Razones para el optimismo

Tristes y lamentables son los hechos de vandalismo y abuso policial que se están dando en el curso de las multitudinarias manifestaciones, predominantemente pacíficas, contra el gobierno de Duque y como reacción a la situación de pobreza y desesperanza que vive la mayoría de la población colombiana. El vandalismo y el abuso policial se retroalimentan y tienen nefastas repercusiones en nuestra sociedad, al igual que la violencia en general.

Sin embargo, la lucha del movimiento social en curso, con la juventud como protagonista central, ha conseguido que el gobierno de oídos sordos retire la reforma tributaria y acepte negociar. La juventud que hoy se expresa de manera pacífica, descubre, como antes, que es una fuerza viva y dinámica, fuente de ideas y vector de cambio, demostrando que, a pesar del ambiente de pesimismo, hay razones para el optimismo.

Tomado de Revista Sur 

Por MAURICIO TRUJILLO URIBE *
14 de mayo de 2021

Numerosas son las imágenes en los medios de comunicación y redes sociales sobre hechos de vandalismo, de un lado, y abuso policial, del otro, en el paro nacional del pasado 28 de abril y en el curso de las multitudinarias manifestaciones de protesta contra el gobierno de Duque que han tenido lugar en las dos semanas siguientes.

Es una movilización masiva y heterogénea, de diversas ciudadanías, en la que la juventud ha sido protagonista central. Una protesta social que no se había visto con tal fuerza desde el paro nacional del 14 de septiembre de 1977, e incluso tiene mayor magnitud. Encuentra su razón de ser en la inconformidad y resistencia que genera la situación de miseria, pobreza y precariedad que vive hoy cerca del 70% de la población colombiana, y en la ausencia de oportunidades de progreso, de canales de movilidad social hacia mejores condiciones de vida, de esperanza de un futuro digno.

Un vandalismo obra de combos minoritarios que no representan a los cientos de miles de manifestantes que han salido en marchas y concentraciones a lo largo y ancho del país. Éstas han sido predominantemente pacíficas. Lo que observamos con frecuencia es que los vándalos aparecen al final de las jornadas de protesta cuando éstas están terminando. La destrucción de bienes públicos y privados, de buses y estaciones, ha sido mayúscula, además de saqueos a comercios. Los heridos del Esmad –Escuadrón Móvil Antidisturbios- superan el centenar, más de cuarenta CAI –Centro de Atención Inmediata- de la policía han sido incendiados y un oficial fue asesinado.

Un abuso policial obra de grupos de uniformados minoritarios que no representan a la policía en su conjunto, la cual realiza un trabajo difícil y riesgoso a lo largo y ancho del país. Numerosos videos dan testimonio del uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes por comandos del Esmad y policías motorizados Un comportamiento muchas veces sistemático. Se cuentan por centenares los ciudadanos heridos, al menos dos jóvenes fueron asesinados y según la Defensoría más de cuarenta personas han fallecido y más de ciento treinta están desaparecidas.

El vandalismo y el abuso policial tienen hondas repercusiones en nuestra sociedad, al igual que la violencia en general. Ambos se retroalimentan, se sirven mutuamente. El primero envilece la causa por la cual protesta la ciudadanía ejerciendo su derecho constitucional, la deslegitima y socava el respaldo a la misma de sectores de la sociedad. El segundo envilece la misión constitucional de la fuerza pública, la distorsiona y socava el respaldo a la misma de sectores de la sociedad.

El vandalismo alimenta cierto discurso que estigmatiza y busca desacreditar la protesta social, a lo cual se suma la exacerbación que provocan los bloqueos de carreteras. El abuso policial apalanca cierto discurso que estigmatiza y busca ilegitimar las medidas de orden público, tanto más cuando la policía no actúa como garante de la protección de la ciudadanía, incluidos los manifestantes. El primero intoxica la protesta, el segundo es enemigo de la democracia.

