¡Por qué me voy del Polo!: carta abierta de Mauricio Trujillo

Mis diferencias con las posiciones del Polo Democrático Alternativo, tomadas sucesivamente por las mayorías del Comité Ejecutivo Nacional, en temas tan importantes como la política de paz, la política de oposición al gobierno, la política de alianzas y la actitud a seguir frente a la Alcaldía de Bogotá, me llevan a concluir que mi sitio no está más en el partido. Mis posiciones políticas* que he sostenido durante los cuatro años como miembro del equipo dirigente del PDA, desde su fundación hasta finales de 2010, en representación de los colombianos en el exterior, reflejan la convicción de que los cambios democráticos que requiere Colombia deben ser impulsados desde un proyecto de izquierda democrática moderna, viable y responsable, alejada de radicalismos, sectarismos y demás ismos. Es necesario, igualmente, abrirle paso a una convergencia con el centro político del país. Lograr que el Polo se mueva en esa dirección ha sido misión imposible. Presento, por consiguiente, mi renuncia como miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional, así como mi afiliación al Polo Democrático Alternativo.


Mauricio Trujillo Uribe

Bogotá, 10 de diciembre de 2010

Doctora Clara López Obregón
Presidenta Polo Democrático Alternativo -PDA

Copia al Comité Ejecutivo Nacional y a la Dirección Nacional PDA

Asunto: Carta abierta de Mauricio Trujillo Uribe, de renuncia a su condición de miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional, y a su afiliación al PDA.

Estimada Clara y estimados miembros del Comité Ejecutivo Nacional,

En los últimos tres años el llamado sector democrático del Polo, tendencia de la que hago parte, se ha encontrando en desacuerdo con decisiones tomadas en el CEN por sus mayorías, sobre temas cruciales de la política nacional y del quehacer partidista. Señalo algunos aspectos esenciales, entre otros:

Política de paz. La decisión de no participar en la marcha ciudadana del 4 de febrero de 2008 por la libertad de los secuestrados, marcó una importante divergencia. El sector democrático proponía vincularse a la marcha de repudio al secuestro, la cual resultó multitudinaria. Pero las mayorías del CEN se opusieron a ello. Ya existían discrepancias en la materia: en el 2007, varios miembros del Polo dimos el debate en una reunión ampliada del CEN para exigir una clara condena del Partido al asesinato de los diputados del Valle por parte de las FARC, pues el comunicado inicial del PDA nos parecía insuficiente. Sobre la libertad de los secuestrados, también tenemos reveladoras diferencias en el seno del Polo: quienes están por el intercambio humanitario, y quienes exigimos la libertad inmediata y sin condiciones de los secuestrados.

Política de alianzas. En las elecciones de 2008, las divergencias giraron en torno a posibles alianzas con otras fuerzas. La posición oficial del PDA privilegió las candidaturas únicas del Partido, en aras de mantener incólume el discurso de izquierda. En el sector democrático veíamos necesario dar prioridad a las alianzas en varias ciudades (Cali, Cartagena, entre otras) y regiones. La misma divergencia se dio en el Segundo Congreso en el 2009: allí se aprobó ir a las elecciones presidenciales de 2010 con candidato propio. El sector democrático planteó, en cambio, promover en lo posible un acuerdo interpartidista para escoger mediante consulta un candidato único de convergencia, para enfrentar una eventual tercera candidatura de Uribe o al candidato del uribismo. En el 2010, en la segunda vuelta entre Santos y Mockus, el CEN aprobó llamar a la abstención o al voto en blanco, decisión que a muchos nos pareció un craso error político, considerábamos que lo acertado era respaldar al candidato Verde.

Política de oposición. Una vez posesionado Santos como Presidente, éste anunció que presentaría al Congreso de la República varios proyectos de ley, entre ellos los relacionados con tierras, víctimas y agua, temas que justamente había levantado el candidato presidencial del Polo en la campaña electoral. Además, Santos tomó en los primeros días de su gobierno una serie de medidas que indicaban su voluntad de ganar cierta distancia frente a Uribe. Por ello, y por considerar que en una Democracia la Oposición debe dialogar con el Presidente sobre asuntos de interés para el país, propuse al CEN que el Polo solicitara una entrevista con Santos, lo que a su vez coincidió, sin proponérmelo, con la visita de Petro al Presidente. Las mayorías del CEN rechazaron el diálogo con Santos y aprobaron la política de oposición total a su gobierno por considerarlo Uribe III, mientras que en el sector democrático vemos que se debe asumir una actitud razonable, apoyando lo positivo pero a la vez crítica y vigilante.

La Alcaldía de Bogotá. Varios miembros del CEN habían solicitado nombrar una comisión para dialogar con el Alcalde Samuel Moreno sobre la percepción negativa de su administración en amplios sectores de la ciudadanía. Temas como la movilidad, la privatización de la ETB y los rumores de corrupción debían ser planteados con urgencia. Se requería de inmediato analizar y darle seguimiento a las políticas públicas del Alcalde elegido en representación del PDA. Pero nada de esto ocurrió. La alianza mayoritaria no actuó con la celeridad y profundidad que se requería. El informe sobre «el carrusel de las contrataciones» presentado por iniciativa del concejal De Roux, el senador Avellaneda y el excandidato presidencial Petro, fue ante todo una reacción frente al inmovilismo del CEN. Al mismo tiempo, por obvias razones, es explicable la defensa del Alcalde y su administración por parte de la Anapo. Tampoco sorprende la actitud de algunos dirigentes del MOIR y el Partido Comunista frente a las denuncias presentadas.

El Partido. Es normal que diversas decisiones que se tomen sobre temas gruesos en un partido no siempre, ni mucho menos, concuerden con los criterios de un determinado sector o dirigente de ese partido. La «regla de oro» de la democracia partidista indica que si no es posible alcanzar consensos, las decisiones se toman por mayorías, y las minorías deben aceptarlas (aun cuando la búsqueda de consensos debería ser, esa sí, la «regla de oro»). Sin embargo, cuando esa situación se perpetúa en el tiempo porque la mayorías se comportan de manera hegemónica, la cohesión y el espíritu de cuerpo de ese partido pierde su razón de ser. De otro lado, más allá de las buenas intenciones iniciales, el PDA es en esencia y en la práctica un frente político, no un partido. Mirando hacia atrás, no nos faltó razón en el 2004 a quienes en el Polo Democrático Independiente planteamos que la convergencia con Alternativa Democrática debía ser en términos de «unidad de acción», no de fusión.

Conclusión. Como es de su conocimiento, soy miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo desde su fundación hasta el presente. También hago parte de su Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales. Sin embargo, a estas alturas ha perdido sentido para mí permanecer indefinidamente en un partido con cuya línea política, rumbo y manejo, ya no me identifico. De mis posiciones sobre los aspectos señalados hay registro en las actas del CEN y mis artículos publicados en la red.

Con base en lo expuesto, presento renuncia a mi condición de miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional, y a mi afiliación al Polo Democrático Alternativo. Expreso mi reconocimiento a los colombianos en el exterior que me llevaron a esos cargos de dirección. Seguiré acompañando las movilizaciones y esfuerzos por el mejoramiento de la situación de los sectores populares, por la democracia y la soberanía nacional. Deseo que el Polo supere sus contradicciones internas de la mejor manera posible, para que siga jugando en la política colombiana, ojalá de manera decisiva.

Cordial saludo,

Mauricio Trujillo Uribe
Bogotá, 10 de diciembre de 2010


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

* Artículos de 2007 a 2010. Algunos de ellos:

El diálogo gobierno-oposición no es «pecado mortal”

Eligiendo a Mockus la educación le ganará las elecciones a la polarización

Defender la democracia: un candidato de convergencia desde la primera vuelta electoral

Más allá de un frente contra la segunda reelección de Uribe

Un balance distinto al oficial, primera reunión de la nueva Dirección Nacional del Polo

A las puertas del II Congreso Nacional del POLO

El Polo que necesita Colombia

Hacia una izquierda democrática, moderna, viable y responsable

Crisis con Ecuador y Venezuela: medir lo sucedido en su justa dimensión

Grave equivocación del Polo frente a la marcha contra el secuestro

Paramilitarismo: a dos años de la Ley de Justicia y Paz

Pasos favorables hacia la solución política del conflicto armado


 

Foto: Archivo particular

El diálogo gobierno-oposición no es «pecado mortal»

Ganó Santos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el pasado 20 de junio y ahora es, querámoslo o no, el presidente de todos los colombianos. Hacer oposición política no quiere decir que el Polo deje de establecer puentes con el gobierno nacional en aras de promover soluciones a urgentes problemas del país; ello es propio de las democracias modernas y de una oposición constructiva y pluralista. Todo lo que permita el avance de la democracia y la paz en Colombia debe primar sobre los intereses particulares de los partidos. El diálogo gobierno-oposición en el gobierno de Santos II no es «pecado mortal».

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, 1 de octubre de 2010

El Polo Democrático representado en su Comité Ejecutivo Nacional, se ha declarado en Oposición al gobierno del Presidente electo Juan Manuel Santos.

