Esperanza de paz en Colombia, la ciudadanía tiene la palabra con su voto


He escuchado con atención los argumentos del NO frente a los acuerdos del paz con las FARC y algunos parecen comprensibles y hasta justificables. Pero cuando se pone en la balanza el conjunto de lo acordado, queda claro que la refrendación de esos acuerdos es el mejor resultado para el futuro de nuestra juventud y de las generaciones venideras. ¡¡Votemos SI el próximo 2 de octubre!!

Por Mauricio Trujillo Uribe

Con la firma de los acuerdos del Gobierno y las FARC-EP el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena, y la ratificación de los mismos por voto popular el próximo 2 de octubre, finalizará la guerra de esta organización contra el Estado colombiano, guerra que ha causado un inmenso daño a la sociedad y al país.

He escuchado con atención los argumentos del NO y algunos de ellos me parecen comprensibles y a primera vista justificables, pero cuando se pone en la balanza el conjunto de lo acordado, o sea, de un lado todos los reparos, y del otro todos los beneficios, queda claro que éstos pesan mucho más que aquellos y que el SI será el mejor resultado para el futuro de nuestra juventud, de nuestro desarrollo económico y cultural, de nuestra democracia, en fin, para nuestra vida y la de las generaciones venideras.

Sería magnífico que los acuerdos adelantados en la Habana contasen con un consenso nacional mucho más amplio o unánime, como si lo tienen en la comunidad internacional. Los acuerdos de paz viables, no los acuerdos ideales desde el punto de vista de una de las partes, son fruto de procesos de negociación.

En el caso colombiano, luego de más de 50 años de confrontación armada en que el Estado ha finalmente debilitado a las FARC sin vencerla, no se trata de acuerdos de claudicación de esta guerrilla sino de acuerdos en donde ambas partes pusieron desde el principio condiciones inamovibles para sentarse a la mesa, entendiendo igualmente que a partir de allí tendrían que hacer concesiones; ese era justamente el equilibrio necesario para abrirle paso al camino de la paz.

El gobierno puso desde el comienzo la línea infranqueable de la dejación de las armas por parte de las FARC a corto plazo apenas se firmasen los acuerdos, en otras palabras, la aceptación por parte de las FARC de la hegemonía del Estado en la detención y uso de las armas. A su vez, las FARC pusieron como condición que ninguno de sus miembros pagaría un día de cárcel, pues consideran que su causa ha sido en favor del pueblo colombiano. También hubo desde el principio otros inamovibles de lado y lado, por ejemplo, el mantenimiento del modelo económico por parte del Gobierno y la participación en política institucional por parte de las FARC. Ese era el marco a partir del cual ambas partes se sentaban a negociar para alcanzar acuerdos.

Los partidarios del No plantean la necesidad de renegociar algunas de las condiciones básicas que permitieron iniciar en su momento el proceso de negociación; ello sería desandar la esperanza de paz que hoy tenemos y entrar en un terreno de incertidumbre en el cual todo puede suceder.

¡¡Votemos SI el próximo 2 de octubre!!, «haciendo de tripas corazón» frente a los costos que nos parecen injustos, pero así mismo votemos SI con alegría y optimismo, con la certeza de que serán muchísimos más los beneficios que traerán estos acuerdos de paz a todos los colombianos, a América Latina y al mundo.

Mauricio Trujillo Uribe
Bogotá, 30 de septiembre de 2016


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