Frente a una movilización radicalizada como la actual, no basta que el comité nacional de paro, con el cual no se siente conectada buena parte de la juventud, ni de los transportadores, haga un llamamiento a la protesta pacífica: sus promotores deben acompañarlo de una reflexión pública y franca acerca del daño que ocasiona el vandalismo.

Ante un estallido de descontento popular como el actual, no basta que el presidente repita que todo acto fuera de la ley por parte de la fuerza pública será materia de investigación: debe reconocer públicamente los desafueros cometidos en toda su dimensión recurrente y condenarlos sin soslayos ni ambigüedades.

Sin embargo, pese a los hechos de vandalismo y abuso policial, y a la espiral perversa de falsos videos y exageraciones incendiarias que alimentan esos hechos, la lucha del movimiento social en curso ha conseguido que el gobierno de oídos sordos retire la reforma tributaria y acepte negociar.

La pandemia de Covid-19 limita la capacidad del Estado, las soluciones a concertar, con base en unos mínimos fundamentales, tienen que ser prontas, realistas y medibles. Sin embargo, sólo un cambio del actual modelo económico neoliberal, y de otros factores estructurales incubados de tiempo atrás, permitirá a mediano plazo abrirle paso a un país próspero y equitativo.

Cambio que la clase dirigente que gobierna Colombia no hará, no tiene la voluntad política, es ineludible renovarla. Afortunadamente la juventud que hoy se expresa en las calles, descubre, como antes, que es una fuerza viva y dinámica, fuente de ideas y acción política, y vector de transformaciones democráticas. La juventud que se moviliza está demostrando, a pesar del ambiente de pesimismo, que hay razones para el optimismo.

* Blog: Ágora Del Domingo

6 Comments

  1. Gloria RoseroAcevedo

    De acuerdo con la lectura de los hechos que aborda el articulista.
    Una de las 10 estratégias del fascismo es precisamente esta de igualar las violencias y sus protagonistas. Es una estrategia de desinformación para crear confusión. Ellos hablan de rechazo a la violencia y ubican su fuente en los y las manifestantes para incubar rechazo a las protestas. Por ahora parece que con ese argumento solo se convencen a sí mismos-as.
    Hay que apoyar la protesta. La protesta debe continuar hasta lograr sus objetivos.

  2. Leonor Esguerra

    Mauricio, gracias por el artículo. Estoy de acuerdo con tus planteamientos y agrego el hecho histórico de que en los inicios del facismo en Alemania, Hitler mandó los grupos jóvenes de ataque a incendiar el Rehichstach y le achacó el acto a los judios!! Como estamos viviendo un avance de la ultraderecha, pienso que estos ataques tienen el mismo origen y el mismo fin… Así que apoyemos a la juventud en su labor libertaria-

  3. Enrique Castro

    Magnífica y concreta exposición periodística sobre el paro, la violencia y la vanguardia juvenil que debe ser escuchada y tenida en cuenta.

  4. Jaime Lustgarten

    Se aprende leyendo y estudiando – y del buen ejemplo de los demás. Rechacemos la violencia y dejemos de ser promotores de violencia y actos destructivos. Si sembramos recogemos. Estoy en contra de la reforma tributaria no contra el estado de derecho o contra el gobierno. Estoy a favor de la defensa del derecho de la gente no a favor de destruir la propiedad privada o al que apoye al gobierno – aquí la polarización la sembraron Santos y los que pretenden derrocar al gobierno. Los que utilizan la violencia y las armas para promover el caos y crear el rio revuelto y pescar en el – no creó las buenas intenciones de Petro y Bolivar – ni de los que siguen traficando y delinquiendo y financian la revolución con coca. Este país está siendo infiltrado desde cuba y Venezuela por gentes cuya intención es desestabilizar la región y imponer un modelo económico que no corresponde de a la idiologia ds nyrstris pueblos. Podemos tener libertad de pensar pero nuestros derechos terminan ahí adonde comienzan lis ájenos.

  5. Ana López V

    Gracias artículos , publicaciones y comentarios nutren nuestro espíritu.

  6. Germain Cuéllar

    Me gustó el contenido de tu columna.

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