Al mismo tiempo, el ex-candidato presidencial del Polo, Gustavo Petro, envió una carta a Santos en la que propuso, “sin sacrificar nuestra independencia”, iniciar una discusión nacional sobre tres temas neurálgicos para la sociedad: la tierra, el agua y las víctimas. Y termina su carta diciendo “No es cierto que gobierno y oposición no puedan dialogar sobre temas fundamentales y comunes de la sociedad colombiana”.

En efecto, el diálogo gobierno-oposición, no implica “estar del mismo lado” ni mucho menos. Ni la concertación significa necesariamente perder identidad y dejar de ejercer el control político. Hacer oposición política no quiere decir que el Polo deje de establecer puentes con el gobierno nacional en aras de promover soluciones a problemas urgentes del país; ello es propio de las democracias modernas y de una oposición constructiva y pluralista. Todo lo que permita hacer avanzar la democracia y la paz en Colombia debe primar sobre los intereses de los partidos, incluido el nuestro.

La respuesta de Santos, afortunadamente, no se hizo esperar, acordaron un canal para avanzar en propuestas de solución a estos problemas. Tal reunión hubiese sido inimaginable con Uribe: bajo su gobierno se ha propiciado un clima nacional de polarización e intransigencia y no pocas veces se ha manipulado la información buscando desacreditar al Polo. Son hechos, entre otros, propios de un estilo de gobierno que ha llevado a la “derechización” de la mayoría del electorado y a la radicalización de la Oposición.

Cierto, Santos ha sido vocero y defensor incondicional del presidente Uribe. Santos lleva la huella de varios escándalos del gobierno de Uribe, del cual hizo parte. Santos gana las elecciones presidenciales anunciando la continuidad de las principales políticas uribistas, las cuales el Polo ha rechazado por considerarlas nocivas para Colombia.

Sin embargo, con Santos asistimos a un cierto cambio. Al menos así lo percibe, por ahora, la opinión pública nacional y la comunidad internacional. Este cambio se refleja, entre otros hechos, en haber incluido en su plataforma de gobierno importantes puntos programáticos de otros partidos; en el talante tecnócrata de varios de los nuevos nombramientos de sus Ministros, reduciendo la cuota burocrática a los uribistas «purasangre»; en la vice-presidencia de Angelino Garzón; en la decisión de no vender Ecopetrol e Isagen, cuando ya Uribe lo había anunciado; y en el llamado a un gobierno de “unidad nacional”.

Mucho de ello podría ser simple cálculo de forma, pero lo cierto es que estamos ante un nuevo escenario político en el que debemos valorar correctamente el nuevo gobierno de Santos, que tiene mucho de continuismo pero también de innovación.

Nuestro reto ahora es diseñar una política acertada de oposición, entendible por la opinión pública, para el período presidencial de cuatro años que se inició el pasado 7 de agosto.

Petro tiene razón en plantear un diálogo nacional al nuevo gobierno sobre temas cruciales que él mismo expuso con elocuencia en los debates de la reciente campaña electoral. Si los temas citados en su carta obtienen un tratamiento favorable, el país será ganador y la izquierda democrática saldrá beneficiada en imagen y credibilidad ante la gente.

Vincularse más estrechamente a los movimientos populares y a los territorios como espacios de vida, es hoy prioridad para el Polo en la perspectiva de las siguientes elecciones de 2011 para gobernadores, alcaldes y concejos, y pensando desde ahora en las elecciones presidenciales de 2014. Que sus propuestas sean conocidas y comprendidas a través de múltiples iniciativas y escenarios.

Allí caben la alianza ciudadana, la convergencia de partidos y organizaciones sociales, y el acuerdo nacional. Nuestro propósito es abrirle paso desde la oposición, a reformas democráticas que permitan la convivencia pacífica y el bienestar del pueblo colombiano, y conduzcan al desarrollo de la Nación.

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, 1 de octubre de 2010

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Foto: Periódico El Universal

Eligiendo a Mockus la educación le ganará las elecciones a la polarización

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Pasaron a la segunda vuelta presidencial el candidato del establecimiento, Juan Manuel Santos, y el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus. La «ola verde», refleja la fatiga de muchos colombianos frente al gobierno de Uribe y la acogida favorable que hoy tiene un proyecto político de centro, o percibido como tal, en un país en donde el péndulo de la opinión pública mayoritaria está a la derecha. Ya se escuchan voces de dirigentes de un sector del Polo planteando llamar a votar en blanco en la segunda vuelta. Sería un grave error político si el Comité Ejecutivo Nacional del partido tomase tal decisión. Es necesario hacer un llamado al Partido Verde para que abra las puertas a una convergencia nacional con la participación del Polo y Partido Liberal que lleve al triunfo de Mockus el próximo 20 de junio.

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, 9 de junio de 2010

Es unánime el reconocimiento del Polo a la destacada actuación que tuvo Petro como candidato del Partido, y la de su fórmula vice-presidencial Clara López, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales el pasado 30 de mayo.

Ahora, frente al duelo Santos versus Mockus que tendrá lugar en la segunda vuelta el próximo 20 de junio, al escuchar ambos candidatos en los debates a través de los medios de comunicación, es evidente que existen divergencias importantes entre sus respectivas propuestas.

Santos representa al gobierno de Uribe, ha sido uno de sus principales protagonistas. El candidato del Partido de la U dará continuidad a la «seguridad democrática», aun cuando ahora matiza su propuesta con la «prosperidad democrática». Con Santos presidente, el poder no cambiaría de manos en lo esencial, es la misma alianza que viene dirigiendo el país en los últimos años, salvo que se distancie de Uribe, algo que por ahora parece improbable. El estilo de gobierno de Santos seguiría siendo la polarización, aun cuando la presencia de Angelino Garzón como fórmula vice-presidencial dé un mensaje diferente.

Con Mockus tenemos diferencias pero también coincidencias. Su candidatura suscita un fenómeno social y político nacional nuevo, en el que la juventud de las clases medias urbanas está ampliamente presente. Con Mockus y Fajardo, su fórmula vice-presidencial, asistimos a una experiencia inédita en el mundo: un dúo de matemáticos presidiendo un partido político nuevo, con opción de poder.

El candidato del Partido Verde expresa la voluntad de gobernar «con ética y legalidad democrática», de preservar el Estado de Derecho y respetar el Derecho Internacional. El maestro Carlos Gaviria ha dicho varias veces que la principal crisis de este país es ética. La elección de Mockus como nuevo presidente del país seguramente aportaría mucho a la solución de esa crisis.

Otro tema clave en que estamos de acuerdo: en su propuesta de gobernabilidad, la pedagogía será la herramienta fundamental para el cambio del comportamiento ciudadano. Eligiendo a Mockus la educación le ganará las elecciones a la polarización.

En los temas agrario y social, el programa de Mockus tiene más de conservador que de renovador, y en lo económico no cuestiona el modelo neo-liberal. Comparado con el programa de izquierda democrática que propuso Petro, el proyecto de Mockus es mucho menos reformador, e incluso es más tímido que el programa de Pardo, quien fue el candidato del Partido Liberal. Pero una posición de elemental responsabilidad política nos debe llevar a insistir para que incluya su propuesta mayores elementos de equidad.

En todo caso, la «ola verde» refleja la fatiga de muchos colombianos frente al gobierno de Uribe y la acogida favorable que hoy tiene un proyecto político de centro, o percibido como tal, en un país en donde el péndulo de la opinión pública está a la derecha. Mockus ha generado un formidable fenómeno de opinión, aparece ante los ojos de la gente como el cambio posible y su imagen está ganando espacio con el «sin»: sin pasado guerrillero, sin parapolítica, sin corrupción, sin política tradicional, respaldado por un partido sin antecedentes, sin disputas, sin sospechas, sin liderazgos excluyentes.

En la segunda vuelta el Polo debe contribuir con sus votos al triunfo de Mockus en su condición de candidato alternativo. Otro tanto podría esperarse del liberalismo, puesto que Pardo ha jugado en los últimos tiempos un destacado papel de oposición. Algunos sectores del Partido Conservador, afines a Sanín, también podrían inclinarse por Mockus.

Ya se escuchan voces de dirigentes de un sector del Polo, encabezado por el MOIR, planteando llamar a votar en blanco en la segunda vuelta. Sería un grave error político si el Comité Ejecutivo Nacional del partido tomase tal decisión. Tenemos que estar presentes en la segunda vuelta de la elección del Presidente de la República, jugando por acción, no con el voto en blanco o la abstención. Es necesario hacer un llamado al Partido Verde para que abra las puertas a una convergencia nacional con la participación del Polo y Partido Liberal que lleve al triunfo de Mockus el próximo 20 de junio.

Una será la suerte de Colombia si Mockus es electo y otra si lo es Santos. El país necesita un nuevo gobierno que actúe con ética y legalidad, es hoy la prioridad.

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, 9 de junio de 2010

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Foto: blog Que no se te olvide

Elecciones 2010 o el olvido de los colombianos en el exterior

Un mes ha transcurrido desde las pasadas elecciones parlamentarias y aún el Consejo Nacional Electoral no ha dado los resultados de los puestos de votación fuera de Colombia. Habiendo participado en estas elecciones como candidato del Polo a la Cámara de Representantes por los colombianos en el exterior, felicito al candidato que haya sido electo y le deseo éxitos en el fortalecimiento de una política pública migratoria integral.

