El Paro Cívico Nacional del 14 septiembre de 1977, 40 años después

El Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977 se dio en medio de un clima de polarización y radicalización creciente. Las principales ciudades fueron militarizadas, se paralizó el transporte y hubo fuertes enfrentamientos con la fuerza pública. La clase política del país consideró que el paro fue un “pequeño nueve de abril”. Los organizadores del paro estimaron que alrededor de un millón 300 mil huelguistas tomaron parte en el paro, un número equivalente a los participantes de huelgas durante los quince años anteriores.


Por Mauricio Trujillo Uribe

ANTEDECENTES DEL PARO

Expectativas cuando llega López al poder
Al llegar al poder en agosto de 1974, el gobierno de Alfonso López Michelsen despierta, en un primer momento, expectativas positivas, no sólo por la apertura política que significaba el fin del Frente Nacional, sino también por la trayectoria del candidato, otrora dirigente del MRL.

López gana las elecciones con una votación sin precedentes, que en parte se explica por la participación en la contienda de Álvaro Gómez, quien despertaba muchos temores entre la población, todo lo cual hacía suponer que durante su gobierno se implementarían algunas reformas sociales en beneficio de las mayorías del país.

 Fin de bipartidismo, paso al pluralismo y al clientelismo
Con el gobierno de Alfonso López el país inaugura una nueva etapa. Termina el período del Frente Nacional y comienza un período pluripartidista. Este hecho permite a López componer su gabinete con cierta libertad, aun dio cierta continuidad al bipartidismo. Sin embargo, al interior de las élites políticas el fin del pacto genera tensión y conflictividad.

El clientelismo reemplazó el sectarismo bipartidista precedente. En el marco de una política de modernización y descentralización del Estado se crearon nuevas entidades en las que anidaron las clientelas regionales. Los congresistas se convirtieron en los principales proveedores de puestos y contratos públicos en los municipios y crecieron aún más las clientelas mediante la asignación de recursos presupuestales del Estado.

Impulso al desarrollo capitalista y ampliación de la economía ilegal
En la década de los años 70 se expiden varias medidas para fortalecer el sistema financiero. Se produce igualmente un proceso de concentración de capitales dando paso a los primeros grandes monopolios económicos que hoy caracterizan el modelo económico actual. Este fenómeno se suma a la presencia de multinacionales que en la década anterior llegaron con fuerza como resultado de una política de atracción de capitales extranjeros.

Otro eje de acumulación de capital en ese período fue la economía de la marihuana y del contrabando, la economía ilegal comenzaba a tomar preocupantes proporciones.

La “cuestión social” se profundiza entre 1970 y 1977
A comienzos de los años 70 la población económicamente activa era cercana a 8.500.000 personas y el número de trabajadores sindicalizados era aproximadamente de 1.200.000, 17% de la población económica activa del país, según cifras oficiales.

En la década de 1970 toman nuevamente fuerza las luchas en torno a “la cuestión social”. Creció el número de vendedores ambulantes, trabajadores informales y pobladores de barrios populares, en buena parte por la migración a las ciudades. Junto a las reivindicaciones de obreros y empleados, se desarrollan protestas de los pobladores urbanos por demandas colectivas, en particular bajo la modalidad de paros cívicos.

Los estudiantes universitarios viven un proceso creciente de politización en el imaginario de las izquierdas desde finales de los 60. Protagonizan protestas contra las políticas educativas y el alza del transporte. Los estudiantes de secundaria, ahora con más amplia presencia en los barrios populares debido a la expansión y masificación educativa, convirtieron a muchos colegios públicos en centros de movilización.

A su vez, se registraron cerca de 20 paros del transporte en el país, propiciados por los gremios de transportadores para presionar principalmente el pago estatal del subsidio.

Se amplía la presencia y se hacen más visibles las acciones de los grupos guerrilleros, FARC, ELN, EPL y M19, que plantean la toma del poder para instaurar un modelo de izquierda.

CLIMA ECONOMICO, SOCIAL Y LABORAL EN 1977

El mandato caro
Para entender el paro cívico de septiembre de 1977 es necesario inscribirlo en el contexto del “mandato caro”, como se conoció popularmente el gobierno de Alfonso López.

Se trató en primer lugar de las consecuencias de la política inicial de apertura económica emprendida por el gobierno de López, la primera fase del neoliberalismo bajo el lema de convertir a Colombia en el Japón de Suramérica. Se abrieron las puertas al comercio exterior, trayendo grandes importaciones de productos en desfavor de la industria nacional.

