnerable no solo frente a su “enemigo estratégico”, sino también frente a su aliado histórico.

Artículo publicado por: CAMBIO 

Por Mauricio Trujillo Uribe *

La Unión Europea es hoy escenario de fuertes tensiones ante el nuevo orden mundial que se dibuja en el horizonte. Uno de los asuntos que más preocupa a sus dirigentes es la guerra en Ucrania: los gobiernos europeos han brindado el mayor respaldo posible a este país agredido por Rusia, una guerra que provoca horrores y sufrimiento al que históricamente ha sido su pueblo hermano.

Sin embargo, en la medida en que el conflicto ha ido girando en favor de Rusia, según diversas fuentes de información, el discurso de altos dignatarios europeos también ha cambiado, colocando en el centro del debate la tesis de que Rusia constituye una amenaza para el continente, en un tono que recuerda los tambores de la Guerra Fría.

Este círculo de dirigentes europeos ha multiplicado los señalamientos contra Rusia, a la que responsabiliza de librar una “guerra híbrida” contra Europa. Se trata de un concepto impreciso, sin definición jurídica en el derecho internacional, que agrupa bajo una misma etiqueta un conjunto de ‘acciones grises’ como ciberataques, sabotajes, provocaciones, espionaje, maniobras diplomáticas y campañas de desinformación, entre otras. Prácticas subterráneas que los expertos consideran no son solo exclusivas de Rusia.

RUSIA, «AMENAZA PARA EUROPA»

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó ante la Real Academia Militar Danesa que Rusia se prepara para una confrontación con Occidente y llamó a que Europa transite hacia una “economía de guerra”. También en octubre pasado la ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró que Rusia representa una «amenaza para Europa», advirtiendo que el continente atraviesa “la situación de seguridad más peligrosa desde la Segunda Guerra Mundial”.

En rueda de prensa en noviembre pasado, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, de Estonia, afirmó que aunque Rusia no tiene capacidad de lanzar un ataque convencional en Europa ahora, el peligro podría materializarse en próximos años, «incluso después de que termine la guerra en Ucrania». Más contundentes han sido el primer ministro polaco, Donald Tusk, y voceros de Letonia y Lituania en diversos foros, asegurando que Moscú podría enfrentarse a la OTAN antes de finalizar la década.

Recientes programas de análisis geopolítico del noticiero público alemán Deutsche Welle han retomado esa hipótesis: Moscú estaría en condiciones de atacar a países de la OTAN antes de 2030. En la misma línea, el canciller alemán, Friedrich Merz, se ha referido al impacto de la guerra en Ucrania y “la amenaza que Rusia representa para la seguridad del continente”.

No se ha quedado atrás el presidente francés Emmanuel Macron: en reiteradas ocasiones ha afirmado que Rusia representa una «amenaza estructural y duradera” para la seguridad de Europa. Y en noviembre pasado, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Francia, general Fabien Mandon, provocó una fuerte controversia al declarar ante un congreso de alcaldes que “Francia debía prepararse para el sacrificio de sus hijos” ante un posible enfrentamiento con Rusia.

Esta narrativa coincide con la del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien manifestó: “Con su economía de guerra, Rusia podría estar lista para usar la fuerza militar contra la OTAN en un plazo de cinco años”. Y en un discurso pronunciado en diciembre pasado ante la Conferencia de Seguridad de Múnich afirmó que la OTAN y sus países miembros son “el próximo objetivo” de Moscú.

UN PRESUPUESTO MILITAR HISTÓRICO

Sectores significativos de opinión en Europa sostienen que esta profusión de declaraciones no responde a un análisis serio de seguridad del continente sino a una estrategia política para legitimar la asignación de recursos públicos hacia el gasto militar, a expensas de la inversión social, industrial y de seguridad energética. Analistas, académicos y organizaciones civiles advierten sobre una «deriva militarista» y una lógica política que puede deslizarse hacia la escalada. 

De hecho, el Consejo Europeo anunció que el gasto agregado de defensa de los países de la Unión Europea para 2025 alcanzó la cifra récord de 381.000 millones de euros, un giro histórico en materia de presupuesto militar. A su vez, Ursula von der Leyen presentó el plan ReArm Europe, rebautizado como Readiness 2030, cuyo objetivo es movilizar ¡800.000 millones de euros a 2030! para la compra de armamento, la industria militar y la preparación estratégica del continente.

De otro lado, bajo la presión del presidente Donald Trump –quien advirtió que Estados Unidos no defendería a los países de la OTAN que “no pagaran lo suficiente”-, los aliados acordaron incrementar el presupuesto militar al 5 % del PIB para 2035, una decisión que compromete billones de euros en la próxima década. Aunque la declaración fue suscrita por los 32 miembros, España expresó su rechazo y Bélgica manifestó reservas.

AUTONOMÍA Y CAPACIDAD ESTRATÉGICA

Desde la Guerra Fría, durante los años de “deshielo” y en el presente siglo, Estados Unidos fue percibido como el garante último de la seguridad europea en su condición de pilar militar de la OTAN y primera potencia mundial. Sin embargo, un sentimiento de desconfianza hacia Washington se ha ido instalando entre los líderes europeos: bajo el gobierno de Donald Trump ven emerger un actor impredecible dispuesto a imponer su agenda de manera unilateral o mediante la transacción intimidante, desestimando el camino del multilateralismo recorrido por la comunidad internacional.

Europa se descubre hoy vulnerable no solo frente a su supuesto “enemigo estratégico”, sino también frente a su aliado histórico. Esta nueva realidad geopolítica ha reabierto el debate sobre una política de defensa y seguridad de la Unión Europea basada en la autonomía y capacidad estratégica para decidir y actuar por sí misma cuando sus intereses lo exijan.

Sin embargo, distintas voces denuncian un aumento desmesurado del gasto militar que ya aparece como una “carrera armamentista”, la cual subordina la política de defensa y seguridad a los intereses de la gran industria militar y es funcional a ideologías extremas.

La narrativa oficial de “paz mediante la disuasión”, sostienen esas voces críticas, conduce el proyecto europeo a una lógica permanente de confrontación y desvirtúa su vocación de cooperación y diplomacia. Y abogan por una arquitectura de defensa y seguridad europea basada en la prevención del conflicto, no en la perspectiva de la guerra.

24 de enero de 2026

* @maurotrujillo21