Mauricio Trujillo Uribe *
Madrid, 14 de abril de 2010

¡Un mes ha transcurrido desde las elecciones parlamentarias del 14 de marzo y no conocemos aún quién será el vocero en la Cámara de Representantes por los colombianos en el exterior, ni tenemos los resultados de la votación en el exterior! Absurdo retardo de la Registraduría, cuyo primer y único boletín fue emitido el 15 de marzo, con 41% de mesas escrutadas, y luego retirado de la página institucional.

Éste es un hecho lamentable que deja perplejos a quienes vivimos fuera de Colombia y genera un ambiente de suspicacia sobre la transparencia de los resultados en el exterior. Tanto más que el número de votos en la circunscripción internacional es reducido: se estima que en estas elecciones no supera los 50.000. En efecto, asistimos en el exterior a una abstención de cerca del 85% sobre casi 350.000 cédulas inscritas, un número a su vez pequeño frente a una población emigrante de más de 4 millones de colombianos.

La escasa participación electoral en el exterior está en parte ligada al sentimiento de desinterés que experimentan muchos compatriotas. Otra actitud podría esperarse si el Estado colombiano desarrollara políticas de mayor alcance sobre sus comunidades en el extranjero. Por ejemplo, las remesas que envían los emigrantes representan hoy cerca de 5.000 millones de dólares anuales, el segundo rubro de ingresos del país después del petróleo. Así, el impuesto nacional a las remesas, alrededor de 36.000 millones de pesos por año, podría alimentar un fondo de fomento para ofrecer créditos baratos a los emigrantes que presenten proyectos de pequeña empresa en sus países de residencia, y para financiar un banco de proyectos que promueva y respalde el retorno digno al país.

De otro lado, esta escasa participación electoral también se debe al desconocimiento que tienen los emigrantes sobre las elecciones mismas: cómo y dónde votar cuando se vive fuera del país. A diferencia de México, Ecuador y otros países con alta diáspora como Colombia, los cuales adelantan en el exterior vastas campañas institucionales de información pedagógica, nuestro país brilla por su ausencia.

Tampoco ha sido favorable la decisión de la Cancillería colombiana de no autorizar la publicación de los programas de los candidatos a la Cámara de Representantes por la Circunscripción Internacional en las redes sociales del Ministerio de Relaciones Exteriores, como RedEsColombia y otras. Otros países sí lo hacen.

El corto tiempo para inscribir la cédula en los consulados es igualmente una causa determinante de la baja votación en el exterior. ¡Para estos comicios de 2010 las autoridades electorales dieron apenas algo más de un mes a finales del año pasado! Tratándose del colombiano «de a pie», que en general reside lejos de los consulados y sólo va a éstos cuando lo necesita, lo normal es que dicho censo electoral esté abierto de manera permanente durante los cuatro años anteriores a las elecciones.

Por si fuese poco, en esta ocasión el número de votos nulos en el exterior parece ser muy alto, a juzgar por el hecho de que muchas personas marcaron en el tarjetón electoral tanto la lista para la Cámara internacional como las listas por las comunidades indígenas y negras, debido al confuso diseño del tarjetón.

Los colombianos en el exterior exhortamos a las autoridades electorales para que realicen los correctivos pertinentes con miras a las elecciones presidenciales del próximo 30 de mayo. Y esperamos del Congreso y del Gobierno, que se posesionarán el próximo 20 de julio, que presenten las reformas electorales necesarias para garantizar amplia información, transparencia y eficiencia en los comicios del 2014.

Se requieren, entre otras reformas, las relacionadas con la eliminación del voto preferente, los mecanismos para impedir las distintas modalidades de fraude, la financiación anticipada de las campañas, la ampliación de la circunscripción internacional para la Cámara de Representantes y la creación de una circunscripción internacional para el Senado de la República. En un mundo globalizado como el nuestro, el Estado colombiano acompañar las comunidades de emigrantes colombianos en dos campos fundamentales: su integración a las sociedades donde residen y el mantenimiento de sus lazos con Colombia.

Habiendo participado en estas elecciones parlamentarias como candidato del Polo Democrático Alternativo a la Cámara de Representantes por los colombianos en el exterior, felicito al candidato que haya sido electo a este cargo de servidor público, cualquiera que sea, y le deseo éxitos en el fortalecimiento de una política pública migratoria integral.

Mauricio Trujillo Uribe *
Madrid, 14 de abril de 2010

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo. Miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Polo.


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Fuente: página Web Polo Democrático Alternativo

Foto: Germán Guzmán N

No cabe dejar las alianzas para última hora, hay que construirlas

Mauricio Trujillo Uribe *
25 de septiembre de 2009

Llegar a la primera vuelta de las elecciones presidenciales de mayo de 2010 con una amplia alianza conformada en lo fundamental por el Polo y el centro político del país, tiene plena justificación en el actual panorama de Colombia.

En primer lugar, Uribe Vélez cuenta con amplio respaldo electoral, sus aliados de todos los bornes y su maquinaria clientelista y mediática cumplen su papel. Si los partidos que se oponen a sus propósitos de perpetuarse en el poder y de desmontar la Constitución del 91, van cada uno por su lado a la primera vuelta, simplemente le abrirían al uribismo la posibilidad de obtener más del 50% de los votos, con lo cual no habría segunda vuelta.

Por el contrario, si conformamos una amplia alianza desde la primera vuelta, suscitaríamos un gran entusiasmo en la opinión pública y un apoyo decisivo para que esta alianza llegue a la segunda vuelta con opción de poder o, al menos, de alcanzar un resultado de peso para lo que se viene en el período 2010-2014.

En segundo lugar, si pretendemos que esta alianza trascienda lo electoral, no cabe dejarla para última hora, o sea, sólo para después de la primera vuelta, como lo plantea el sector del Polo que lidera Carlos Gaviria. Dicha alianza requiere construir relaciones de confianza, negociar un programa común, delinear acuerdos de co-gobierno y establecer garantías. El tiempo entre la primera y la segunda vuelta no sería suficiente. Posponer la alianza para la segunda vuelta, si la hubiese, nos abocaría en los hechos más a una política de adhesión que a una política de coalición.

El candidato del Polo que salga elegido en la consulta ciudadana del domingo 27 de septiembre de 2009, deberá entonces empeñarse en sacar adelante una alianza nacional, democrática y progresista, para las próximas elecciones presidenciales, desde la primera vuelta. El Polo puede darse cita con Opción Centro, el Partido Liberal, el sector de Fajardo y otras fuerzas políticas y sociales.

Esa es la estrategia política que creemos la más acertada para defender la Democracia y el Estado Social de Derecho, y la más adecuada para el avance del Polo como alternativa de izquierda moderna. Esa es la visión que lidera Gustavo Petro, razón por la que votaremos por él este próximo domingo.

Mauricio Trujillo Uribe *
25 de septiembre de 2009

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo.


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Fotos: portal Internacional

Defender la democracia: un candidato de convergencia desde la primera vuelta electoral

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Quienes piensan que el Polo se fortalece «depurándolo», se equivocan. Lucho Garzón se acaba de ir, es un hecho lamentable. Gustavo Petro se queda gracias al acuerdo de realizar una consulta con Carlos Gaviria para escoger el próximo candidato presidencial del partido. Pero más allá, lo que está en juego es la posibilidad de imprimirle un nuevo rumbo al Polo para que éste participe en una convergencia democrática con el centro político del país en las próximas elecciones presidenciales, con base en un programa de «mínimos fundamentales» y un candidato de coalición desde la primera vuelta electoral.

Mauricio Trujillo Uribe *
París, 1 de junio de 2009

Sin duda, el retiro de Lucho Garzón representa una importante pérdida para el Polo, sobre todo para un partido que proclama ser la convergencia de las diferentes izquierdas democráticas de Colombia, que reclama ser una colectividad pluralista en donde caben todas las tendencias, desde la orilla social-demócrata hasta la orilla radical, o la raizal si se le quiere dar el significado evocado por el sociólogo Fals Borda y que recoge Carlos Gaviria.

Hay que resaltar que para un sector de polistas, la decisión del ex-alcalde de Bogotá de irse del Polo y de lanzar su candidatura presidencial independiente, es «ganancia pura». Siguen pensando, en pleno siglo 21, según su ortodoxia, que «el Partido se fortalece depurándolo». Desde luego, tenemos concepciones diferentes sobre el tipo de partido que se requiere construir: pretender que «es bueno para el partido» que los cuadros dirigentes críticos a la línea oficial del partido «pelen el cobre y se vayan», es una visión que no suma sino resta.

Afortunadamente, parece que las cosas están cambiando en el Polo si nos atenemos a la decisión que tomó su Comité Ejecutivo al nombrar una comisión para dialogar con el senador Petro y buscar vías de entendimiento para que éste no siguiera los pasos de Lucho. En medio de la polarización creciente que ha vivido el Polo entre dos bloques, sobre todo desde febrero del año pasado cuando la mayoría del Comité Ejecutivo decidió que el Polo no participaría en la marcha en la que millones de personas le dijeron NO al secuestro y a las FARC, se impuso finalmente la sensatez y se entendió que el desprendimiento de un segundo «iceberg” tendría alto costo político para el Polo y su candidato presidencial.