La inflación alcanzó el 30% anual, el costo de vida subió en 12 meses casi a 40% para obreros y 37% para empleados. Al tiempo los monopolios y bancos incrementaban sus ganancias entre 35% y 200%, según las cifras oficiales.

Se dispara el descontento social
En los meses anteriores al PCN, el descontento por el alto costo de vida se disparó. Se registró un número importante de huelgas: médicos y trabajadores del Seguro Social; paro nacional de FECODE; empleados bancarios y huelgas de la USO, Planta de Soda e Indupalma. En Bogotá, habitantes de barrios organizan un paro cívico contra el impuesto predial.

CLIMA POLITICO EN 1977

Polarización y radicalización creciente
El PCN se da en medio de un clima de polarización y radicalización creciente. La crisis endémica del establecimiento se refleja, entre otros hechos, en un modelo de crecimiento económico limitado, una escasa participación de la población a través de los canales electorales y una débil presencia del Estado en muchas regiones.

Al comienzo del mandato de López, la UTC y la CTC hicieron manifestaciones de apoyo a López; sin embargo se produce un distanciamiento entre estas centrales sindicales y el gobierno a pesar de los intentos de negociación, sumándose a la lucha contra la carestía encabezada por la CSTC y CGT, y las diferentes vertientes del sindicalismo independiente.

La política laboral se manejó con garrote, fue nombrado Ministro de Trabajo Oscar Montoya, gobernador de Antioquia en 1975, quien se enfrentó a los sindicatos. Entre otras cosas, Montoya nombró como Secretario General del ministerio al joven Álvaro Uribe Vélez.

En el seno del establecimiento se profundiza la fractura entre el gobierno y el partido conservador, el cual manifiesta su acuerdo con la realización del paro cívico, esperando ganar opinión pública para las elecciones presidenciales de 1978.

REPRESIÓN VERSUS OPOSICIÓN

Imaginarios extremos
Como resultado de la adopción progresiva de la doctrina de “seguridad nacional” por parte de las fuerzas armadas y de sectores del establecimiento, de la visión «fundamentalista» acerca de la guerra contra el comunismo, los militares ganaron espacio en el manejo del orden público y en el nombramiento de alcaldes militares.

De hecho, la represión oficial como forma de neutralizar el movimiento social, se había vuelto tan usual en las décadas del 60 y 70 que la cultura de la represión entró a formar parte de la atmósfera política colombiana, aún más en los meses que antecedieron el PCN.

Pero del otro lado, también contribuyó a este clima la visión monocromática de la izquierda acerca de la lucha de clases y la guerra contra el «imperialismo y sus gobiernos títeres». La conducta de las fuerzas políticas de izquierda que desde el campo sindical y estudiantil como desde el terreno de los barrios populares, lideraron el proceso que desembocó en el PCN, estuvo fuertemente influenciada por sus posiciones ideológicas.

A su vez, la insurgencia vio en el PCN un evento que podría alcanzar visos insurreccionales. Las guerrillas hicieron una lectura desmesurada de lo que consideraron un cuarto de hora revolucionario, se hicieron ilusiones. Las FARC, ELN, EPL, M-19, ADO y PLA, manifestaron su respaldo al paro y sus estructuras urbanas se vincularon a la preparación de la jornada.

El susto del establecimiento
Se fue creando entonces en el gobierno y las fuerzas armadas, la impresión de que una amenaza grave se cernía sobre el establecimiento. Se generó en los medios de comunicación y en los grupos influyentes de la vida nacional una gran alerta, se perdió visión objetiva sobre el sentido y alcance que podía tener el paro.

Inicialmente el gobierno nacional intentó desacreditar el paro difundiendo la versión de que más que una jornada de reivindicación social, se trataba de una jornada política en la que la oposición buscaba ganar créditos para las elecciones presidenciales del año siguiente.

Luego el tono giró hacia un discurso contrainsurgente: se trataba de una jornada subversiva, intentando amedrentar a la gente. El gobierno, la fuerza pública y medios de comunicación, se unieron para condenar el paro y exigir el orden. La censura, la descalificación y la represión fueron la nota imperante antes, durante y después de la protesta.

Decretos al amparo del estado de sitio
El gobierno procedió entonces a expedir una serie de decretos de corte represivo. Ya en octubre del año anterior había declarado el estado de sitio (decreto 2131).