Así, a escasos días del cierre de inscripciones para participar en la consulta del Polo que elegirá el candidato presidencial, se llegó a un protocolo de acuerdo para que Petro, y por ende el sector que lo acompañamos, se quede en el partido y compita en franca lid con el maestro Gaviria, quien fue respaldado en el II Congreso Nacional del PDA, en febrero pasado, por unas mayorías conformadas principalmente por el Moir, el Partido Comunista y la Anapo.

Ese acuerdo establece, entre otros puntos, elegir por consenso, no por mayorías, un nuevo Presidente del Polo con el cual todos los sectores que participen en la consulta se sientan con garantías y en igualdad de condiciones. Ya Carlos Gaviria se había manifestado favorable a este cambio, dado que siendo presidente del partido y candidato al mismo tiempo, llevaría ventaja ante su competidor. Pero más allá del aspecto garantista de este punto, lo cierto es que en algunos sectores que apoyamos a Petro todavía está presente el episodio del II Congreso en el que Gaviria fue reconducido al frente del partido por mayoría y no por consenso, como inicialmente estaba acordado, ocasionando una fractura.

El acuerdo con Petro pasa igualmente por un compromiso de neutralidad del gobierno de Bogotá, del alcalde Moreno Rojas, frente a uno u otro candidato en la consulta, lo cual también tiene nombre propio. Todavía está fresco el recuerdo de que buena parte de los delegados al II Congreso salieron elegidos gracias al «peso político y burocrático» de la Alcaldía, y que éstos en alianza anunciada con los sectores radicales inclinaron la balanza en la elección del presidente del partido.

A su vez, Petro tendrá que entender que la forma como él ha venido criticando la administración distrital no ayuda a gran cosa y, por el contrario, contribuye a debilitar el principal espacio de gobernabilidad del Polo.

Pero lo fundamental no está en el acuerdo que se aprobó, en buena hora para el Polo y para la democracia colombiana que necesita un partido de izquierda fuerte. Lo que está en juego principalmente es la posibilidad de imprimirle un nuevo rumbo al Polo y que éste participe en una convergencia democrática con el centro político del país en las próximas elecciones presidenciales, con base en un programa de «mínimos fundamentales» y un candidato de coalición desde la primera vuelta electoral.

En efecto, frente a la tesis de que el Polo «perdería su fisonomía» de izquierda si no va a la primera vuelta de los comicios presidenciales con candidato y programa propios, cerrando la puerta a cualquier posibilidad de coalición desde la primera vuelta en la que el Partido no sea el centro determinante, debemos insistir en que por encima de los intereses del Partido están los intereses del país y, a la vez, el Partido debe estar a la altura de los intereses del país.

Si en Colombia estuviésemos en un sistema de gobierno-oposición en donde se guardasen los equilibrios constitucionales, los pesos y contrapesos institucionales, quizás tendría todo su lugar impulsar una política de adhesión alrededor del Partido como la que propone hoy Carlos Gaviria y los sectores que lo respaldan. Pero la realidad es otra, la eventualidad de una segunda reelección de Uribe representa un punto de quiebre para la democracia colombiana y profundizaría el modelo neo-liberal, con su carga de pobreza y exclusión social. Por tanto, la estrategia electoral debe ser exitosa desde la primera vuelta.

Los relativos éxitos de la «seguridad democrática», la confianza inversionista y la cohesión social que reivindica el presidente Uribe, se caen a pedazos frente a los crímenes de lesa humanidad llamados «falsos positivos», por los que se juzga a miembros de las Fuerzas Armadas; la política ejecutada por el DAS, el organismo de inteligencia de la Presidencia, durante los dos períodos de Uribe, realizando «chuzadas» telefónicas y seguimientos ilegales a magistrados, periodistas y opositores; la impunidad y fracaso de la reparación de las miles de víctimas del paramilitarismo, la apropiación de más de tres millones de hectáreas por el testaferrato y el desplazamiento forzado de más de medio millón de familias campesinas, con sus secuelas de desarraigo, dolor y miseria; el desmonte progresivo de la Constitución del 91 y del equilibrio de poderes de la República; en fin, frente a una élites emergentes comprometidas con la para-política que se han tomado parte del Congreso y del Estado.

La decisión de Petro de quedarse en el Polo y poner a consideración su aspiración presidencial en el marco de la consulta de su Partido, apunta entonces a lograr que el Polo junto con otros sectores políticos del país le presenten a los colombianos, de manera pro-positiva y, sobre todo, con opción de éxito en los comicios electorales de 2010, una propuesta de gobierno, léase de cogobierno, que respete la Constitución del 91, que saque a Colombia de la guerra y que le dé contenido al Estado Social de Derecho.

Esta convergencia tiene cada vez más un terreno abonado: su primer escenario será vencer el referéndum reeleccionista, si lo hay, mediante la abstención activa. En el reciente encuentro de Carlos Gaviria como Presidente del Polo con el Director del Partido Liberal, se avanzó al respecto. De igual manera, la iniciativa denominada «Cumbre Democrática» que reúne a organizaciones sociales y políticas como la CUT, el Polo y un cierto número de ONGs, entre otras, tiene potencial para movilizar a mucha gente.

En general se aprecia una resistencia creciente en la sociedad colombiana a un tercer mandato de Uribe, incluyendo a sectores uribistas santistas que entienden la asfixia política que representaría para ellos, y para sus intereses ante la comunidad internacional, la continuidad del actual Presidente en su cargo. La Iglesia Católica también se ha manifestado en contra de la reelección. De ahí que, en aras de suscitar un amplio frente por la renovación política, más que una campaña anti-Uribe, el énfasis respecto al referéndum hay que ponerlo en las graves consecuencias de la reelección para el libre juego y la cultura de la democracia en Colombia.

El escenario siguiente es el de la campaña para las elecciones de 2010, tanto las presidenciales como las del Senado y las parlamentarias. El Partido Liberal también elegirá su candidato presidencial mediante consulta el 27 de septiembre próximo, organizada por la Registraduría Nacional, al mismo tiempo que se realizará la del Polo. Y por boca de Gaviria Trujillo, ya ha manifestado su disposición a llegar a acuerdos con el Polo y otros partidos.

Igualmente, otra dinámica que viene abriéndose paso es la de los «quíntuples»: los candidatos Lucho Garzón y Sergio Fajardo, los ex-alcaldes de Bogotá Enrique Peñaloza y Antanas Mockus, y la ex-ministra Martha Lucía Ramírez, hicieron un pronunciamiento conjunto sobre la reforma política que cursa en el Congreso. Declararon su abierta oposición a esta iniciativa que ha sido presentada por el Gobierno, han manifestado su posición adversa y su vocación a encontrar un acuerdo programático y electoral.

De otro lado, se están adelantando reuniones e iniciativas entre diversos espacios políticos como: Encuentro País, el Partido Verde Opción Centro, Visionarios con Mockus, la ASI con Fajardo, Compromiso Ciudadano y Por el País que Soñamos. Estos sectores vienten trabajando principalmente sobre dos ejes temáticos: el electoral, en la perspectiva de un candidato de coalición a la Presidencia, una lista al Senado y listas a la Cámara, y el político-programático.

Todos estos procesos de confluencia democrática, y otros nuevos que seguramente aparecerán en el curso del presente año, ponen de presente la importancia de que el Polo no caiga en una visión y una práctica sectarias, de que evite la marginalidad política y salga a buscar la unidad de acción y la electoral con amplios sectores progresistas del país.

Esto no significa que el Polo renuncie a su Ideario de Unidad, por el contrario, contribuyendo decididamente a crear un nuevo espacio y un nuevo ambiente político nacional, estará creando las condiciones para posicionarse más adelante mucho mejor, y convertir sus propuestas programáticas en realidad.

Por eso la consulta del Polo para escoger su candidato presidencial es de gran alcance. Sus resultados no sólo tendrán impacto directo sobre el rumbo del Polo sino que también interesan al país. Petro puede ganar la consulta abierta si hay una importante participación ciudadana, o sea, si se consigue sacar la elección de «manos del aparato» y llevar el centro de gravedad de la consulta a manos de la ciudadanía.

El reto que se abre en este período electoral es entonces doble, si queremos renovar el horizonte del Polo. Primero, ganar la consulta con Petro y poner su candidatura a disposición de una convergencia democrática que le presente al país desde la primera vuelta de las presidenciales de 2010 un programa de coalición y un candidato de coalición. Segundo, seguir construyendo y desarrollando el partido, pues mucho sirve lo primero pero tanto más si llegamos a la primera vuelta con un Polo consolidado. Pues lo fundamental en esta hora es defender el futuro de la democracia en Colombia.

Mauricio Trujillo Uribe *
París, 1 de junio de 2009

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Fuente: Semanario Virtual Caja de Herramientas

Foto: página web Wradio

Más allá de un frente contra la segunda reelección de Uribe

Más allá de impulsar un frente contra el referéndum para evitar que el presidente Uribe pueda pretender a un tercer mandato, también debemos estar abiertos a respaldar a un candidato de coalición desde la primera vuelta en aras de ganar las próximas elecciones presidenciales, en una alianza en la que el Polo sea cogobierno y podamos avanzar así en las transformaciones que requiere Colombia.

Mauricio Trujillo Uribe *
París, 15 de mayo de 2009

El doctor Carlos Gaviria, presidente del Polo, dirigió ayer una carta al ex-presidente César Gaviria, dirigente del Partido Liberal, sobre un posible acuerdo para evitar que tenga éxito el referéndum que impulsan el gobierno y sus mayorías parlamentarias con el propósito de que el presidente Uribe pueda pretender nuevamente a la reelección.

Por supuesto, nadie de la dirección del Polo manifestó su desacuerdo, aunque de manera oficial el Polo no ha tomado la decisión de buscar acercamientos con el Partido Liberal. En cambio, cuando el senador Gustavo Petro y el ex-alcalde Lucho Garzón propusieron recientemente algunas iniciativas para explorar acuerdos electorales con ese partido, entonces sí recibieron todo tipo de descalificaciones por parte de los miembros de esa misma dirección, salvo de unos pocos que vemos positivas y necesarias las más amplias alianzas políticas.

Se dirá que es diferente, pues se trata de buscar un acuerdo contra el referéndum reeleccionista y no una propuesta de alianza electoral para las elecciones de 2010. Cierto, pero dada la responsabilidad política del presidente del Polo y del Comité Ejecutivo, debemos tomar iniciativas acordes con la grave situación que vive el país. En estos tiempos en donde las élites uribistas se están «poniendo de ruana» los equilibrios constitucionales de la República, la acción del Polo no debe limitarse a promover un frente contra el proyecto que cursa en el Congreso destinado a que Uribe pueda ser presidente por tercera vez consecutiva, sino debe también actuar en la perspectiva de un frente democrático para ganar las próximas elecciones presidenciales.

¡Bienvenida entonces la carta de Carlos Gaviria al jefe del liberalismo, ya era hora, este acercamiento estaba en mora! Más aún, el Polo debe adelantar otros acercamientos con diversas fuerzas políticas, incluidos los sectores uribistas que no están de acuerdo con la segunda reelección. Una campaña anti-reeleccionista que en lo posible deberá tener un sello pro-positivo ante la opinión pública para evitar que el presidente-candidato aparezca como «la víctima», generándose quizás una reacción contraria a la que requiere la defensa de la ya maltrecha democracia colombiana.

Más allá del frente contra la reelección de Uribe, invitamos a los dirigentes polistas que hoy sólo aceptan las alianzas electorales en torno al candidato del Polo, o sea, en el marco de una política de adhesiones, a que reflexionen sobre la necesidad de impulsar una candidatura de coalición, con base en un programa de coalición desde la primera vuelta de las elecciones presidenciales, sin esperar a la segunda vuelta.

Desde luego, conviene tener un candidato propio en las próximas elecciones presidenciales, pero debemos estar abiertos a respaldar desde la primera vuelta a un candidato que no provenga de las filas del Polo y acompañar su programa aun si éste sólo recogiese algunos aspectos básicos del Ideario de Unidad del partido, en aras de ganar las elecciones en mayo de 2010, en una alianza en la que el Polo sea cogobierno y podamos avanzar así en las transformaciones que requiere Colombia.

Ese cambio en la «hoja de ruta» del Polo es justamente una de las razones que nos llevan a seguir promoviendo al interior del Polo una conducción moderada y realista del partido, de concertación, una tendencia de centro izquierda en mi entender, frente a las posiciones radicales y sectarias de algunos dirigentes del partido. Llamamos a explorar diversas iniciativas de convergencia electoral tanto para las parlamentarias como para las presidenciales, con otros sectores políticos y sociales del país.

Mauricio Trujillo Uribe *
París, 15 de mayo de 2009

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Fuente: blog Izquierda Democrática y Social Polo Europa

Foto: Archivo particular

A las puertas del II Congreso Nacional del POLO

Uno de los temas de mayor controversia en el Polo Democrático Alternativo gira en torno a la política electoral a seguir en las presidenciales de 2010. A tal punto han llegado el pulso y el grado de pugnacidad entre los distintos sectores sobre este tema, que la unidad del partido dependerá del tratamiento adecuado y responsable que todos los delegados al congreso sepamos darle a este punto fundamental.

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, 22 de febrero de 2009

No es sólo un tema de simple táctica electoral, al final de cuentas la razón de ser del PDA no es mantenerse como partido de oposición, sino llegar al poder, ser gobierno para llevar a cabo las transformaciones democráticas y de soberanía nacional que Colombia requiere, propiciando a la vez una salida política al conflicto armado y dándole contenido real al Estado Social de Derecho.

La política electoral que adopte el POLO adquiere tanta más importancia en el actual contexto del país, que un nuevo triunfo de una coalición uribista en las próximas elecciones presidenciales profundizaría los desequilibrios y el autoritarismo que han caracterizado al presente régimen, le daría más alas al conflicto interno armado y, como se ha visto, no resolvería los inmensos retos de desarrollo y justicia social.

Al segundo congreso se llevarán básicamente dos propuestas en materia electoral. De un lado, la posición anunciada por la casa Anapo, el senador Dussán, el Moir, el Partido Comunista, el “Polo que Suma”, el “Polo al Sur”, y otras fuerzas: el PDA debe ir a la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2010 con un candidato y un programa de gobierno propios.

Después de la primera vuelta, según algunos de los defensores de esta propuesta, se verá qué hacer; si pasamos a la segunda vuelta buscaríamos una alianza con otros sectores políticos para ganar las elecciones y conformar un gobierno de coalición en donde el Polo sería el centro de gravedad; si no llegamos a la segunda vuelta, hay quienes ya plantean que pasaríamos a la abstención.

De otro lado, la posición expuesta en el documento titulado “El POLO que necesita Colombia” en el que planteamos que “El POLO debe escoger su candidato presidencial por medio de una consulta abierta que ha de realizarse este año y prepararse para ganar, con el más amplio apoyo ciudadano posible, una consulta multipartidista abierta en marzo de 2010, encaminada a escoger una sola fórmula presidencial de las fuerzas democráticas a la primera vuelta, sobre la base del acuerdo programático previamente pactado”.

En efecto, para aliarse hay primero que posicionarse y, obvio, procuraríamos que nuestro candidato sea el candidato de la coalición y que el programa de coalición incluya puntos básicos de nuestro programa de izquierda democrática. Este texto lo suscriben los senadores Petro y Guevara, amigos del ex-alcalde Garzón, y dirigentes del “Polo Social” y de diversas listas nacionales y regionales, y de la lista internacional “Izquierda Democrática y Social”.

¿Frente a estas dos visiones, y en aras de la unidad del POLO, es acaso posible encontrar un acuerdo que, como toda concertación, deje relativamente satisfechas y con margen de acción a las partes en divergencia, aún si tal compromiso no refleje todo lo que éstas propugnan respectivamente? Veámoslo.
Las dos propuestas plantean escoger un candidato presidencial del POLO, salido de las filas del POLO, mediante una consulta. Para unos, ésta debe ser interna, sólo los militantes del partido pueden votar; para otros, la consulta debe ser semi-abierta, los ciudadanos y ciudadanas pueden participar siempre y cuando adhieran al PDA, aún si lo hacen en el momento de votar; para los demás, la consulta debe ser abierta, puede votar todo ciudadano y ciudadana que lo desee, adherente o no al partido.

Tenemos pues un punto de partida común fundamental: la voluntad de elegir un candidato presidencial del PDA. Y todo parece indicar que la consulta de carácter semi-abierto, que ya fue puesta en práctica en la pasada consulta entre Carlos Gaviria y Antonio Navarro, en la que participaron más de un millón dos cientos mil ciudadanos y ciudadanas, contará finalmente con la aceptación general, así como la conveniencia de realizar dicha consulta lo más pronto posible.
Sin embargo, ojalá que la tentación de aclamar en el congreso al Dr. Carlos Gaviria como candidato del POLO, sin acudir a la consulta, no se abra paso; ello seguramente constituiría un hecho que golpearía, por no decir, fracturaría, la unidad del partido.

En cuanto a si el POLO debe ir a la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2010 con candidato y programa de partido, o si el candidato y programa propios son el primer paso para luego intentar propiciar una coalición democrática que vaya a la primera vuelta con un candidato y un programa de coalición, debemos entender que todavía es temprano para pronunciarse al respecto, que ello dependerá de múltiples factores de la vida política del país en los siguientes quince meses, y que por tanto es infantil amarrarse desde ahora con una decisión en una u otra dirección, la cual una vez aprobada en el congreso, la máxima instancia del partido, no tiene reverso, aún si los hechos futuros nos indicasen que la decisión no fue la apropiada.

Pues es evidente que no es igual competir con Uribe Vélez aspirando a una segunda re-elección, lo cual requiere primero que se le apruebe su referéndum y que lo gane; que competir con el candidato de una coalición uribista escogido mediante una consulta inter-partidista, si una ley en tal sentido es aprobada por el Congreso de la República; que competir con múltiples candidatos de distintos horizontes que finalmente van a la primera vuelta por separado. Todas estas opciones son posibles, pero por ahora ninguna de ellas es todavía visible; sólo lo podremos saber y evaluar más adelante.