Luego expidió el decreto 2195 cuyo artículo 1 establecía: “Quienes reunidos perturben el pacifico desarrollo de las actividades sociales; realicen reuniones públicas sin el cumplimiento de los requisitos legales; obstaculicen el tránsito de personas o vehículos, en vías públicas; ejecuten o coloquen escritos o dibujos ultrajantes en lugar público o abierto al público; inciten a quebrantar la ley o a desobedecer a la autoridad pública; desobedezcan orden legítima de autoridad pública; omitan sin justa causa prestar el auxilio que se les solicite; tengan sin causa justificada objetos utilizables para cometer infracciones contra la vida e integridad de las personas, tales como hondas, caucheras, palos, piedras y sustancias químicas; o sin derecho exijan pagos en dinero o en especie para permitir el tránsito de las personas o los bienes, incurrirán en arresto inconmutable hasta de ciento ochenta días. En la misma pena incurrirán quienes usen máscaras, mallas, antifaces u otros elementos destinados a ocultar la identidad, en la comisión de infracciones penales o de policía”.

El artículo 2° del decreto precisaba “A quienes promuevan, dirijan u organicen cualquiera de las actividades a que se refiere el artículo anterior, se les aumentará hasta en el doble la sanción allí prevista. Finalmente, en el artículo 3 determinó que las sanciones establecidas en los artículos precedentes serán impuestas, mediante resolución escrita y motivada, por los comandantes de estación de la Policía Nacional, con grado no inferior al de Capitán, quienes conocerán a prevención. En los lugares donde no existan dichos comandantes serán competentes los Alcaldes o los Inspectores de Policía, respectivamente”.

El 28 de agosto de 1977, a menos de un mes de PCN, el gobierno complementa el arsenal legal de su política represiva mediante el decreto 2004 por el cual se dictan medidas “frente a la declaratoria de paros cívicos nacionales, la realización de paros ilegales y la amenaza de persistir en huelgas”, “hechos susceptibles de producir la desvertebración del régimen republicano vigente, además de que son atentatorios contra derechos esenciales para el funcionamiento y preservación del orden democrático propio del estado de derecho”.

Artículo 1º: “Mientras subsista el actual estado de sitio, quienes organicen, dirijan, promuevan, fomento estimulen en cualquier forma el cese total o parcial, continuo o escalonado, de las actividades normales de carácter laboral o de cualquier otro orden, incurrirán en arresto inconmutable de treinta (30) a ciento ochenta (180) días, que impondrán los gobernadores, intendentes, comisarios y el Alcalde del Distrito Especial de Bogotá, por medio de resolución motivada”. Y el artículo 3º establece: “Constituirá justa causa de terminación de los contratos de trabajo el haber sido sancionado conforme al presente Decreto o el haber participado en los ceses de actividades en él previstos”.

DESARROLLOS DEL PARO CÍVICO NACIONAL DE SEPTIEMBRE DE 1977

Preparativos del Paro
El 19 de abril de 1977 los concejales del PC en Bogotá, Teófilo Forero y Mario Upegui, propusieron al Concejo la realización de un paro cívico contra la creciente carestía. En la manifestación del 1º de mayo las organizaciones sindicales y políticas reivindicaron la propuesta del paro. A partir de allí, se ambientó la idea de paro general.

En agosto las centrales obreras CSTC y CGT enviaron al gobierno un pliego de 8 puntos: aumento general de salarios en un 50%; congelación de precios y tarifas; levantamiento del Estado de Sitio; reapertura y desmilitarización de las universidades; plenos derechos sindicales para los trabajadores del Estado; tierra para los campesinos y cese de la represión en el campo: jornada laboral diaria de 8 horas y salario básico a los trabajadores del transporte y abolición de los decretos de reorgánicos del Seguro Social.

Por su parte en el mismo mes la UTC y CTC presentaron un pliego también de 8 puntos: vigencia de la Ley 187 de 1959 sobre prima móvil: convocatoria inmediata del Consejo Nacional de Salarios para la fijación del salario mínimo; convocatoria del Consejo del Trabajo para discutir condiciones laborales, pliegos, pactos colectivos, derecho de huelga; jornada laboral de ocho horas para todos los trabajadores; modificación de la reglamentación de la Ley 27 sobre amparo a la niñez; abolición del impuesto a las ganancias ocasionales y a las cesantías; jornada de 8 horas para los chóferes asalariados y que se les fije salario mínimo suficiente; regreso a la política de incentivos a las exportaciones menores y la supresión del impuesto a las ventas para los artículos no suntuarios.

El 20 de agosto, las 4 centrales obreras dieron a conocer una declaración conjunta de lanzar el PCN y construir Comités Unitarios para su preparación y realización. El Comando Nacional de Paro compuesto por dirigentes de las cuatro centrales se conformó y orientó la jornada desde la clandestinidad, posteriormente se transformaría en el Consejo Nacional Sindical.