Por consiguiente, la decisión de ir a la primera vuelta con candidato y programa propios, o en el marco de una convergencia de fuerzas democráticas, debe delegarse a la nueva Dirección Nacional que será elegida en el segundo congreso. Ella tendrá a su cargo, una vez hayamos escogido mediante consulta nuestro propio candidato presidencial, hacer el análisis de la situación política nacional y tomar las decisiones electorales que se impongan. Nuestra meta como izquierda democrática es llegar al gobierno en el 2010, actuemos en consecuencia!

Mauricio Trujillo Uribe *
Bogotá, 22 de febrero de 2009

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo


Opinión que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia de la misma

Fuente: blog Izquierda Democrática y Social Polo Europa

Foto: Archivo particular

El Polo que necesita Colombia

Los abajo firmantes presentamos el siguiente documento al II Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo para su discusión , en el cual expresamos nuestras tesis sobre el Polo que necesita Colombia. Resumo las siguientes: El Polo debe tener vocación de poder, no solo existir para ejercer la oposición y dejar constancias. Somos un partido defensor de la Constitución de 1991, por tanto reconocemos a las fuerzas armadas constitucionales como la única institución legítima para ejercer el uso de las armas. Al mismo tiempo, respaldamos la solución política del conflicto armado. Somos alternativa frente al proyecto uribista, se requiere construir una amplia convergencia de fuerzas políticas y sociales con base en un programa democrático y progresista. Es necesario escoger su candidato desde la primera vuelta de las elecciones presidenciales por medio de una consulta multipartidista. Vamos al II Congreso Nacional confiando en que todos los delegados y delegadas hagamos lo necesario para realizar un debate con garantías plenas y reglas claras. Esperamos que el Polo salga unido de este congreso.


Bogotá, 1 de febrero de 2009

Hacia una convergencia democrática para triunfar en el 2010
El POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO nació para construir democracia, hacer la paz y transformar a Colombia. Somos alternativa tanto frente al proyecto uribista como al de las insurgencias armadas desvirtuadas e inviables. La unidad del POLO debe servir para hacer posibles los cambios democráticos que Colombia necesita y liderar la conformación de las mayorías requeridas para lograrlo, no solo para ejercer la oposición, dejar constancias y rehusar la responsabilidad de gobernar.

En el contexto actual de crisis económica mundial, transformaciones democráticas que vive América Latina y expectativas que se han generado por el nuevo gobierno de Estados Unidos, así como la incapacidad manifiesta del proyecto uribista de ponerle fin la guerra y mejorar las condiciones de bienestar de los colombianos y colombianas, el Segundo Congreso Nacional del POLO adquiere gran relevancia histórica.

Pese a que algunos dirigentes anuncian supuestos acuerdos desde arriba acerca de las decisiones que debe tomar dicho Congreso, estamos convencidos que serán los 1500 delegados, hombres y mujeres libres, quienes luego de escuchar argumentos y analizar propuestas, tomarán las definiciones que requiere el POLO y el país.

Por ello, los abajo firmantes, presentamos las siguientes tesis y propuestas para alimentar el debate abierto que debe caracterizar un partido moderno de izquierda democrática.

Gobierno de transición
El reto fundamental de los demócratas hoy en Colombia es derrotar al proyecto uribista, con o sin Uribe, en el 2010. Para ello, se hace necesario construir una amplia convergencia de fuerzas políticas y sociales sobre la base de un programa democrático y progresista capaz de convocar las mayorías necesarias para ganar.

El POLO debe liderar la elaboración de dicho programa, en desarrollo de lo planteado en el Ideario de Unidad, con el propósito de convocar a amplios sectores de colombianos y colombianas en torno a la conformación de un gobierno de transición para superar la crisis nacional y sacar a Colombia de la guerra, sobre la base de al menos cuatro ejes fundamentales:

1. Separar al Estado y la política del crimen, 2. Separar las tierras productivas de las mafias, 3. Separar la política social (educación, salud, trabajo digno, entre otros) de la lógica del mercado, para hacer realidad un verdadero Estado Social de Derecho y 4. Separar la impunidad de la justicia, garantizando la independencia y autonomía del poder judicial y el derecho de las víctimas a la justicia, la verdad, la reparación y la no repetición.

Como partido defensor de la Constitución de 1991, en el plano económico el POLO defenderá sobretodo el interés público, estimulará la generación de empleo y el más amplio sistema de pluralismo empresarial productivo, desde la iniciativa individual, pasando por la propiedad cooperativa y solidaria, hasta las corporaciones públicas, privadas y mixtas. Se respetará siempre el derecho de los pueblos indígenas, raizales y afrodescendientes.

Estrategia para la victoria
En sus pocos años de existencia, el POLO ha logrado llegar al gobierno en Bogotá durante dos períodos, en Naríño y en varios municipios, y constituirse como la principal fuerza de oposición en el país, obteniendo las votaciones más altas de la historia de la izquierda colombiana. Sin embargo, es evidente que el POLO aún carece de la posibilidad real de triunfar a nivel nacional por sí sólo.

Por ende, la construcción de una amplia convergencia social y política se convierte necesariamente en el objetivo estratégico central. El POLO debe escoger su candidato presidencial por medio de una consulta abierta que ha de realizarse este año y prepararse para ganar, con el más amplio apoyo ciudadano posible, una consulta multipartidista abierta en marzo de 2010, encaminada a escoger una sola fórmula presidencial de las fuerzas democráticas a la primera vuelta, sobre la base del acuerdo programático previamente pactado. Negarse desde ya a esa posibilidad es favorecer la reelección del uribismo.

La legitimación del Estado y el rechazo al uso de la violencia como
instrumento de acción política
El POLO es civilista y rechaza de manera contundente las acciones de los actores armados de izquierda y derecha. Compartimos con la inmensa mayoría de los integrantes del POLO que el partido se pronuncie en el Congreso reiterando la condena a la lucha armada, el secuestro, las acciones terroristas y la combinación de formas de lucha como instrumento de la acción política: quienes aún tengan esa convicción no pueden estar en el POLO. El POLO debe respaldar todas las acciones ciudadanas en rechazo a la guerra y el terrorismo.

La legitimidad del Estado reside en el respeto pleno a los derechos de los ciudadanos y ciudadanas. Por tanto, condenamos el paramilitarismo, el desplazamiento forzado y el terrorismo y los crímenes de Estado como los falsos positivos. El Polo reconoce a las fuerzas armadas constitucionales como la única institución legitima para consolidar el monopolio de las armas de la Nación, depuradas de quienes cometan crímenes de guerra y actos de corrupción en su seno. La legitimidad de la fuerza pública no solo depende de su base constitucional sino de su compromiso decidido con los derechos y libertades de
todos los seres humanos que habiten nuestro territorio. El Estado no puede renunciar a la utilización legítima de la fuerza contra los grupos armados ilegales siempre dentro del marco del Derecho de Gentes y de su propia Constitución y la ley.

Solución política del conflicto armado
Ratificamos lo dicho en el Ideario de Unidad: “Nuestra principal política de paz serán las profundas reformas democráticas de las estructuras de exclusión social, política y económica anteriormente descritas. Construiremos una política permanente de Estado, que garantice condiciones pacíficas de vida social a la población. En esta perspectiva y recurriendo a la búsqueda de una solución negociada con la insurgencia, se emprenderá la concreción de un acuerdo nacional con base en el respeto a la soberanía y la vigencia de los principios democráticos, acuerdo en el que deben tener activa y decisoria participación todos los sectores de la sociedad.” Mientras persista el conflicto armado, el POLO se compromete con la plena aplicación del derecho internacional humanitario para sacar a la población civil de la guerra. Respaldamos las gestiones de la senadora Piedad Córdoba y todos los esfuerzos de la sociedad civil y la comunidad internacional para lograr la libertad para todos los secuestrados. El POLO le exige a los grupos armados la liberación unilateral de todos los secuestrados y la proscripción de la práctica del secuestro. Rechazamos los señalamientos hechas por el Presidente en contra de periodistas y quienes trabajan por la paz y las salidas humanitarias.

Asumir responsabilidades de gobierno
Colombia necesita que el POLO sea un partido con voluntad y capacidad real para asumir responsabilidades de gobierno a nivel local, regional y nacional en el presente y en el futuro. Los gobiernos de Bogotá, Nariño y los demás municipios donde somos gobierno en diferentes regiones del país, cuentan con el apoyo del partido y deben estar abiertos al diálogo con las instancias responsables del mismo. Las relaciones entre partido y gobierno serán programáticas.

El POLO sostendrá relaciones con otros gobiernos progresistas y democráticos, como los de Cali, Medellín, Cartagena, Cesar, Santander, Atlántico y Boyacá. El gobierno se ejerce para traducir en acción administrativa el proyecto político en forma transparente. Del éxito de los actuales gobiernos locales y regionales del POLO depende la consolidación del proyecto político en todo el país. El POLO declara que el método de gobierno local que implementará se hará con transparencia, sin clientelismos, con exclusión total de las mafias del poder y con la más decidida construcción de la democracia participativa y el gobierno con los movimientos sociales. Sus gobiernos locales deben garantizar la participación equitativa de la mujer en la administración pública y las decisiones políticas, siempre priorizará la niñez, los sectores pobres de la población, los grupos vulnerables, y luchará contra toda forma de discriminación étnica o sexual. El gobierno del POLO siempre será una construcción democrática desde lo local a lo nacional.

Relaciones internacionales
El POLO está por la paz mundial, propicia un mundo multipolar y no apoya guerras en el exterior. Está por la más firme unidad política, económica, diplomática, militar y social de América Latina, el establecimiento de una democracia global y el diálogo entre las civilizaciones.

El POLO debe establecer relaciones formales con los partidos y gobiernos alternativos de América Latina y del mundo, así como el Partido Demócrata de Estados Unidos. El POLO debe acercarse al nuevo gobierno de Estados Unidos con el propósito de redefinir una nueva política basada en el respeto a la soberanía, la defensa de los Derechos Humanos, la solución política del conflicto armado, el replanteamiento a fondo de la fallida política antidrogas y la negociación de un tratado de comercio justo. Implementaremos una política pública de Estado con y para la población colombiana residente en el exterior, sobre la base de la reciprocidad democrática, la soberanía y la igualdad entre Estados y Gobiernos, protegiendo la Dignidad y los Derechos de nuestros ciudadanos.

Democracia interna
Para liderar la construcción de la democracia colombiana, el POLO debe profundizar su democracia interna. Se crearán coordinaciones regionales que permitan la descentralización de las estructuras del partido y que deben asumir funciones hoy concentradas en el Comité Ejecutivo Nacional, tales como la elaboración del presupuesto.

Las coordinaciones municipales se constituirán en base del trabajo local. Las coordinaciones municipales, departamentales y regionales se elegirán por voto directo de los afiliados y afiliadas en la misma fecha de la consulta abierta. Se fortalecerá la participación efectiva de las mujeres, jóvenes, indígenas, afrodescendientes, LGBT, colombianos en el exterior y los movimientos sociales, en todas las instancias del partido.

La Presidencia y la Secretaría General del partido serán desempeñadas por personas que no vayan a ser precandidatos a la Presidencia o candidatos al Congreso de la República en el 2010, que ofrezcan garantías a las diversas expresiones al interior del POLO. Se otorgará todo el apoyo político y logístico a la Comisión Nacional de Ética y Garantías del partido, así como el desarrollo de los proyectos estratégicos que dinamizan la construcción del POLO.

Un Congreso con garantías plenas
Todo lo anterior requiere que el Segundo Congreso del POLO brinde garantías plenas y reglas claras para el debate abierto. Se debe garantizar que todos los delegados y delegadas, y la ciudadanía en general, tengan la posibilidad de conocer los diversos enfoques y propuestas que existen en el POLO.

Como invitados, deben estar presentes otros partidos y fuerzas proclives a conformar una amplia convergencia democrática. Se debe conformar una Mesa Política integrada por las representantes de las listas más votadas para asumir la organización y desarrollo del Congreso y acercar puntos de vista en aras de garantizar el proceso de unidad del partido.

El consenso, el diálogo y la búsqueda de acuerdos primarán en las grandes decisiones del POLO, sin desconocer ninguna expresión por pequeña que sea. De no ser posible llegar a acuerdos por consenso, deben someterse a la votación de los delegados y delegadas. El otorgamiento de estas garantías determinará el futuro del POLO, de su unidad, de la inclusión de todos los sectores y de la participación de todos los delegados y delegadas en el Congreso.

Firman: Gustavo Petro, Jorge Guevara, Gloria Flórez, Julio Roberto Gómez, Guillermo Alfonso Jaramillo, Antonio Sanguino, Celio Nieves, Fabio Villa, Daniel García-Peña, Patricia Buriticá, Ana Teresa Bernal, Mauricio Trujillo Uribe, Marcelo Torres, Antonio López, Oscar Gutiérrez, Alejandro Gutiérrez, Sebastián Romero, Boris Montes, Hugo Zárrate, Eduardo Andrés Garzón, Enrique Borda, Nicolás Noriega, Jorge Castellanos, Ernestina Mahecha, Julián Lemus, Yesid García, Marta Peña, Jorge Senior, Carlos Rodríguez, Luis Sandoval, Miguel Ángel Pérez, Rosalba Gómez, Fabio Arias, Alberto Herrera, Carlos Bello, Sofía Espinosa, Angélica Marín, Roberto Hermida, Morgan Doria, Giovani Mantilla, Madeo Cerón, Javier Darío Vélez, Consuelo Ahumada, Francisco Suárez, Julio Blanco, Miguel Gamboa, Marta Botero, Carmen Anachury, Javier Claro, Víctor Gasca, Milton Rengifo, Augusto Rodríguez, Marco Romero, Álvaro Villarraga, Jorge Rojas, Camilo González, Carlos Remolina, Armando Novoa, Gonzalo Arcila, Germán Toro, Luis Emil Sanabria, Julio Carrascal, Junio Fernández, Luis Grubert, Carlos Ramírez, Hernán Trujillo, Jaime Goyes, Oscar Arias, Belén Benavides, Aldo Cadena, Miguel Pardo, Carlos Valverde, Dorys González, Enrique Meza, Jersson Zubieta, Raúl Moreno, Miguel Ángel Delgado, Heberto López, Jhonny López, Rodolfo Hernández, José Luis Junco, Liliana Puyo, Jaime Vargas, Gustavo Guzmán, José de Jesús Ramírez, entre otros y otras.

Bogotá, 1 de febrero de 2009


Texto de libre difusión, citando la fuente y publicando fiel copia del mismo

Fuente: Documento presentado para la discusión al II Congreso Nacional del Polo

Foto: Archivo particular

Hacia una izquierda democrática, moderna, viable y responsable

Transformar el Polo Democrático Alternativo, de una izquierda todavía tradicional hacia una izquierda moderna con propuestas viables y actitud propositiva.

Mauricio Trujillo Uribe *
Madrid, 6 de diciembre de 2008

Reciban todos ustedes, colombianos residentes en Madrid aquí presentes, un caluroso saludo. Igualmente, un fraternal saludo a las delegaciones del Partido Socialista Obrero Español y de Izquierda Unida que nos acompañan en este primer encuentro del Polo Madrid.

Como todos ustedes saben, el día 26 de octubre pasado se realizaron las elecciones internas del Polo para elegir los delegados al Congreso Nacional que tendrá lugar en febrero de 2009. Expreso mi agradecimiento y reconocimiento a los polistas en el exterior que respaldaron mi aspiración, trataré de representar las propuestas de los colombianos en el exterior lo mejor posible.

Nos encontramos en un momento en el que el presidente Uribe y su gobierno comienzan a tener el sol a sus espaldas. ¿Por qué lo decimos? En primer lugar, cuando uno mira la situación del modelo económico que ha adelantado Uribe, es un modelo económico neoliberal que lo hace depender muchísimo del flujo de inversiones desde el exterior. De hecho durante los últimos 4 años han entrado cerca de 10 mil millones de dólares anuales al país. En parte gracias a la bandera de la doctrina de la seguridad democrática dando confianza a los inversionistas, hay que decirlo, pero ese modelo comienza a hacer crisis en la medida en que aparece ahora la crisis mundial y el flujo de dinero que entra al país comienza a debilitarse, de hecho ya aparecen los primeros síntomas de recesión industrial y hay sectores de la clase empresarial que comienzan a cuestionar y a voltear la espalda a Uribe, hay diferentes manifestaciones en ese sentido.

Otro aspecto importante, interesante en el plano internacional: Obama acaba de ganar, el nuevo presidente de Estados Unidos es una persona que esperamos tenga una actitud diferente y una mirada diferente hacia Colombia. Cuando el presidente Uribe estuvo en Estados Unidos, cometió un error político y diplomático muy grande, le apostó todo a McKein y ni siquiera tuvo la perspectiva de reunirse con Obama y de tener con él un diálogo, puso todos sus huevos en el cesto McKein y salió elegido Obama. Eso va a influir. Pero además es posible que finalmente Obama puede llegar a un acuerdo de convivencia con el presidente Chávez de Venezuela, y que éste comience a asumir más de protagonismo en la región desplazando ante la administración americana al propio Uribe.

Hay otro aspecto que podría decirnos también que influye en este sol que comienza a llegarle a las espaldas, es el hecho de que su política de seguridad democrática ha tenido una estocada de fondo con esto que se acaba de descubrir y que se llaman falsos positivos, que en el fondo, no es ni más ni menos que la ejecución sumaria, el asesinato, de personas que han conseguido en la calle, personas de extracción humilde, que las han llevado engañadas a otras ciudades ofreciéndoles trabajo, que las han eliminado y las han presentado como guerrilleros muertos en combate por las Fuerzas Armadas, un crimen de lesa humanidad, y hay sectores de la ciudadanía que comienzan a tener una mirada diferente y muy crítica, en particular la comunidad internacional. Ese es otro de los elementos importantes que hay que tener en cuenta.

Y los últimos acontecimientos: la reelección de Uribe parece que comienza a embolatarse seriamente, ustedes saben que hay una solicitud de referendo que se ha adelantado para que Uribe pueda ser elegido de nuevo presidente en un tercer mandato. Bueno, esa iniciativa no ha pasado, no ha sido aceptada, fue rechazada por la Comisión Primera de la Cámara, ello no significa que la pelea esté ganada, ello no significa que el proceso esté terminado, pero es una sorpresa y de alguna manera en esto ha influido muchísimo en la pérdida de imagen de Uribe.