En la conducción del paro las organizaciones políticas de oposición también jugaron un papel fundamental. Entre ellas se encontraban el Partido Comunista y la URS que junto con otros sectores mantenían una alianza electoral, la Unión Nacional de Oposición. De hecho, la UNO transformó sus comités electorales en comandos barriales para el paro. Otra coalición electoral se agrupó en el Frente por la Unidad del Pueblo: MOIR, ANAPO, Movimiento Independiente Liberal MIL, entre otros. También participaron activamente el campo denominado ML (marxista-leninista) y el movimiento camilista.

El movimiento estudiantil se convirtió igualmente en un factor importante en la preparación del paro y a la hora de la movilización. Otro tanto ocurrió con los trabajadores informales y los pobladores de numerosos barrios populares.

Desarrollos del Paro
El 13 de septiembre, las principales ciudades fueron militarizadas y se prohibió el tránsito de motocicletas. Durante el 14 y el 15 de septiembre se paralizó el transporte mediante bloqueos y tachuelas, la mayoría de los trabajadores no fueron a trabajar, hubo fuertes enfrentamientos con la fuerza pública y se produjeron saqueos en grandes almacenes. En resumen, la clase política del país consideró que el paro fue un “pequeño nueve de abril”.

Por su parte, los organizadores del paro estimaron que alrededor de un millón 300 mil huelguistas tomaron parte en el Paro Cívico Nacional. Es decir, según algunos estudiosos, un número equivalente a los participantes de huelgas durante los quince años anteriores.

ALGUNAS CONCLUSIONES

Magnitud inesperada de la movilización
En el PCN se movilizaron obreros, maestros, empleados públicos, estudiantes, vendedores ambulantes, clases medias urbanas, nuevas generaciones de pobladores de barrios, jóvenes en general e incluso sectores de la iglesia católica afines a la teología de la liberación.

El PCN tuvo una magnitud no esperada por los dirigentes de la protesta. Lo que ocurrió fue un gran estallido de sectores populares urbanos, en la mayoría de los casos sin coordinación con los comités de paro o las organizaciones de izquierda.

Connotaciones del Paro Cívico Nacional
Se exigieron reivindicaciones de carácter salarial de los trabajadores formales e igualmente soluciones a una diversa gama de problemas de la vida diaria que afectaban la mayor parte de la población (malos servicios públicos, etc.).

El PCN también tuvo una connotación política, sus gestores hacían parte de organizaciones políticas, sindicales y barriales que tenían una orientación ideológica marcadamente de izquierda. El pulso con el gobierno era un punto de honor, la acumulación de fuerzas del campo popular era parte indispensable de la estrategia, la movilización y unidad eran necesarias para ganar experiencia para nuevas luchas y no faltaba la intención de capitalizar la preparación del paro para las elecciones del año siguiente.

A los ojos de las guerrillas, el PCN fue casi una insurrección popular a la que solo le faltó un mayor desarrollo de las fuerzas rebeldes, dando por resultado que se considerara aún más la necesidad de profundizar «la lucha armada revolucionaria»: una lectura del paro muy alejada de lo que realmente sucedió.

Algunos resultados
La movilización del 14 de septiembre de 1977 alcanzó algunos triunfos como la elevación del salario mínimo en tres ocasiones durante los ochos meses siguientes al paro. En el plano sindical abrió el camino para nuevas alianzas entre las centrales, las cuales crearon el Consejo Nacional Sindical. En el plano político la represión contra la protesta social y las fuerzas de izquierda se acentuaría durante el gobierno de Turbay Ayala (Estatuto de Seguridad). La experiencia del PCN dejó sin duda muchas lecciones para las luchas laborales y populares de los años 80.

Mauricio Trujillo Uribe
Bogotá, 14 de septiembre de 1917

Bibliografía
– Medina Medófilo, Dos décadas de crisis política en Colombia, 1977-1997, La crisis socio-política colombiana: un análisis no coyuntural de la coyuntura, Universidad Nacional. Noviembre 1997.

– León Tiusaba Sandra Milena, Análisis comparativo del manejo de la información por parte de los periódicos, El Tiempo y Voz Proletaria, en relación con el Paro Cívico Nacional de 1977, Trabajo de grado para adoptar el título de Magister Universidad Javeriana. Septiembre de 2011.

– Molano Camargo Frank, El Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977 en Bogotá: Las clases subalternas contra el modelo hegemónico de la ciudad, Ciudad Paz-andando. Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Septiembre de 2010.


Texto que sólo compromete a su autor, de libre difusión, citando la fuente, el autor y publicando fiel copia del mismo

Conferencia dictada en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá el 14 de septiembre de 2017

Foto: Periódico La Bagatela