Otra ampolla que se ha levantado en algunos sectores de la ciudadanía se debe a aquello que ustedes conocen como las pirámides, que es un sistema financiero que ha traído la quiebra para pequeñoos ahorradores, y todo esto porque el gobierno no intervino a tiempo, ni logró regular esto, no hizo regulación en materia financiera y hoy se le está convirtiendo en un bumerang.

Pero además de eso aparecen en el seno del uribismo fisuras. Allí tenemos ya diferentes sectores del uribismo que comienzan a tener sus líderes, hay un sector liderado por el senador Vargas Lleras que hasta el momento ha representado de alguna manera al sector dominante pero ahora comienza a tener aspiraciones propias y otra cosa interesante es que el partido conservador acabó de tener un millón trescientos mil votos en las elecciones de consulta interna que acaban de realizarse. Vamos a decirlo de otra manera: en el bloque dominante comienzan a aparecer diferentes aspiraciones, diferentes protagonismos y eso también a su vez también debilita la fuerza de Uribe.

Entonces, en esta crisis del modelo uribista que comienza a aparecer en el horizonte, el Polo tiene posibilidad de ganar las elecciones del 2010. Nosotros no estamos pensando en el 2014, estamos pensando en llegar al gobierno en el 2010, dentro de dos años, y creemos que ello es posible. Desde luego, no hay que bajar la guardia, hay que entender bien la situación. Uribe posee de todas maneras un capital de popularidad que es innegable.

A su vez, nosotros también tenemos como Polo diferencias internas que esperamos superar en el próximo congreso nacional del partido que tendrá lugar en febrero 2011. ¿Qué es lo que vemos sobre este congreso?

El primer tema es en relación al conflicto armado interno que vive el país. ¿Qué actitud se toma frente a los movimientos insurgentes, qué actitud se toma frente al problema de los secuestrados y los rehenes militares? En eso hay matices, pues hay todavía en algunas tendencias del partido una falta de total contundencia al respecto.

Consideramos que debemos ser absolutamente intransigentes, absolutamente claros, no tener absolutamente ninguna ambigüedad en el sentido de dar un NO rotundo al uso de las armas con fines políticos. Exigirle a la guerrilla, exigirle a los grupos armados insurgentes, la liberación inmediata e incondicional de todos los secuestrados y todos los rehenes. Exigirle igualmente, al paramilitarismo y al gobierno nacional que saquen adelante un proceso real de justicia y de reparación a las víctimas.

En otras palabras, en este tema fundamental esperamos que del Congreso Nacional del Polo salga una definición absolutamente clara. ¿Por qué? Miren, es muy sencillo: durante muchos años, desde su inicio, las guerrillas se han reivindicado de izquierda y hoy, cuando el Polo Democrático Alternativo se reivindica de izquierda, no obstante que siempre hemos aclarado públicamente que somos una izquierda democrática y social, en el imaginario de sectores populares, en gran parte de la opinión pública, hay una cierta confusión, se genera en las mentes una amalgama entre unos y otros, aún más cuando el propio presidente Uribe se ha dedicado a decir que somos guerrilleros de civil, infundio y mentira premeditada difundida generosamente por los medios de comunicación.

De ahí la importancia de tener una posición absolutamente clara, no basta con que se diga en los estatutos del partido. Frente a cada coyuntura, frente a cada situación tenemos que ser claros. Nosotros no estamos con el uso de las armas, y al contrario consideramos, que ello le da oxígeno al gobierno de Uribe, y ese uso de las armas le cierra espacios a la lucha de la izquierda democrática y social, ese es un primer punto.

Un segundo punto que debemos que resolver es qué vamos a hacer frente a las elecciones. Bueno, hay dos hipótesis, vamos a poner las cartas sobre la mesa, interesante que tengamos elementos para juzgar y que sepamos por dónde van las cargas, hay básicamente dos posiciones:

La primera: buscamos desde el primer momento un candidato de una gran coalición democrática que incluya al Polo y a otros sectores que denominamos progresistas y democráticos y ojalá ese candidato de esa gran coalición democrática evidentemente sea el candidato del Polo, pero en un acuerdo con las otras fuerzas necesariamente tendrían oportunidad todos los demás candidatos, y todo eso sobre la base de un acuerdo, de un programa que se denomina mínimo, un programa que incluya básicamente tres cosas:

Uno, una reforma al uso y tenencia de la tierra, no olvidemos que cuando uno mira la estructura y la conformación de la guerrilla y de los grupos paramilitares, la inmensa mayoría de las bases de esos sectores son sectores campesinos, y que la tierra hoy en día hay 22 millones de hectáreas en manos de 13 mil personas solamente y que la mafia del paramilitarismo se ha queda con más de la mitad de la tierra. Entonces una reforma al uso y tenencia de la tierra es un mínimo fundamental.

Dos, una reforma al Estado para impedir la influencia de la mafia y el paramilitarismo dentro de las instituciones públicas. Así como hay que rescatar la tierra, hay que rescatar el Estado de la mafia y la corrupción.

Y tres, un paquete con medidas de carácter social que permita la convergencia de una amplísima coalición democrática que pueda derrotar a Uribe o al proyecto uribista.

La segunda posición, necesariamente se refiere a cuál propuesta de paz le vamos a hacer al país. El pueblo colombiano, quiere la paz. Y es paradójico lo que sucedido: cuando el pueblo colombiano pensó que con el gobierno de Pastrana podía conseguir la paz por la vía de la negociación, votó por Patrana. Pero cuando el pueblo colombiano vio que la negociación no funcionaba entonces apoyó la vía militar frente a los grupos insurgentes votando por Uribe.

Sin embargo, un partido como es el nuestro, el Polo Democrático Alternativo, que quiere ganar, que quiere transformar el país, que quiere ganar el favor de la ciudadanía, porque el poder se gana a través de los votos y de la movilización, tiene que hacer una propuesta de paz al país. ¿Cómo la entendemos nosotros? Ahí también hay otros dos enfoques diferentes, la propuesta de paz que es una negociación entre beligerancia y gobierno no es nuestro enfoque, o la propuesta de paz es un diálogo nacional que incluya al conjunto de la sociedad y allí los grupos insurgentes son una de las partes.

Entonces todo esto se va a definir en el Congreso, todo esto se va a analizar. Vamos también a discutir otros problemas que tenemos, no hemos logrado incorporar suficientemente a los jóvenes, en eso tenemos un hueco enorme, otro problema que tenemos grave: no hemos logrado desarrollarnos en las regiones, somos bicéfalos, hemos logrado una gran desarrollo en Bogotá, hemos logrado tener dos veces la alcaldía, tenemos gobiernos amigos locales y departamentales, como es el caso de la gobernación de Nariño, del gobierno de Cali de Jorge Iván Ospina, o el de Judith en Cartagena, María Mulata. Pero en realidad en las regiones estamos en casi cero, y no estoy exagerando. Tenemos ahí mucho por hacer. Pues bien, todo esto se va a discutir en el Congreso, todo esto se va a analizar.

Nosotros en el exterior, la tendencia que hemos llamado Izquierda Social y Democrática, presentamos una lista, la lista 113, y una lista para jóvenes, la lista 62. Esas listas que nosotros presentamos, obtuvieron el 70% de los delegados al Congreso. Vamos a trabajar todos sobre estos temas, queremos ser serios, queremos llevar ponencias por escrito. Vamos a articular y vamos a buscar entre nosotros llevar aportes reales y, en particular, desde luego, un tema que es fundamental para nosotros, el tema sobre los problemas de la inmigración.

Tenemos ideas, tenemos iniciativas, por ejemplo, cómo reducir los costos de envío de remesas, hay que extender el acuerdo que España y los países del mercado Andino han firmado sobre las cotizaciones para las jubilaciones y la seguridad social. En Europa, para que ese acuerdo tenga vigencia debe estar firmado por seis países de la comunidad, por ahora sólo lo ha hecho España, y nosotros tenemos que jugar un papel de cabildeo, de diplomacia, para acelerar ese tema.

Entonces nos vamos a poner de acuerdo, vamos a trabajar las ponencias. Agradezco la atención prestada a mis palabras y termino diciendo esto: vamos con espíritu unitario al Congreso, vamos a buscar que la unidad del Congreso se mantenga, vamos a buscar un rumbo nuevo, vamos a exponer nuestros puntos de vista sobre ese rumbo nuevo.

Queremos sacar al Polo de una izquierda todavía tradicional en lo fundamental, hacia una izquierda moderna, civilista, democrática, que tenga propuestas viables, que sea propositiva, que presente alternativas realistas, pero ello no significa exclusión de nadie. Hay que buscar consensos, si no se logran están las reglas de las mayorías. Hay que salir de ese Congreso Nacional a buscar el triunfo en las elecciones del 2010, si el Polo hace bien la tarea ello es posible. Gracias.

Mauricio Trujillo Uribe *
Madrid, 6 de diciembre de 2008

* Miembro de la Dirección Nacional y del Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo


Texto que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia del mismo

fuente: Palabras en el encuentro de colombianos residentes en Madrid, adherenes y amigos del Polo Democrático Alternativo

Foto: Archivo particular